
Armonía del vivir pensando
Comiendo en San Ángel, mi amigo Eduardo me asegura que Ramón Mercader podía salir de la cárcel cuando quería. Tanto es así que de vez en cuando se presentaba a cenar en su casa. A partir de aquí la conversación deriva rápidamente hacia el surrealismo cotidiano de este país entrañable que es México.


















































