Juan Milián

Venezuela nos interpela

Las próximas horas serán claves e inclinarán la balanza hacia el cambio pacífico o el conflicto violento. Así pues, es estruendosamente bochornoso el silencio del gobierno español de ayer.

Opinión

Venezuela nos interpela
Foto: MARIANA BAZO| Reuters
Juan Milián

Juan Milián

Morellano del 81. Politólogo y político. Procesólogo por obligación, mediterráneo por vocación. He escrito algún libro.

Durante los seis años en los que fui diputado en el Parlamento de Cataluña creo que solo he perdido los papeles una vez y eso que con la crisis económica y el desafío separatistas no fueron pocos los momentos de tensión. En aquella ocasión había invitado a los miembros de una asociación de jubilados españoles y venezolanos -algunos de ellos chavistas- a asistir al debate en el pleno de una moción en la que condenábamos la sistemática violación de los Derechos Humanos en Venezuela, pedíamos la inmediata liberación de los presos políticos y proponíamos medidas para que los pensionistas venezolanos residentes en Cataluña pudieran acceder a los servicios y sistemas de ayudas sociales mientras persistiera el impago de sus pensiones. Eran casi dos años sin recibir un solo euro, lo cual estaba -y está- provocando auténticos dramas familiares. Durante la defensa de la moción, observé desde la tribuna cómo los diputados de la CUP se mofaban de aquellas personas desesperadas. Les mostraban propaganda a favor de Maduro y se reían en sus caras. Pruebas gráficas corren por las redes. Así, al acabar mi intervención subí corriendo hacia sus escaños, empujado por la indignación, para gritar a los ilustres antisistema unas palabras que ellos denunciaron y de las que yo nunca me voy a arrepentir.

Esas palabras vuelven hoy a mi cabeza al observar la reacción de nuestra izquierda ante los acontecimientos de Caracas y me anima a escribir a todos aquellos venezolanos que en aquellos años me enseñaron, más que nadie, a valorar nuestra libertad. Eduardo, Isabel, Juan Carlos… ¿cómo estáis? ¿Cómo lo estáis viviendo? Emociones descontroladas y encontradas son sus respuestas: ilusión y preocupación, alegría y angustia. Es mucho tiempo fuera de su país y son muchas las decepciones, pero esta vez puede ser diferente. La movilización es masiva y los reconocimientos internacionales a la jura de Juan Guaidó alimentan la esperanza de que ahora sí sea posible liberarse del sátrapa. Sin embargo, la respuesta de parte de las fuerzas armadas será a sangre y fuego, con el apoyo twittero de la izquierda española más patética.

Las próximas horas serán claves e inclinarán la balanza hacia el cambio pacífico o el conflicto violento. Así pues, es estruendosamente bochornoso el silencio del gobierno español de ayer. El mandato de Maduro es ilegítimo y toda hora que se pierda sin reconocer el gobierno de Guaidó es un paso más hacia la guerra. España debería liderar una respuesta europea a favor de la democracia y la libertad en ese país hermano que es Venezuela. España y Europa deberían reaccionar con la coherencia de las palabras del presidente del Parlamento europeo, Antonio Tajani, que en su perfecto español anoche señaló que “contrariamente a Maduro, Guaidó sí tiene legitimidad democrática. Se deben respetar las manifestaciones y la libertad de expresión de un pueblo que está harto de pasar hambre y sufrir los abusos de Maduro”. Si los europeos no sabemos estar a la elevada altura moral que anoche alcanzaron los venezolanos, no mereceremos palabras más suaves que en las que en su momento recibieron los diputados de la CUP.

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