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El Purgatorio

Borja Sémper: «Ser moderado en España depende de si eres crítico con el separatismo»

El nuevo portavoz de campaña popular sube hasta El Purgatorio opinando sobre «guapocracia», moderación, las columnas de Rajoy y la sobrepolitización

Que la vida iba en serio uno lo empieza a comprender más tarde, excepto si uno nace, durante años de plomo, en el País Vasco, decide meterse en política, en la que te jugabas la vida, no en la política que encubría a los pistoleros, y entonces comprendes, mucho antes que la mayoría, que la vida va en serio.

Borja Sémper (Irún, 1976) entendió la lección cuando se afilió al PP vasco con apenas 17 años. Acudió a más funerales de los que le gustaría admitir, estuvo amenazado por ETA; tuvo, incluso, que ligar con escolta. Los caminos del señor son inescrutables, no te digo ya los andurriales del amor (vasco).

Aunque dejó la política hace tres años, «es una trituradora humana», y desde entonces vivía más plácidamente, este lunes se ha conocido su retorno a la primera línea como portavoz de campaña de cara a las elecciones de mayo. Sémper es un tipo encantador, ese tipo de personas que a los 10 segundos de conocerlos quieres que sean tus amigos y al minuto, no te importaría que fueran padrinos de tus hijos. Argumenta que ni la estupidez ni la maldad tienen ideología y es, por encima de casi todo, del Real Madrid

P: Sé que quizá, para ser la primera pregunta es un tanto difícil.

R: Ya vas a joder desde el principio.

P: Sí, esa es mi intención durante toda la entrevista, ¿cuándo y dónde fue la primera vez que escucho la palabra ‘facha’?

R: Buena pregunta, que tenga recuerdo me la llamó un compañero de instituto, cercano al mundo de la izquierda abertzale siendo un crío, calculo que con 16 o algo así.

P: ¿Pero ya sabía lo que significaba?

R: Siéndote sincero, con 15 o 16 años, lo de facha era una cosa que me pillaba muy lejos. No le daba mucho contenido político, me sonaba a insulto porque lo utilizaban mucho los de Herri Batasuna.

P: ¿Y cuándo ha sido la última vez que se lo han llamado? En persona, me refiero, por redes supongo que será todos los días.

R: No, tampoco te creas, últimamente.

P: (Interrumpiendo) Últimamente está más moderada la red.

R: Bueno, últimamente estoy menos en redes sociales para estas cosas. La parte más relevante, casi cerrando el círculo, fue en el parlamento vasco, cuando era diputado y otro diputado de Bildu me llamó facha. Diputado, por cierto, procesado y condenado por su pertenencia a ETA. 

P: Borja, ¿cree en Dios? 

R: No, pero. 

P: ¿Es un ateo católico? 

R: Soy un católico cultural a mucha honra y muy satisfecho de la tradición judeocristiana de la sociedad en la que vivo, otra cosa es la creencia en un ser superior, como lo que puede ser Dios.

P: ¿No ha sentido la llamada de la fe?

R: Tuve fe en algún momento de mi vida, pero la Iglesia Católica en el País Vasco se empeñó en que la perdiera. 

P: Interesante.

R: El cura que me dio la primera comunión fue condenado y encarcelado por colaborar con ETA, eso te aleja un poco de la Iglesia. Probablemente sea injusto y poco realista vincular la institución de la Iglesia con la creencia en Dios, en un ser superior, pero para mí iba junto.

Borja Sémper. | Carmen Suárez

P: ¿Cuál es el peor pecado que puede cometer el ser humano? 

R: No lo plantearía en términos de pecado sino en términos de errores vitales. Creo que el sectarismo es uno de los pecados, uno de los errores vitales, sobre todo de más actualidad.

P: Borja Sémper Pascual, bienvenido a ‘El purgatorio’ de THE OBJECTIVE. Un placer que esté con nosotros. 

R: No, el mío de estar en ‘El purgatorio’, eso significa que todavía tengo alguna posibilidad de llegar al cielo. 

