Jordi Bernal

Vendrán años malos

La serie Years and Years "plantea los escenarios verosímiles que aguardan si frente a los problemas inmediatos se tomaran las peores de las soluciones"

Opinión

Vendrán años malos
Foto: HBO
Jordi Bernal

Jordi Bernal

Periodista a su pesar y merodeador de librerías y cines. Autor del libro de crónicas Viajando con ciutadans (Ed. Triacastela, 2015)

Toda distopía tiende a la exageración estremecedora. En su condición de fábula ejemplar esconde la advertencia del futuro que aguarda si las cosas siguen avanzando por la misma senda enloquecida. Prueba de ello es la solvente serie británica Years and Years, que plantea los escenarios verosímiles que aguardan si frente a los problemas inmediatos se tomaran las peores de las soluciones. La aterradora lucidez de esta ficción plausible radica en su capacidad por mostrarnos una realidad fabulada y, al mismo tiempo, verídica. Sin ir más lejos, la guerra comercial entre China y Estados Unidos se presenta desgarrada en un conflicto bélico de corto alcance pero de consecuencias devastadoras. Por no hablar de la frágil ecosistema financiero que podría comportar otra crisis de precariedades perecederas. En Inglaterra y Francia, el populismo xenófobo toma las riendas del poder y las fronteras se alzan en muros de rechazo para con las olas de refugiados.

Sorprendentemente, en este futuro caótico, España sigue gobernada por el partido socialista. No sabemos si en una larga alianza de Sánchez con UP. Para los guionistas de la serie, eso sí, la independencia de Cataluña no llegará en los próximos veinte años, ya que los personajes se refieren a Barcelona como ciudad española.

Tal vez uno de los mayores méritos de Years and Years sea la presentación de un futuro sin grandes alardes de ciencia-ficción. A diferencia de, por ejemplo, Black Mirror, la tecnología tiene una presencia destacable pero convive con usos analógicos conocidos. Los coches, en fin, no vuelan aunque la inteligencia artificial y la realidad virtual empiecen a tener una trascendencia sofisticada.

Vista la primera temporada con agrado no me importaría que llegara una segunda, aunque estos primeros seis capítulos me parezcan concluyentes. Al fin y al cabo, en estas cosas distópicas conviene mesura y brevedad. Su lección queda comprendida: vendrán años malos.

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