Cristian Campos

Vamos a morir todos

Dentro de cuatro mil millones de años, el Sol agotará su combustible, crecerá hasta convertirse en una estrella gigante roja, engullirá los planetas interiores del Sistema Solar (Mercurio, Venus, la Tierra y quizá Marte) y abrasará al resto. Pero no nos pongamos nerviosos. La humanidad se habrá extinguido mucho antes de eso por el impacto de un meteorito gigante. ¿Quieren fechas? Ocurrirá con casi total seguridad antes de cien millones de años.

Opinión Actualizado:

Vamos a morir todos
Cristian Campos

Cristian Campos

Periodista. Intentando distinguir desde 2000 las falsedades golosas de las verdades incómodas. El criterio, como el valor en el ejército, se le supone.

Suponiendo que hayamos logrado esquivar la extinción, más nos valdrá haber perfeccionado la tecnología que nos permita mudarnos cerca de las estrellas más próximas porque la vida en lo que quede de nuestro vecindario, que para entonces estará inundado de radiación, será imposible.

En cinco mil millones de años, la Vía Láctea colisionará con la galaxia de Andrómeda. “Colisionar” es en realidad una palabra excesiva porque el universo está mucho más vacío de lo que parece a simple vista, así que la probabilidad de que una estrella de Andrómeda choque con una de la Vía Láctea es de apenas una entre cien mil. Las dos galaxias, más bien, se fusionarán en una sola galaxia elíptica.

En veinte mil millones de años, el universo podría frenar su expansión, contraerse y morir, convirtiéndose en el germen de un nuevo universo. Pero ese no es el modelo por el que la mayoría de los astrofísicos apuestan hoy en día. El final de todo lo que conocemos será el contrario: el universo seguirá aumentando su tamaño, expandiéndose a cada vez mayor velocidad y agotando su energía hasta morir congelado.

En un billón de años, nuestro universo dejará de crear nuevas estrellas.

En dos billones de años, las galaxias vecinas se habrán alejado tanto de nosotros que ya no podremos verlas ni recibir información de ellas. Nadie sabrá jamás que algún día existieron Mozart, o Napoleón, o Darwin, o La La Land. Nadie sabrá jamás que en un rincón del universo una forma de vida inteligente creó tanta belleza en un periodo tan corto de tiempo.

En 100 billones de años comenzará la Era Degenerada del universo.

Dentro de 10.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.

000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.

000.000 de años, sólo quedarán agujeros negros en nuestro universo. Su muerte será inconcebiblemente lenta.

Pero el proceso descrito en los párrafos anteriores es sólo un parpadeo comparado con lo que ocurrirá después. Tras la muerte del último agujero negro comenzará la Era Oscura. El universo será un lugar inimaginablemente enorme, apagado y vacío. Su temperatura será cercana al cero absoluto (-273,15 grados), la llamada muerte térmica. Para entonces sólo quedarán algunas partículas, que formarán átomos de positronio. Esas partículas orbitarán con radios mayores que el tamaño actual de nuestro universo. La nada será infinita.

Hay que joderse.

Más de este autor

No existen medicinas para las enfermedades imaginarias

Escribo esto el domingo 1-O y por lo tanto desconozco si Carles Puigdemont, Oriol Junqueras o cualquier otro espontáneo con mando en plaza, pongamos por caso Anna Gabriel, tiene pensado proclamar la independencia de Cataluña desde el balcón de la Generalitat o encaramado a un bolardo del Paseo de Gracia durante las próximas horas. Si eso no ha ocurrido en el momento en que lean esto, es posible que ocurra durante los próximos días. Todos los puentes están rotos en Cataluña y el sector independentista posibilista, si es que alguna vez ha existido, ha sido arrasado por el sector independentista mesiánico. Lo que suceda a partir de ahora está, en definitiva, en manos del azar. El aleteo de una mariposa en la India puede provocar un huracán en el Caribe y en Cataluña hay en estos momentos millones de mariposas aleteando con furia africana. 

Opinión

¡Qué escándalo! ¡Aquí se beben gintonics!

A Antonio Baños, periodista, músico y cabeza de lista de la CUP en las elecciones autonómicas de 2015, le fotografiaron el fin de semana pasado trasegando gintonics en la terraza del Hotel Casa Fuster, uno de los más lujosos de la ciudad, junto al teniente de alcalde podemita Jaume Asens y el presentador de TV y productor de radio Toni Soler. Todos ellos declaradamente independentistas. Las redes sociales no tardaron en hacer sangre de tan pigmeo acontecimiento y en acusar de hipócritas a los allí presentes.

Opinión

Más en El Subjetivo

Victoria Carvajal

De Wall Street al ‘Main Street’

«Para poder dar un verdadero vuelco al deterioro social y económico, Yellen necesita desbloquear cuanto antes el paquete de estímulo para reactivar la economía por valor de 900.000 millones de dólares, pero cuya aprobación que aún divide al Congreso»

Opinión

Jorge San Miguel

Mi vecino de abajo

«El rock progresivo es una cosa de tíos. De chicos blancos de la pequeña clase media suburbana de mediados del S. XX. Un mundo que se va, que se ha ido»

Opinión

Antonio García Maldonado

La madre de Obama

«Ella no llegó a verlo de presidente, ya que murió en 1995, pero no hay duda de que Obama jamás lo habría sido sin el concurso tenaz de una madre que –se intuye– tuvo algo de juguete roto de una época»

Opinión