Amando de Miguel

Venezuela con dolor

Podemos definir la democracia como el sistema político por el que la sucesión en el poder es previsible y pacífica. En cuyo caso, Venezuela es una dictadura inestable.

Opinión

Venezuela con dolor
Amando de Miguel

Amando de Miguel

Sociólogo español, colaborador habitual de medios de comunicación. Es catedrático emérito de Sociología de la Universidad Complutense. Realizó estudios de postgrado en la Universidad de Columbia y ha sido profesor visitante en las de Yale y Florida y en El Colegio de México.

Podemos definir la democracia como el sistema político por el que la sucesión en el poder es previsible y pacífica. En cuyo caso, Venezuela es una dictadura inestable.

Venezuela ?la pequeña Venecia? ha alcanzado el dudoso honor de ser uno de los países más violentos del mundo. No parece que su Estado tenga el monopolio de la violencia. Podemos definir la democracia como el sistema político por el que la sucesión en el poder es previsible y pacífica. En cuyo caso, Venezuela es una dictadura inestable. El caudillo “bolivariano” parece sacado de una novela, tan estrambóticos son sus gestos, sus disfraces, sus hoplitas.

Asombra que uno de los países con más recursos de hidrocarburos arrastre una situación de escasez de artículos de primera necesidad. Súmese a la escandalosa tasa de delincuencia y se tendrá el cuadro del equivalente moral de una guerra civil. Ya es desgracia para un pueblo hermano que ha acogido a tantos “indianos” de nuestro país.

Sin embargo, hay algo que los españoles podemos mirar con admiración. Los dos bandos de la confrontación venezolana enarbolan con orgullo la bandera nacional. A veces hasta se visten con ella. Una circunstancia igualmente admirable es que uno de los líderes de la oposición en la calle, Leopoldo López, decide entregarse para que lo juzguen. Corre un gran riesgo, pues no es creíble que en Venezuela haya, ni de lejos, tribunales de justicia independientes. Además, la entrega se hace ‘coram pópulo’ (=ante el pueblo y la televisión), lo que corrobora el aire teatral de todo este suceso. El gran Leopoldo se ha ungido ya con el carisma que da la televisión. Puede que sea su seguro de vida.

La democracia con adjetivos no es tal. En este caso se califica de “bolivariana”. Parece una broma. Tampoco es serio que la oposición a la dictadura la constituyan fundamentalmente los estudiantes universitarios. Esperemos que ese sea el prólogo de un relato más completo.

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