P: Como diría Ana Pastor, estos son los datos y suyas son las conclusiones. Que la gente condene o ascienda a quien desee. 

R: Bueno, si lo dejamos en manos de la gente, estamos jodidos, tanto tú como yo. 

P: ¿Quién es Borja Sémper? Se puede preguntar usted querido seguidor de ‘El purgatorio’. Se pueden decir muchas cosas, se puede decir que es un hombre, tiene 46 años. Es irundarra, que fuma, ¿sigue fumando?

R: Para responder tendría que estar mi abogado delante y mi mujer lejos. No, no fumo, vamos a dejarlo ahí.

P: Es del Real Madrid y del Partido Popular, entiendo que antes del Madrid que del PP.

R: Sí, desde pequeñito. El primer regalo que tuve mi abuela, una de esas mocitas madrileñas, fue una camiseta del Real Madrid. 

P: He escuchado que se hizo del PP por la figura de Gregorio Ordóñez, ¿por qué figura se hizo del Madrid?

R: Por una presión familiar. La democracia no opera en los ámbitos futbolísticos, lógicamente. Una tradición familiar, por cierto, que he proyectado sobre mis hijos, no pueden elegir, son del Real Madrid quieran o no.

P: Eso que decía Jabois de que en el fútbol uno puede volver a ser un niño de 11 años durante 90 minutos.

R: Y un poco cafre. 

P: Sectario.

R: Sí, y primario. El fútbol son 90 minutos o el tiempo que sea, en los que puede aflorar de una manera inocua la parte más primaria del ser humano. 

P: También una persona es lo que fue. Sémper fue el portavoz del PP en el parlamento vasco, presidente del PP de Guipúzcoa. ETA intentó asesinarle. Dejó la política en enero de 2020, hace ya tres años, ¿está mejor ahora?

R: Personalmente, sin duda. El ejercicio de la política es una trituradora humana y en el País Vasco, especialmente. La vida fuera de la política es en general más plácida, no quiere decir que llene más o que te llene tanto, pero es más plácida. 

P: Además es un hombre, lo pueden comprobar los seguidores que vean esta entrevista en video, que viste bien, tiene buen pelo, es atractivo, es lo que me gustaría a mí ser de mayor.

R: Yo te agradezco mucho, salvo que sea una insinuación, el piropo. 

R: No, no iba por ese lado. Sí quería preguntarle por el tema de la estética, de la ‘guapocracia’. Se habla mucho de la meritocracia, pero hay que hablar de lo que beneficia en la vida el ser atractivo. Tenemos un presidente del Gobierno que en el principio de los tiempos se le apodó como ‘Pedro, el guapo’.

R: Esta pregunta me resultaría cómoda si yo fuera Pedro Sánchez, pero como no lo soy me incomoda, aun así, tengo que responderte, entiendo.

P: Por favor.

R:  Esto de ser guapo o no serlo es como las opiniones, cada uno tiene la suya. Probablemente ser guapo o guapa en el ejercicio de la política opere y funcione igual que fuera de la política, igual te puede servir para una noche, pero para una relación larga, aburre. Un guapo o una guapa pueden ser aburridos.

R: ¿La belleza puede aburrir?

P: Si no hay nada más, sí. Creo que más importante que la belleza es el atractivo, que no va necesariamente unido a la belleza, puede haber alguien que no sea tan guapo respondiendo a los cánones no sé ampliamente aceptados, pero que tenga un atractivo tal que lo convierta en algo mucho más interesante que alguien no oficialmente guapo.

R: ¿El atractivo del poder existe? Como yo no tengo poder. 

R: Imagínate yo. 

P:  Bueno, tuvo su momento. 

R: Me dediqué a algo que parecía que tenías poder. Sí, hay cierta épica en la política que puede despertar algún interés porque negarlo. 

Borja Sémper. | Carmen Suárez

P: Una pregunta imposible, ¿Si Borja Sémper tuviera 17 años, hoy…

R: (Interrumpe) No estoy tan lejos, digámoslo todo.

P: Yo aún menos (ríe), ¿si Borja Sémper tuviera 17 años hoy, se volvería a meter en un partido político? 

