Melchor Miralles

Vía muerta

Tan fuerte y tan malo, tan musculitos y tan asqueroso, tan machote y tan inmensamente cobarde. Y prefiero la oscuridad. Y la luz, salida de la noche oscura que vivieron sus víctimas.

Opinión

Vía muerta
Melchor Miralles

Melchor Miralles

Periodista, productor de televisión y cine y escritor. Le gusta leer, viajar, comer, o sea, un disfrutón de la vida.

Tan fuerte y tan malo, tan musculitos y tan asqueroso, tan machote y tan inmensamente cobarde. Y prefiero la oscuridad. Y la luz, salida de la noche oscura que vivieron sus víctimas.

Sí. Ha sido un alivio tremendo, como dice el pie de la magnífica foto de Susana Vera. La detención del pederasta de Ciudad Lineal ha aliviado a miles de familias que vivían con el miedo en el cuerpo. Y sobre todo ha sido un alivio para todas las niñas y niños que podrían haber visto truncadas sus ilusiones, su inocencia, su infancia, si el depredador hubiera seguido libre. Sus existencias habrían entrado en una estación término, en un túnel oscuro sin final, en vía muerta. Pero, como en la imagen, siempre hay un poco de luz, y la mujer y el hombre que vemos en la penumbra simbolizan las mujeres y hombres que han trabajado meses para dar con el canalla. Han sido muchas. Conozco a algunas. Y no era fácil la tarea.

El tipo no podía ser más repulsivo. Tenía antecedentes. Era frio. Pero no hay crimen perfecto, y hasta los psicópatas, y quizá este lo sea, cometen errores. Él los cometió. Y ya está entre rejas. Ahora las pruebas. Necesarias. Imprescindibles. Nadie inocente debe pagar una culpa que no sea suya. Pero como hay seres humanos buenos, los hay malos. Y no cabe maldad superior a hacer daño a los más indefensos, a los menores. Y este tipo lo sabía.

No siento lástima por él, la verdad. Si se confirman las informaciones policiales en sede judicial espero que su futuro sea oscuro y sea él quien entre en ese túnel sin luz al que ha llevado a tantos inocentes. No deseo ni practico la venganza. Pero sí deseo que las niñas y los niños del planeta no sean víctimas de tipos como este. Lo deseo de corazón. Y para ello hay que quitarles de la circulación. Encerrarles. Que los traten si son enfermos. Pero la verdad, conozco a muchos enfermos, físicos y psíquicos, que lo pasan jodidamente mal cada día de su vida, y no dedican su tiempo a hacer daño a los demás, menos aún a niñas y niños que tienen derecho a tener una infancia feliz.

Un acierto de imagen. La oscuridad de una vía muerta. Cada vez que veo el rostro del detenido, esas fotos de machito vigoréxico, la repugnancia me subleva. Porque a la vez no puedo evitar imaginarle reventando el cuerpo y el alma de las pequeñas. Tan fuerte y tan malo, tan musculitos y tan asqueroso, tan machote y tan inmensamente cobarde. Y prefiero la oscuridad. Y la luz, salida de la noche oscura que vivieron sus víctimas.

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