
¿Por qué nuestros campos arden en invierno?
Tendemos a pensar que los incendios forestales son sólo típicos del verano: hace calor, apenas llueve, la vegetación se seca… Sin embargo, la realidad es bien distinta. Nuestros campos arden tanto en agosto como en enero porque las circunstancias son las mismas: sequedad y abandono y, sobre todo, una mano que prende la llama.



















































