En el Festival Ching Ming o Día de los Muertos, la fiesta es en los camposantos

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En el Festival Ching Ming o Día de los Muertos, la fiesta es en los camposantos
Foto: Dick Fung| Reuters

El Festival Ching Ming es para los chinos lo que el Día de los Muertos para Occidente. Durante esta jornada que se considera «brillante y resplandeciente”, los descendientes visitan las tumbas de sus familiares fallecidos. Pero en China esta festividad no es en noviembre, sino en la tarde del 4 ó 5 de abril, según el calendario solar, o el día 106 en el calendario lunar chino. La festividad puede llegar a durar hasta un mes.

Los jóvenes ayudan a sus mayores a limpiar las tumbas y una vez arregladas, la tradición es colocar velas sobre ellas. Después, las familias comen juntas junto a sus allegados muertos. Otra tradición de esta fecha es quemar dinero como símbolo de prosperidad, después de lo cual rezan arrodillados. En Ching Ming, los chinos cuelgan en sus puertas unas ramitas de sauce, símbolo de la luz, para protegerse de los espíritus malignos. Si no lo hacen, la creencia popular es que cuando fallezcan volverán a la tierra convertidos en perros amarillos. Además no se puede encender fuego y por eso realizan la ‘Fiesta de la Comida fría’, con alimentos que se ofrecen a los antepasados junto a sus sepulturas.
El origen de este festival es del 600 antes de Cristo. Cuenta la leyenda que Jie Zi Dui salvó la vida de su amo enfermo alimentándolo con carne de su propia pierna. El amo, en agradecimiento, quiso nombrarle ministro, oferta que Jie Zi rechazó, marchándose a las montañas a vivir. El amo, con objeto de forzarle a volver ordenó prender fuego a las montañas pero Jie Zi prefirió morir entre las llamas. El remordimiento del amo hizo que ordenara conmemorar el día de la muerte de Jie Zi prohibiendo encender fuego.