R: No, me volvería a meter en el Partido Popular de Guipúzcoa.

P: ¿Hoy?

R: Las circunstancias en las que yo entré en política han cambiado mucho, es cierto. Yo me metí en política con 17 años porque consideraba que hacía falta arrimar el hombro para acabar con una situación extraordinariamente injusta, como era el hecho de no poder sentirte español en el País Vasco y que eso supusiera una amenaza real de muerte y, por lo tanto, tampoco existía libertad. Hoy, tres años después de haber abandonado la política, te confieso que creo, dejando de lado esa experiencia vivida de 17 años en el País Vasco en un contexto de terrorismo, que estamos en un momento histórico en el que también hace falta que la gente arrime el hombro. Qué las personas arrimen el hombro para que lo que estamos viviendo no derive en algo que no queremos. El compromiso político vuelve a ser algo necesario 

P: ¿Puede ser que Borja Sémper vuelva a la política o lo descartamos?

R: Yo ya me dediqué, ahora tienen que venir otros. 

P: Borja, cuando usted se dedicaba a la política, siempre se decía esto de ‘verso suelto’ o ‘alma libre’, le quiero preguntar por el funcionamiento de un partido político, esa suma de libertades y control que todo partido político tiene, de libertad y de disciplina, ¿está ganando más la disciplina que la libertad?

R: Está ganando más la comodidad del que hace política que los problemas que te puede generar expresar una opinión particular. Vamos a ver, los partidos políticos como cualquier organización, son partidos en los que existe una disciplina y un orden, y obviamente, si tú militas en un partido político, ya no te digo si eres cargo electo, lo lógico y lo razonable, lo sensato, es que hay una línea que todos siguen. Esto es una cosa y otra cosa diferente es que los partidos políticos sean una secta, porque si no para qué querríamos tantos diputados, tantos senadores, tantos concejales, con que hubiera uno en cada ayuntamiento, un concejal en cada uno de los ocho mil ayuntamientos de España, con que hubiera un diputado en el Congreso, una diputada en la asamblea. Creo que es importante que las singularidades sumadas conformen un proyecto político, pero que no se anulen esa singularidades y que los proyectos políticos que aspiran a ser transversales y a ensanchar su universo electoral, y aspiran por lo tanto a que les vote gente que no está excesivamente ideologizada, deben de responder también a ese reflejo de la sociedad en ese espacios amplios en los que haya voces, en los que haya matices y en los que haya personas que piensen un poquito más para allá y otro poquito más para allá, pero que lo digan.

P: ¿Usted quiere que haya más versos sueltos en la política?

R: No, quiero más naturalidad, menos impostura, menos argumentario. Los argumentarios de los partidos políticos son necesarios, pero no hace falta recitarlos al pie de la letra, algo tienes que aportar.

P: Hay otro asunto que entronca con el de los versos sueltos y es de la de las listas abiertas, ¿estaría Borja Sémper a favor de las listas abiertas?

R: Estoy a favor de que el modelo evolucione y que sea un modelo pensando en la tradición política que tiene España y en nuestra arquitectura institucional. Hay un lugar donde podríamos abrir un debate ya, un ámbito electoral donde se podría haber un debate ya, que son las elecciones municipales, en las que tú puedes querer votar a alguien que va en una lista de un partido político sin gustarte ese partido político, pero crees en esa persona, crees en su modelo, en su visión de ciudad, en su manera de relacionarse con la gente, creo que no haría falta tocar nada de nuestra arquitectura institucional. Diferente son otros niveles como puede ser las elecciones al Congreso de los diputados, por la división territorial de España y por cómo está configurado lo veo más complicado, pero empecemos por lo fácil y probemos. Sería un modelo que mejoraría la representatividad y, sobre todo, le daría más opciones a la gente.

P: Más libertad, quizás. Sobre libertad quería preguntarle, además estando en Madrid, ¿cree que la palabra libertad es una palabra prostituida, tergiversada, ha perdido valor?

