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Y VOX destronó a Susana

Foto: Rafa Alcaide | EFE

Ganó Susana, como el PSOE ha hecho en los últimos cuarenta años, pero esta vez no será suficiente, pues el retroceso experimentado a lo largo de las últimas legislaturas ha desembocado en los peores resultados socialistas de la historia.

Se produjo el esperado vuelco electoral, aunque no gracias al Partido Popular, al que le ha venido la Virgen a ver, sino al enorme crecimiento de Ciudadanos y a la eclosión de VOX, que han aglutinado el voto de castigo a la inoperancia y el conservadurismo de los socialistas, superando todas las expectativas que auguraban las encuestas.

Se hace de esta manera posible un frente de derechas que desbanque a Susana Díaz, pero los populares no pueden obviar que, si se alzan con el poder, lo han hecho gracias a las otras dos fuerzas políticas. A Juanma Moreno, con unos resultados casi ridículos, lo pueden hacer presidente de la Junta habiendo ganado solo en una de las ocho provincias andaluzas. Susana, y el socialismo andaluz, en shock, poco podrán hacer ante unos partidos de derechas a los que sus votantes exigen el cambio, se vote con quién se vote, y que alcanzan la mayoría parlamentaria sumando sus diputados.

Si en un estreno de Billy Wilder el público no hacía colas en el cine, se debía sin duda a que el buen tiempo había llevado a la gente a las playas. Si, por el contrario, la situación atmosférica resultaba desagradable, sin duda esa era la razón que explicaba la poca concurrencia a la sala de proyección.

Al tiempo, bueno o malo, se le suele echar la culpa de la baja participación electoral, en este caso muy inferior a la de las últimas elecciones, sin entrar mucho en discutir sobre si el electorado ha tenido alguna motivación suficientemente atractiva como para salir de casa y perder parte de su tiempo de asueto. Ha sido la derecha, VOX y Ciudadanos, los únicos que han sido capaces de movilizar a sus votantes, incluso quitándole apoyos, no solo al Partido Popular, sino también a socialistas y podemitas, que son los otros grandes derrotados de las elecciones, quedando la cabeza de Teresa Rodríguez a merced de las ansias vengativas de Pablo Iglesias.

A la derecha le salen las cuentas, pero la izquierda presionará a Ciudadanos y populares, acusándoles de pactar con la extrema derecha. Resultará delicada la postura de Ciudadanos, por lo que deberán apoyar a Juanma Moreno sin entrar en el gobierno e intentando diferenciarse de VOX, que con este resultado magnífico intentará orquestar el asalto al resto del territorio nacional con el altavoz que le proporcionará el Parlamento andaluz.

Una vez más, las encuestas patinan ahí donde más interesan, y los de VOX han acabado sacando más del doble de diputados que les conferían las encuestas más optimistas. El partido de Santiago Abascal deberá optar entre su discurso acalorado y simplón, que le ha dado resultado, o entre colaborar con seriedad con populares y ciudadanos en pos de una regeneración democrática de la tierra, lo que resulta algo complicado según lo visto durante la campaña electoral.

El acusado descenso electoral de los socialistas andaluces debería preocupar en Ferraz, pues Andalucía es el gran granero de votos del socialismo español. Sin embargo, a pesar del golpe, quizás Pedro Sánchez sonría con disimulo al ver la derrota, puede que definitiva, de su mayor enemiga.

A Pablo Casado, que parecía más candidato que Moreno, los de VOX le han regalado su primera victoria electoral, sin esperarlo, pero deberá lidiar con que este nuevo partido no los debilite a nivel nacional, tal y como ha ocurrido en los comicios andaluces.

El domingo por la mañana, cuando Susana se acercó a depositar su voto en el colegio electoral de su barrio, dos apoderados de VOX la increparon: “Susanita que se te acaba el chollo”, “de aquí al paro”, “ahora enchúfame”. A pesar de la mala educación, acabaron por acertar más que las encuestas.

Tras la publicación de los resultados, Ciudadanos se propuso como líder del cambio, frente a un Moreno que reclamaba su victoria con la boca chica, sin el triunfalismo que se veía en el escenario de los naranjas. Susana Díaz aceptó la derrota, culpando a la baja participación, y dibujó el escenario de los próximos tiempos. Si la echan, lo hacen tirándose en brazos de la extrema derecha, este será el discurso de la izquierda, habrá que ver cómo populares y ciudadanos gestionan las ansias de cambio de los andaluces bajo este mantra.

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