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Un canasto socialdemócrata como regalo de Reyes

Si, como dice Manuel Arias en su reciente La democracia sentimental (Página Indómita, 2016), las ideologías son “atajos cognitivos” que simplifican y empaquetan una realidad cuya complejidad lo exige para que podamos asimilarla y lidiar con ella, lo primero que ha de hacer un partido político al representarlas es cumplir ese mandato básico: no añadir bruma y ruido a lo que ya de por sí nos desborda cada día. El PSOE, más que un “atajo cognitivo”, ha sido este año una “distracción decepcionante”. No ha sido ningún faro contra la incertidumbre, sino la incertidumbre misma.

Como propósito de Año Nuevo me he propuesto no contribuir más al ruido del partido que representa mi ideario básico, aunque no milite en él. Las formas contra el anterior secretario general fueron inasumibles para muchos de sus votantes, entre los que casi siempre me encuentro. Sobre ello he escrito, con libertad pero también con ira en ocasiones. Me propongo, por tanto, escuchar más Jarcha y ver menos Peckinpah. No quiero un PSOE bonito e ideológicamente inmaculado, lo quiero en la Moncloa manchándose las manos, gestionando la realidad desde posiciones de izquierda moderna, posibilista y abierta al mundo. Y el ruido es incompatible con el éxito electoral.

Y a los Reyes Magos le pido un congreso abierto y un secretario general cuya legitimidad reconozcan todos tras un proceso limpio. Y, ya puestos, que lidere socialmente con calma interna y gire el partido a la izquierda, que no es ir hacia atrás en el tiempo, aunque parte de la izquierda neosoberanista se haya apuntado a esa confusión espacio-temporal y esté más pendiente de los diversos clubs Bildelbergs que del cambio tecnológico o la construcción europea.

Equipo hay. A los más veteranos  los conocemos, y no se puede prescindir del talento y de la experiencia, pero esto muestra uno de los problemas que ha de afrontar el PSOE: la brecha generacional española, que alcanza en muchos sectores categoría de inmoralidad más que de lamentable consecuencia de un fallo de diseño. Apunto algunos nombres que desde posiciones progresistas y liberales (algunos de ellos dirigentes, otros militantes o votantes de otros partidos, y varios analistas independientes) aportan ideas, técnica, experiencia internacional, académica o profesional, valía de las que ningún partido socialdemócrata en España debería prescindir si quiere entender y gestionar el siglo XXI. Más aún cuando el PSOE tiene un problema con las capas urbanas y con los jóvenes. Su consejo es, como mínimo, esencial. Su participación, deseable.

Si a alguno de ellos genero incomodidad al incluirlos aquí, pido disculpas de antemano. Es una columna, como dice el encabezado, subjetiva. Todos tienen perfil público, y sobre dichas opiniones abiertas baso mi recuento y refresco mis ideas. Pero a todos ellos quisiera ver en un PSOE bicameral, donde a un Comité Federal organizativamente necesario pero socialmente poco atractivo, lo complemente un grupo con otro perfil que rodee y apoye al partido y a su líder a diario, y no en conferencias políticas cada cuatro años. Porque “repensar” puntualmente en tres días de debate es no pensar, en la medida en que pensar implica no dejar de hacerlo nunca.

Me reconfortaría ver ahí, entre otros muchos de los que injustamente me olvido o que, lamentablemente para mí, aún desconozco, al mencionado Manuel Arias, a José Moisés Martín Carretero,  Daniel Capó, Elena Alfaro, Óscar Martínez-Tapia, Ángel Valencia, Ramón González Férriz, Eloisa del Pino, Rafael García Maldonado, Jonás Fernández, Juan Segovia, Sandra León, Manuel Toscano, Ignacio Urquizu, Luis Arroyo, Nacho Corredor, Gonzalo López, Laura Freixas, Nacho Torreblanca, Carlos Carnicero Urabayen, Ignacio Jurado, Kattya Cascante, Pau Marí-Klose, Alain Cuenca,  Imma Aguilar Nàcher, Ángel Ubide, Sgueina, Victor Lapuente, José Antonio Montano, Juan Claudio de Ramón, Máximo Díaz Cano o José Andrés Torres Mora. Y que se escuchara con más interés y prevalencia a las personas que crearon organizaciones como Economistas Frente a la Crisis, Politikon o a los que forman la redacción de Letras Libres en su edición española. Tres sitios, por cierto, con enfoques e ideas muy distintas en ocasiones. Mimbres hay, y yo me pido un canasto socialdemócrata como último (y genuinamente único) regalo de Reyes.

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