Javier Capitan

Votantes descafeinados

Que la cafeína tiene efectos sobre la memoria lo sabía yo sin necesidad de hacer estudios.

Opinión

Votantes descafeinados

Que la cafeína tiene efectos sobre la memoria lo sabía yo sin necesidad de hacer estudios.

Que la cafeína tiene efectos sobre la memoria lo sabía yo sin necesidad de hacer estudios. Me basta con comprobar cada mañana que, hasta que no me tomo el primer café, no reconozco al tipo que aparece en el espejo. 

El investigador Daniel Borota afirma que la cafeína mejora la memoria de almacenamiento. Afirmación peligrosa. No descarto que, dentro de poco, las asociaciones de consumidores presenten reclamaciones ante la Universidad John Hopkins por los daños causados cuando más de uno escancie su café sobre el ordenador para ampliar los megas de almacenamiento de tontadas. Porque memoria y almacenamiento es algo que asociamos al mundo de la informática, máxime en estos tiempos en los que hemos renunciado a grabar en nuestro cerebro cualquier información. No somos pocos los que recordamos el teléfono de nuestros amigos de la infancia (muchos de los cuales ni existen), pero somos incapaces de memorizar el móvil de nuestros familiares más directos. Hoy pierdes el móvil y, por mucho café que tomes, vives en una angustiosa amnesia temporal de la que muchos no se recuperan a no ser que tuvieran la precaución de guardar su vida en una nube con olor a chamusquina.

Los posos del café ya no sirven para leer el futuro. Ahora, el poso que deja el café en nuestro cerebro nos permitirá  leer el pasado cuando, como ahora, cualquier tiempo pasado parezca mejor. Alguna empresa encapsulará nuestros recuerdos por grados de intensidad y así nos ahorraremos tener que descalcificarnos las neuronas. 

En España, en cualquier caso, el efecto del café en la memoria siempre ha sido muy potente, como demuestra el hecho de que un camarero sea capaz de recordar que los de aquella mesa le han pedido un solo corto, un americano, un cortado con leche fría, un café bombón, uno con leche muy caliente, un descafeinado de maquina y un carajillo. Puestos a confundirse, escoja el del descafeinado, que seguro que no se acuerda de lo que ha pedido. Por eso lo partidos quieren votantes descafeinados.

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