Las principales razones por las que lloras durante el sexo
Foto: Michael Prewett

Cultura

Las principales razones por las que lloras durante el sexo

Llorar no es solamente una señal de tristeza. Llorar puede ser la expresión de haber sentido una emoción con demasiada fuerza, es un "hasta aquí", y puede tratarse tanto de tristeza como de alegría.

por The Objective

Llorar no es solamente una señal de tristeza. Llorar puede ser la expresión de haber sentido una emoción con demasiada fuerza, es un «hasta aquí», y puede tratarse tanto de tristeza como de alegría. Por esta razón el llanto durante el sexo es más normal de lo que puede parecer, aunque uno pueda llegar incluso a sentirse avergonzado por hacerlo. Te contamos 7 razones por las que la gente suele llorar durante el sexo.

1. Las hormonas están «apagadas»

Dice Sarah Nasserzadeh, Ph.D., terapeuta psicosexual de Palo Alto (California) y coautora de Orgasm Answer Guide (La guía de respuestas para el orgasmo)  que, en el caso de las mujeres, el síndrome premenstrual, estar en un tratamiento de fertilidad o estar embarazada puede desencadenar un sube y baja de cargas y descargas hormonales que pueden alterar los estados emocionales. No importa si se esté disfrutando de una relación sexual o viendo un comercial infantil, es posible que las cosas conmuevan más de lo normal.

2. Estar muy relajado

¿Sabes por qué el sexo puede llegar a sentirse tan bien? Porque el resto del día (de la semana o del mes) las personas suelen estár muy tensas por las labores cotidianas y del trabajo, de modo que la acción del sexo –que requiere de concentración–, puede relajar tanto que incluso puede llevar a llorar por estar soltando esas tensiones.

«Cuando el sexo es realmente bueno y llegamos a estar completamente relajados por unos segundos –a veces por algunos minutos– salen muchas emociones reprimidas», ha expresado Laura McGuire, sexóloga de Florida a Women’s Health. Es exactamente la misma razón por la que hay personas que lloran durante un masaje o una clase de yoga.

3. Te sientes «super conectado» con tu pareja

«A veces, no hay palabras para determinar cuán profundamente uno se siente conectado con su pareja. En cambio, hay lágrimas», sostiene Nasserzadeh. «Si el sexo es una forma de conexión profunda con una pareja, el cuerpo podría elegir esta forma de liberación para comunicar las emociones», acota.

También hay una explicación científica: el sexo libera la hormona oxitocina y la oxitocina promueve la unión, la confianza y la empatía. De modo que durante una relación sexual es común que se llegue a sentir la confianza para liberar emociones.

4. Sigues atravesando un duelo

¿Has sufrido la pérdida de un pariente o de una mascota recientemente? O quizás te despidieron o, incluso, puede que todavía no has superado una ruptura. La pena puede llegar en cualquier momento: mientras caminas por la acera, en medio de una reunión de trabajo o durante el sexo.

5. Lloras porque duele

El sexo puede ser doloroso. A veces solo es necesario disminuir la velocidad y fuerza o colocar algo de lubricante pero, si ocurre con frecuencia, puede indicar algunas afecciones (tratables) como la endometriosis, una infección o una enfermedad inflamatoria pélvica. En caso de sentir dolor es mejor ir al médico.

6. Llorar por otro tipo de dolor

Las lágrimas también pueden llegar como reacción a las nalgadas o ataduras (consensuales) que algunas personas disfrutan en sus relaciones. Aunque parezca extraño, pero tomando en consideración que hay sexo para todos los gustos, Rachel Wright terapeuta de pareja que reside en Nueva York señala que «tanto el dolor físico como el placer activan la misma parte del cerebro, por lo que es totalmente posible llorar de dolor y disfrutar al mismo tiempo».

7. Culpa o vergüenza 

Este caso se da más en mujeres que en hombres.  Es común que una mujer –sobre todo cuando son madres– sientan  que deberían centrarse solo en sus hijos y no en complacerse a sí mismas. Sentir vergüenza o culpa por el sexo es un buen indicador de que hay asuntos que se deben tratar, preferiblemente, fuera del dormitorio con un terapeuta.