R: En general las grandes palabras se han vaciado de contenido en estos tiempos, se han vaciado de contenidos porque hay un interés en mezclar conceptos, en utilizarlos para beneficio de inventario, pero la palabra libertad igual que otras grandes palabras como democracia, igualdad, etcétera, tienen un contenido que deberíamos de seguir defendiéndolo. Yo soy de los que cree que en Madrid existe mucha libertad, pero también existe en otros lugares de España. No me preocupa donde hay libertad, me preocupa preservarla y los sitios donde no hay esa libertad de la que se disfruta, objetivamente, en Madrid. Como madrileño nuevo si os puedo decir que es más que un eslogan y que es más que un eslogan que opera y que funciona gobierne un partido o gobierne otro.

P: ¿Fue una falacia el tema de libertad contra comunismo? 

R: Bueno no sé si se jugaba libertad contra comunismo, lo que sí había y lo que sí hubo es una mujer que supo interpretar cuál era y es el pulso de Madrid y qué es lo que Madrid defiende o al menos una mayoría de madrileños, como quedó acreditado. 

P: Pregunta malvada, ¿la moderación en España depende de cuán crítico seas con el nacionalismo catalán o vasco?

R: Sin duda, absolutamente. Hay una cosa muy curiosa en España y es que si tú defiendes en el espacio público a los independentistas catalanes, se dice que eres un moderado y bastante progre, si defiendes a los independentistas vascos tres cuartos de lo mismo, ahora bien, si crees en conceptos más jacobinos, tradicionalmente asociados a la izquierda, como es tener un estado fuerte que defienda la igualdad de todos los españoles, que la ley se cumpla, que no haya privilegios ni para unos ni para otros en función de donde hayas nacido, que los políticos tengan que ser juzgados si, por ejemplo, desvían dinero público y cometen un delito de malversación, todas estas cosas que antes pensábamos que eran progresistas y que nos unían a muchos, resulta que ahora son propias de carcas o de extremistas de derechas. Bueno, parte de eso es también un reflejo del mundo y del tiempo en el que vivimos. Hablábamos antes cómo se han vaciado de contenido las palabras más importantes, cómo se mezcla todo y cómo al final, en el fondo, importa mucho más en el presente quién dice qué, que qué es lo que dice. No se analiza tanto lo que yo pueda decir, el contenido de lo que diga, si no si como vengo del PP, entonces fuera, lo que diga es de fachas y, probablemente, lo mismo en su contrario. 

R: ¿Pasa más que antes esto de agrupar a la gente en grupos, de los míos contra los tuyos? 

P: Siempre ha pasado, pero era más propio de reductos y eso se va ensanchando, vamos atomizando la sociedad, vamos agrupándonos en compartimientos cerrados en defensa de intereses particulares y el individuo ya no importa por su condición de individuo, si no importa por su condición o su orientación sexual, si eres gay, lesbiana, hetero, si tu piel es de un color o es de otro, se pretende que una parte de nuestra condición de ser humano nos defina en el todo. Bueno, eso es contrario a uno de los principios para mí más inamovibles que es una concepción liberal de la sociedad abierta en el que el individuo, hombre o mujer, no se le juzga en función de a quién reza, a quién besa o a quién vota, si no que se le juzga por igual que a sus semejantes.

P: Sobre el tema de la oposición al gobierno, ¿cree que la hipérbole constante en la oposición o en las oposiciones a los gobiernos, da igual del color que sean, hacen que la crítica en los momentos importantes pierda efectividad?

P: Totalmente de acuerdo. Recuerdo cuando decían de Rajoy que era la derecha más extrema de Europa, de Rajoy (con gesto de incredulidad), cuando le llamaban falangito a Albert Rivera. Mira, cuando tú llamas fascista o extrema derecha a Mariano Rajoy, cuando aparece un verdadero extremista de derechas, quién te va a creer, pero lo contrario funciona igual. La hipérbole es mala siempre, a lo mejor como recurso literario para una novela está bien, en el espacio público no está bien porque, entre otras cosas, qué viene el lobo, qué viene el lobo, pues cuando llega el lobo, nadie se lo cree. Por eso es importante que la política, cuando hablamos de moderación, lo que viene a significar, es que la crítica sea razonable, sensata y ajustada a la realidad. Tiene que haber una oposición dura que fiscalice la acción del gobierno, tiene que haber unos medios de comunicación que sean fiscalizadores del poder, independientemente, de qué color gobierne porque si no son otra cosa la oposición y los medios de comunicación, y solo así esta política y esos medios puede resultar útil a la sociedad en la que opera. 

