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Sánchez forzará el cese de la directora del CNI: «Si lo sabía, tendrá que dimitir; y si no, también»

Fuentes gubernamentales ponen en evidencia «errores de comunicación y de gestión» por parte del CNI. «Fallaron el 1-O y han vuelto a fallar ahora»

Sánchez forzará el cese de la directora del CNI: «Si lo sabía, tendrá que dimitir; y si no, también»

Félix Bolaños y Pedro Sánchez. | Europa Press

Lo que barajaba el Gobierno a finales de la semana pasada ya es una realidad. Pedro Sánchez dejará caer a la directora del Centro Nacional de Inteligencia (CNI), Paz Esteban, como adelantó THE OBJECTIVE el pasado sábado y como confirman ya abiertamente fuentes gubernamentales. El espionaje del escándalo Pegasus puso en evidencia los «errores de comunicación» que, según fuentes de Moncloa, permitieron que se airearan en la prensa cuestiones relativas a la seguridad nacional que nunca debían haber trascendido, como el espionaje a los líderes del procés fugados al extranjero que adelantó este periódico y confirmó posteriormente el diario El País citando fuentes del propio CNI. 

Sin embargo, el salto cualitativo se produjo este fin de semana cuando se pasó de los errores de comunicación a los «errores de gestión». El núcleo duro del presidente sostiene con vehemencia que no supieron del espionaje al jefe del Ejecutivo y la ministra de Defensa hasta «este mismo fin de semana» y que el resultado de esa investigación concluye que el CNI no ha hecho correctamente su trabajo en la protección de los dispositivos móviles del gabinete presidencial

Fuentes de Moncloa consultadas por este periódico arrojan luz sobre su estado de ánimo: «El CNI ha vuelto a fallar. Fallaron el 1-O de 2017 cuando no fueron capaces de encontrar las urnas para el referéndum ilegal en Cataluña y han vuelto a fallar ahora al ser incapaces de detectar hasta un año después este ataque» por el que se infectaron los teléfonos móviles de dos miembros del Consejo de Ministros.

El equipo del presidente solo espera que se consume el calendario previsto en su hoja de ruta: el jueves a las 9:00 horas, la presidenta del CNI comparecerá a puerta cerrada a sabiendas de que las cartas ya están dadas y la partida perdida. «Si dice que el CNI no lo sabía, tendrá que dimitir; y si dice que lo sabía, también tendrá que dimitir por no haberlo comunicado y subsanado», explican fuentes gubernamentales a este periódico que concluyen con esta pregunta: «Entonces, ¿de qué nos sirven unos servicios de inteligencia que no cumplen con su función?».

Rodríguez y Bolaños abonan la dimisión del CNI 

Una crítica feroz al CNI que solo se verbaliza abiertamente en privado mientras se insinúa en público. Preguntados directamente por la dimisión o cese de la directora del CNI una vez se produzca su comparecencia este jueves, la portavoz del Ejecutivo, Isabel Rodríguez, dejó en el aire su cabeza: «Cada momento tiene su afán», respondió evitando descartar esta dimisión que calificó de «futurible».

Visiblemente incómoda, la portavoz gubernamental reflejó a la perfección la superación gubernamental por unas informaciones que no controla el Gobierno: «Por eso estamos trabajando en ver lo que ha pasado, estamos en la fase de aclarar qué es lo que ha sucedido, a quién le ha sucedido, y esto es determinante para seguir avanzando en cómo corregimos lo sucedido. No podemos pasar al siguiente momento sin saber lo qué es lo que ha pasado hasta ahora». 

Una idea que también suscribió horas antes el ministro de presidencia, Félix Bolaños: «La directora del CNI sigue en el CNI, está trabajando para esclarecer los hechos y esa es la fase en la que estamos. Vamos a tener la información completa y eso será la base de cualquier decisión que podamos tomar en el futuro».

El ministro de Presidencia, el responsable de lo que ocurre en el complejo gubernamental, fue quien compareció este lunes en lugar de la ministra de Defensa, para publicitar los errores del CNI que depende del departamento de Robles. Y quien volvió a ocupar el foco gubernamental al negar que conocieran este espionaje hasta hace 24/48 horas o que tuvieran conocimiento de otro supuesto espionaje hace un año a la ministra de Exteriores, Arantxa González Laya, lo cual calificó Bolaños de «conjeturas».

Los socios se contentan 

Una pieza política que parece que contentaría a los socios del Ejecutivo que ha puesto a Paz Esteban en el centro de su diana. El portavoz republicano, Gabriel Rufián, apuntó directamente a ella en la rueda de prensa del Congreso que «si a la directora de los servicios de inteligencia de un país extranjero se le pasa que se le espía de forma ilegal el teléfono del presidente del Gobierno, seguramente de gran parte del Consejo de Ministros, su posición sería insostenible». Y añadió para despejar dudas: «Aquí la única pregunta es quién ha fallado y la respuesta es clara, los servicios de inteligencia. No tiene mucho más».

Más críptico, el socio de coalición. Fuentes de Podemos siguen tirando por elevación a la ministra Margarita Robles, aunque no se atreven a mentar su nombre a sabiendas de que está blindada por el presidente. Su portavoz, Pablo Echenique, aseguró este martes que «ha llegado el momento de que se asuman responsabilidades políticas de motu propio» por parte de «los responsables que estaban al mando». «Si se toman acciones, se esclarecen los hechos, se depuran responsabilidades, nuestra democracia saldría fortalecida. Saldría debilitada si esto no lleva a nada».

Solo lejos de las cámaras se atreve a verbalizar Podemos que es Robles su oscura pieza de deseo. Y no lo admiten públicamente porque ni siquiera ERC ya vincula la dimisión de la ministra de Defensa con la reconstrucción de las relacione con el Gobierno. Tanto ERC como PNV y Bildu se muestran cautos, tanto en las responsabilidades como a la hora de condicionar la legislatura alegando que «primero habrá que escuchar las explicaciones de las directora del CNI» el jueves a las 9:00 en la comisión de gastos reservados.

Desde luego, los socios del Ejecutivo creen que «esto no es una escaramuza más de la legislatura» y piden al Gobierno abrir los ojos y no minusvalorar lo que ocurre en las filas de la oposición progresista e independentista que le sustenta. Algo que Rufián advirtió públicamente: «Quien crea que esto se va a tapar y que esto no se puede cargar la legislatura es que no está evaluando la magnitud de lo que tenemos en frente».  

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