Monica F.-Aceytuno

Umbral de la vida

Hay virus en todos los ecosistemas y todos los organismos son susceptibles de verse asaltados por alguno de ellos. Nosotros, desgraciadamente, a este otro lado del muro, donde estamos los vivos, no íbamos a ser menos.

Opinión

Umbral de la vida

Hay virus en todos los ecosistemas y todos los organismos son susceptibles de verse asaltados por alguno de ellos. Nosotros, desgraciadamente, a este otro lado del muro, donde estamos los vivos, no íbamos a ser menos.

Los virus, como el ébola, están en el umbral de la vida porque no pertenecen a nuestro mundo, el mundo celular, que es el de los vivos.
 
La principal característica de una célula, es que está rodeada por una membrana que los virus intentan asaltar para que les de la célula lo que no tienen, que es la vida.  
 
Siempre me han intrigado los virus, ese lugar en el que viven y no viven, esa suerte de limbo sin definir del que proceden. Presentes en los tratados de Bioquímica, se echan en falta los virus en los libros de Ecología como si, por no estar vivos del todo, se les hubiera desterrado, y sin embargo, yo creo que no se puede comprender la vida en su conjunto sin ellos ya que, siendo tan primitivos como son, tan sencillos en su arquitectura genética, está en los virus quizás la clave de todo lo que después vino. De hecho, en las teorías sobre el origen de la vida sobre la Tierra, se les relaciona con las bacterias procariontes, aunque de los virus, al no fosilizar, no tengamos registros. Quién sabe si fueron ellos los que pusieron la alfombra roja, blanca como un folio, sobre la Tierra, a las especies.
 
Hoy en día hay virus en todos los ecosistemas y aunque los hay que no son perjudiciales, todos los organismos son susceptibles de verse asaltados por alguno de ellos. Nosotros, desgraciadamente, a este otro lado del muro, donde estamos los vivos, no íbamos a ser menos.
 
Como se aprecia en la imagen, la higiene y el aislamiento, son las maneras más seguras de combatirlo, vestidos de blanco porque el virus nos lleva a un mundo casi incoloro, más antiguo quizás que la Tierra.
 
Un lugar que no es el de la muerte, sino el de antes de la vida, de antes de todo.
 
El blanquísimo umbral de cuando nada estaba escrito.
 

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