P: ¿Hay una ley del embudo en España?, ¿se trata diferente a la derecha que a la izquierda? 

R: En el espacio público o en la opinión publicada, mejor dicho, sí. 

P: Esto a Pablo Iglesias le va a escandalizar, él cree que todos los medios son de derechas.

R: Sí, claro, pero él aspira a que todos los medios de comunicación, en general todo el mundo, le dé la razón a él, y si no, eres un facha. Así también juego yo. 

P: Por contribuir a la moderación y a la crítica sensata, ¿qué es lo mejor que ha hecho el gobierno de Pedro Sánchez o cuál es la virtud que más valoras en este nuestro presidente?

R: Estoy seguro, aunque no tengo pruebas, que algo ha hecho bien, pero no me preocupa tanto lo que ha hecho bien, doy por hecho que un gobernante y un gobierno tienen que hacer cosas bien, lo que me preocupa son las cosas que ha hecho mal, para decir las cosas que hace bien ya está él, ya está Pedro Sánchez. Insisto en la idea, Pedro Sánchez y cualquier otro dirigente, se presenta a unas elecciones para hacerlo bien, con lo cual no merece un aplauso, lo que merece es ser fiscalizado y se merece ser juzgado, Sánchez y cualquier otro dirigente político si hace cosas extraordinariamente malas. Veo la España de hoy con retrovisor en relación con la España de cuando Pedro Sánchez llegó a ser presidente del gobierno y la veo más crispada, más dividida y veo una política incluso menos edificante que hace cuatro años, menos limpia, con mucho más ruido, con mucho menos respeto por la institucionalidad, por el orden, la separación de poderes, etcétera.

P: Solo una pregunta sobre Bildu, ¿que se les llame filoetarras desde la tribuna del Congreso de los Diputados le parece razonable?

R: Esto es una polémica que me ha sorprendido, si ellos mismos se califican como filoetarras. Desde el momento en el que Arnaldo Otegi hace unas declaraciones públicas en las que se lamenta por la muerte de un miembro de ETA, aquí el problema está en que no es un insulto para el que lo recibe, con lo cual creo que esto deberíamos de tratarlo con mucha más naturalidad, desde el momento en el que hay exmiembros de la dirección de ETA en la dirección de Sortu, algún vínculo tienes con la organización terrorista ETA.

P: ¿Le parece más bien una descripción? 

R: Pero porque ellos mismos se autoimponen esa etiqueta.

P: ¿Le parece mal que haya quien pida eliminar del diario de sesiones esa palabra o ese calificativo?

R: Obviamente, a los que menos les gustaría sería a los de Bildu.

P: Estamos en un país curioso en algunas cosas porque se ideologiza o politiza casi todo, es como la energía nuclear pues es de derechas y la eólica de izquierdas.

R: (Interrumpiendo) Salvo que haya un cambio en el criterio del gobierno, si mañana Pedro Sánchez dice que la energía nuclear es una energía limpia habrá una cohorte de quienes hoy creen que la energía nuclear es terrorífica que defenderán lo contrario.

P: (Ríe) Un país donde si eres del Madrid eres de derechas, si eres del Atleti eres del pueblo, si crees que bajar algunos impuestos estaría bien, claramente no quieres hospitales ni carreteras públicas.

R: Y que la gente se muera.

P: A lo que voy, ¿queda algo en España que no esté en disputa ideológica?

