Melchor Miralles

Un negocio oscuro

Almunia nos dice que la Comisión Europea va a investigar a grandes clubes, una batalla para lo que no hay cojones. El fútbol es un negocio oscuro. No es un deporte ya

Opinión

Un negocio oscuro
Melchor Miralles

Melchor Miralles

Periodista, productor de televisión y cine y escritor. Le gusta leer, viajar, comer, o sea, un disfrutón de la vida.

Almunia nos dice que la Comisión Europea va a investigar a grandes clubes, una batalla para lo que no hay cojones. El fútbol es un negocio oscuro. No es un deporte ya

Le veo mayor, a Almunia. El ojo izquierdo se le apaga. El fondo azul europa, las estrellas de la Unión que en realidad es un sueño que nunca alcanzamos. Y ese logo que parece un puente de Calatrava, que también se lo llevaba. Y Almunia que nos dice que la Comisión Europea va a investigar a grandes clubes por obtener favores de la Administración, ser ligeros de cascos con el fisco y haber obtenido beneficios en asuntos de terrenos, que siempre son pantanosos.

Me parece bien, la verdad. Que se llegue hasta el final. Caiga quién caiga, expresión que se ha puesto de moda y que siempre que es empleada por un político con mano significa lo contrario, que no cae ni Dios.

Sucede que me malicio que la cosa va a acabar en nada. Que el Real Madrid y el Barça están en esa cosa parece evidente. Que son muy poderosos y los poderes públicos les ayudan y amparan porque les conviene, me parece fuera de toda duda. Y es tanta la pasta que hay en juego, son tantos los trapos por lavar, es tan formidable el negocio que está en el fondo del asunto que me apuesto pincho de tortilla y Coca Cola a que al final, nada de nada.

Almunia puede ponerse serio y señalar con el dedo, como en la imagen. Pero atentos al índice de su mano derecha, que señala al suelo, abajo, a la derrota anticipada en una batalla para lo que no hay cojones. Podían investigar también tanta gira, tantos estadios en obras. El Mundial en Brasil o en Qatar. ¿Por qué? ¿Quién construye los estadios para los eventos? Y tantas otras cosas de ese deporte maravilloso convertido en un apeadero de desahogados que juegan con el corazón y las visceras de unos aficionados que, hartos de tanta mierda que les rodea, están dispuestos a tragar con todo con tal de que no se les acabe la fiesta del domingo. Que ahora, además, puede caer en viernes, o en lunes, o en cualquier otro día. Porque no es un deporte ya. El fútbol es un negocio oscuro.

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