Jordi Amat

Volver al río

El río de esta vieja canción no avanza por la ciudad. Ellos dos viven en un pueblo donde los hijos repetirán lo que les han enseñado sus padres. Es difícil no recrear la estampa norteamericana estereotipada. Son una pareja de adolescentes, compañeros de instituto, y se han subido al coche del hermano mayor del chico. Toman una carretera para estar solos.

Opinión

Volver al río
Jordi Amat

Jordi Amat

Filólogo, escribe biografías y ensayos. Colabora en prensa. Ha acabado devorado por los artículos de opinión sobre el Procés.

El río de esta vieja canción no avanza por la ciudad. Ellos dos viven en un pueblo donde los hijos repetirán lo que les han enseñado sus padres. Es difícil no recrear la estampa norteamericana estereotipada. Son una pareja de adolescentes, compañeros de instituto, y se han subido al coche del hermano mayor del chico. Toman una carretera para estar solos.

Podría ser el minuto después al que unos años antes Springsteen había relatado en Thunder road. Aparcan. Bajan al río. Después hacen el amor en la orilla. Y ese instante de plenitud, de pasión y juventud, les quedará registrado en la memoria. Un instante que será el espejo donde a lo largo de su vida contrastarán el fracaso. Lo que podría haber sido. Lo que es. Porque ese recuerdo, mitificado, se convertirá en el símbolo perpetuo de la felicidad derrotada por la realidad. Boda sin rosas, crisis y paro. Vuelve el dolor.

Esta es la historia que Bruce Springsteen canta en The river. El sábado la cita fue Barcelona. Después serán San Sebastián, Lisboa y Madrid. Y su primavera será europea para reemprender la gira luego en Estados Unidos. Tres horas y media de concierto. La prórroga de su carrera. Con homenaje a Prince incluido. El pretexto de esta enésima vuelta a la carretera es la conmemoración de ese álbum doble del año 80. Volver al río.

Springsteen iba madurando un patriotismo crítico que hurgaba en la esperanza y amargura que se confunden cuando el sueño americano lo desvela una realidad descubierta a través de la mirada de un working class hero. Tras ese disco se sintió tentado por la épica y se convirtió en una estrella colosal de la industria. Para los devotos Born in the USA siempre será un momento ambivalente. Pero justo antes, en The river, reelaborando tantos tópicos de las road movies, logró rehabilitar un discurso de compromiso al que pudieron asirse las clases medias del país. El grito de lobo dolorido con el que ahora culmina aquella canción del río, como un aullido perpetuo, es el rasgo de autenticidad que consigue que la honestidad siga siendo el rasgo que más conmueve de este artista.

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