R: Este es un fenómeno preocupante. La política bien entendida es extraordinaria y la política bien entendida ocupa muchos espacios de nuestra vida, la politización de todo es otra cosa, un verdadero drama por no decir un coñazo insoportable cómo pretenden politizar todas y cada una de las cosas que hacemos en nuestra vida. Esto que decía algún dirigente de Podemos de lo personal es político, yo me niego rotundamente. Primero porque no creo que toda nuestra vida tenga que estar analizada por conceptos que respondan a la ley izquierda derecha, sí que creo que es importante vivir como piensas y tener algo de coherencia en la vida, eso es otra cosa. Se ha manoseado todo tanto que hay pocos espacios de distensión, de relax para poder hacer lo que te venga en gana sin ser etiquetado, sin que alguien te señale por vivir como creas y como quieras. Lo que sucede a mi juicio, es que esto era antes propio de la dialéctica política que estaba en las instituciones, que respondía a esta dialéctica lógica de los partidos políticos y el riesgo que afrontamos hoy es que contamine las relaciones sociales, es decir, que empecemos a etiquetar también a nuestra relación, a nuestras amistades, a la gente que conocemos en función de si reciclan o no, si reciclan probablemente serán tipos cívico, pero hay un cívicos de izquierdas y de derechas, no hay una superioridad moral porque tú te autoetiquetes de una manera determinada. Lo importante, es la coherencia con la que vives y con el respeto con el que vives hacia los demás. Conozco canallas y capullos de izquierdas y canallas y capullos de derechas.

P: La maldad no tiene ideología.

R: Ni la estupidez, pero eso no refuta una posición ideológica, lo que define es al tipo o la tipa que se comporta así. Volvemos a lo de antes, hacemos de la parte el todo.

P: Es como en las películas, lo comentaba con amigos, donde hay películas en que siempre hay pobres que son buena gente y ricos malvados y yo, que no soy ni pobre ni rico, reflexionaba y pienso que no hay una bondad en la pobreza ni una maldad intrínseca en la riqueza. Esto es una paja mental mía.

R: No, pero es verdad. Creo que quien defiende eso tiene una mentalidad infantiloide, tu posición social te define socioeconómicamente, lo que te define como individuo y como persona es como te comportas y qué haces por los demás, para los demás o para ti mismo. Son dos cosas diferentes.

P: Le quiero preguntar por Macron, por el presidente de la República de Francia, ¿a la política española le hace falta un Macron, una figura política que pueda confrontar con el populismo o con el nacionalpopulismo, con los extremos? Entiendo que le tienes en estima a Macron.

R: Sí, me parece un fenómeno extraordinario lo que consiguió con el movimiento En Marche, creo que es una referencia política y de transversalidad, de capacidad de gestión, tiene sus lados oscuros, obviamente, como los tenemos todos. En España sí lo identifico. Mira, yo quiero volver a una política algo aburrida.

P: Ahora me va a decir que el Macron español es Feijóo.

R: Bueno, son diferentes porque los países son diferentes, pero sí me gusta la idea que proyecta Feijóo. Primero es un tipo que no me parece un ortodoxo ideológico creo que viene de gobernar una comunidad autónoma en la que ha podido desplegar ese ideario, esa posición, esa forma de entender el mundo y creo que se puede parecer algo a los líderes europeos que gobiernan para todos y no solo para su parroquia, no solo para los que te han votado, creo que algo de eso es lo que representa un liderazgo o una forma de entender la política como Feijóo.

P: ¿Cree que Casado puede hacer un Sánchez, un retorno epopéyico a Génova?

R: No, eso no lo creo. Creo que el futuro político de España, lo creo honestamente, pasa por un cambio de gobierno en el que el próximo presidente del gobierno sea Alberto Núñez Feijóo y lo creo porque cuatro años más como esto, nuestras estructuras, nuestra convivencia, las relaciones entre los poderes del estado, se van a ver gravemente comprometidas. Sí, lo creo de verdad, lo digo con preocupación y no lo diría de otro liderazgo socialista, no lo diría de otro gobierno del partido socialista encabezado por otra persona.

P: ¿Usted cree en un PSOE bueno? Sabe que hay mucha gente que dice que no existe un PSOE bueno. 

