Eduardo Parody

Un Papa distinto

Después de siglos en los que se apreciaba que una cosa era lo que sucedía en la calle y otra lo que exigía la Iglesia, parece que una persona ha llegado con el ánimo de igualar y normalizar la realidad cotidiana con las leyes y consignas “celestiales”.

Opinión

Un Papa distinto

Después de siglos en los que se apreciaba que una cosa era lo que sucedía en la calle y otra lo que exigía la Iglesia, parece que una persona ha llegado con el ánimo de igualar y normalizar la realidad cotidiana con las leyes y consignas “celestiales”.

Se acaba de reunir con Mahmud Abbas y ha dicho que es un “ángel de la paz”, está previsto que reconozca próximamente como estado a Palestina, se ha reunido con Raúl Castro y ha tenido, según dicen, un papel fundamental en el acercamiento entre éste y Estados Unidos, ha sido el primero en hablar seriamente sobre el Banco Vaticano y su papel en la sociedad, y expresar que no puede continuar como hasta ahora, puso el tema de la aceptación de la homosexualidad en la Iglesia en lo alto de la mesa tras sus declaraciones sobre “¿quién soy yo para juzgarlos?”, ha sido el primero en mostrar firmeza ante los abusos por pederastia, ha pedido por activa y por pasiva no encubrirla, y, de hecho, ha llamado varias veces al orden al obispo de Granada diciéndole que la verdad no se puede esconder, ha decretado que se perdone el “pecado mortal” del aborto por primera vez en la historia, ha dicho que es un escándalo que las mujeres ganen menos que los hombres, ha instado a la Iglesia a que abra las puertas un poco más y trabajar así en el acceso a la comunión de los divorciados vueltos a casar…

Existen pocos casos en el mundo en el que lo más alto de la jerarquía de cualquier entidad, gobierno, organización y por supuesto confesión religiosa vaya a la par de las demandas de las personas a las que representan. Después de siglos en los que se apreciaba que una cosa era lo que sucedía en la calle y otra lo que exigía la Iglesia, parece que una persona ha llegado con el ánimo de igualar y normalizar la realidad cotidiana con las leyes y consignas “celestiales”.

Enhorabuena a los católicos porque se va constatando que al menos por una vez el que les representa tiene los pies en la Tierra y es sensible a las preocupaciones de la gente normal. Pero estad alertas, pues como este Papa Francisco siga diciendo cosas coherentes, es posible que un día se levante y acabe confesando que Dios no existe.

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