R:  Creo en personas que militan en el partido socialista y que han tenido responsabilidades en el partido socialista, que son políticos y estadistas, que habría decisiones que no me gustaban pero que aceptaban y respetaban las normas y las reglas del juego que nos hemos dado. Aquí de lo que se trata en el fondo es de que cuando gobierne uno o gobierne otro, tú no estés acojonado, te puede gustar más o menos ese gobierno, más o menos unas decisiones, una tendencia marcada pero que no te acojone. Yo empiezo a estar seriamente preocupado con el futuro del país si seguimos en esta tendencia.

P: ¿Está acojonado?

R: Estoy preocupado, cuando has estado muy acojonado en tu vida esto te preocupa, sabes.

P: ¿Con Casado cuánto hace que no habla? 

R: Hace mucho que no le veo y hace mucho que no hablo con él.

P: ¿Se fue justo con él? ¿Las formas fueron las adecuadas?

R: Las formas fueron las adaptadas al momento y a las circunstancias que se vivió en aquel momento. Lo que sucede, es verdad que quién conoce a Pablo, sabe que vivía por y para la política y cuando tú vives por y para la política, pues la política se acaba y, evidentemente, tienes que tener un proceso de adaptación y de aceptación, pero Pablo es un tipo extraordinariamente inteligente y estoy seguro que ya lo ha hecho y que está labrándose una vida nueva.

P: ¿Cuándo se pelea la derecha, lo hace con más artillería que la izquierda?

R: Probablemente va aguantando, la estructura aguanta hasta que, claro, es como cuando te tocan las narices y vas aguantando, pero cuando estallas, lo haces de verdad, pues quizás pasó eso.

P: Sobre deporte, sobre el Madrid, ¿a quién ve como sucesor de Carlo Ancelotti?

R:  Tengo un tándem que me gustaría: Guti o Raúl González Blanco. 

P: ¿Era muy de Luis Enrique?, ¿le ha gustado su marcha de la selección?

R: Luis Enrique no era algo que me quitaba mucho tiempo, quería que a España le fuera bien porque soy muy madridista, pero soy más de la selección española, incluso. Me hubiera gustado que le hubiera ido mejor, independientemente de que el entrenador me guste más o, como es en este caso, menos, pero es verdad también que, a lo largo del mundial, no por las decisiones técnicas, si no por otra cara que he visto de Luis Enrique, me ha ido ganando.

P: ¿Qué le parecieron las columnas de Mariano Rajoy durante el mundial, cree que ha alcanzado su cénit?

R: No, creo que Mariano todavía tiene mucho recorrido, las tribunas…

P: (interrumpiendo) Tribunas no, que eran muy cortas, eran columnitas.

R: Tú porque quieres malmeter, yo creo que las columnas de Mariano Rajoy son un hito en el periodismo. Innovar es muy complicado porque está todo inventado y llega un hombre como Rajoy que inventa un estilo diferente y se le critica. Creo que eran brillantes y creo que había una sorna o un cachondeo detrás propio de Rajoy y que no todo el mundo lo ha interpretado o lo ha entendido.

P: Yo entendí que Rajoy se estaba riendo de todos nosotros, en realidad. 

R: No riéndose de todos nosotros, estaba jugando a algo que se le da muy bien o que le apetece. El contenido de esas columnas es brillante, no creo que haya un columnista español a esas alturas en España.

P: ¿THE OBJECTIVE debería ficharlo?

R: Esta casa tiene mucho ojo con los columnistas, lo que no sé es si podréis pagarle.

P: ¿Rajoy es el líder que más le ha gustado del PP?

R: Yo lo respeto mucho y tengo cierta admiración por él, pero el que más me gusta es Alberto Núñez Feijóo.

R: Ahí has estado bien (ríe). Para ir cerrando, ¿cuándo y dónde ha sido más feliz?

P: Buena pregunta esa. ¿Cuándo he sido más feliz? Pues intento que sea mañana.

R: Eso es un poco Paulo Coelho.

P: Eso me ha dolido (ríe). He sido muy feliz cuando no esperaba la felicidad.

P: Muy bonito esto. 

R: Cuando no era consciente que estaba haciendo algo que me hacía muy feliz, me he dado cuenta de que he sido muy feliz, a posteriori. De todas formas, esto de la felicidad es un poco obsesivo, esto de la búsqueda de la felicidad puede ser frustrante. Lo que tienes que estar es sereno y si estás sereno en los momentos que te hacen feliz o en los momentos que te hacen más triste, estás estable y esa serenidad ante la vida, para no creer en Dios, creo que es lo que te proporciona momentos de felicidad. 

P: ¿El paso del tiempo cómo lo lleva?

R: Muy mal.

P: ¿Jodidamente mal?

R: Asquerosamente mal.

P: ¿Celebra sus cumpleaños?

R: Sí, porque la parte del ego hace que me guste, que me hagan regalos y tal, pero llevo muy mal. Cuando antes has dicho tiene tantos años, no voy a repetir, esa ha sido la parte hasta ahora más dura de la entrevista. Soy un poco como Woody Allen, me llevo mal con la idea de la muerte, del fin, de la nada y el paso de los años es acercarse a la nada.

P: Pero alguien que ha estado amenazado por ETA, que ha visto morir a muchos compañeros, me parece curioso que tenga esa relación con la muerte.

R: Sí, porque yo en aquella época me dedicaba a la política, pero no para que me mataran, eso era una circunstancia que era cierta, pero era algo que no operaba en mi día a día, no la tenía presente. A mí me gusta mucho la vida y aspiro a que no se acabe nunca. Un día me preguntó mi hijo hoy mayor, pero cuando era pequeño, me dice “te vas a morir”, y tuve que decirle la verdad, no tengo ningún interés y con lo cual, él interpretó que no me iba a morir nunca y no lo saqué de ese de ese error.

P: Y a sus hijos, no sé si están en edad, ¿cómo le explicarás el haber sido político? 

R: ¿Sabes cuándo es lo más jodido de eso? Cuando haces un trámite para lo que sea y la típica casilla de profesión, entonces empiezas a mirar, funcionario, profesional liberal, abogado y no existe la de político o, por ejemplo, cuando estás en una ventanilla y te preguntan, ¿usted que se dedica? y tú (empieza a toser de forma irónica).

P: Soy político (con voz susurrada).

R: Esto nos debería también llevar a una reflexión.

P: (Riendo) Sí, por favor, reflexionemos. 

R: No es bueno que el ejercicio de la política haya perdido prestigio, no digo privilegios, me refiero al prestigio social, a que hay gente que dedica parte de su vida al ejercicio de la cosa pública, a intentar que, con su acción, con su labor diaria mejore el mundo en el que vivimos, pero hoy día, eso no está prestigiado.

P: ¿Pero a los políticos, como ha pasado también con los periodistas, ese desprestigio no cree que ha sido ganado a pulso?

R: Claro, la responsabilidad es propia de quienes hacen política. Fíjate, hace años se hablaba de la ejemplaridad, eso es algo que se ha dejado de hablar, hoy eso se ha convertido en un meme y hemos pasado a un escenario en el que un político sale de copas y le graba a alguien en una discoteca, medio mamao y ya es un problema, en lugar de juzgarle y analizarle por lo que hace el ejercicio de su responsabilidad pública, como si el político debería de ser una cosa extraña 24 horas al día, siete días a la semana. ¿Qué queremos entonces? Marcianos que se dediquen a la política.

P: Ahora el peligro es que te pueden grabar constantemente, en una discoteca y en cualquier lado. 

R: Si me dedicara a la política y me viera en una situación de esas, en lugar de arrugarme diría “claro, salgo una vez cada tres meses porque tengo tres niños y para una vez que puedo salir voy a andar tomando té con limón”.

P: Se sale menos con tres niños, claro. 

R: (Resopla) 

P: La última, ¿cuál ha sido el milagro de su vida?

R: No sé si verá esta conversación, pero por si acaso, el milagro es que mi mujer me aguante.

P: Qué bonito esto, tiene que ponérselo a su mujer.

R: No sé porque dirá que lo he dicho por postureo, pero es verdad.

P: Pídalo a un amigo, que se lo mande. 

R: Algo así como sin querer, ¿No?

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