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7 Tips para pasear con tu perro en época de lluvia

Foto: Overture Creations | Unsplash

Este año la primavera se resiste. La Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) prevé para esta semana lluvias generalizadas y bajadas de temperatura en prácticamente toda España. Los expertos aseguran que un total de cuatro borrascas pasarán por aquí en los próximos días dejando fuertes precipitaciones que ponen en alerta a varias provincias. Para desgracia de muchos perros, lo de ‘en abril aguas mil’ este 2018 se está cumpliendo a la perfección y es que no hay nada que le quite más rápido a un perro las ganas de salir a la calle que un buen chaparrón.

Los cambios en la presión atmosférica, el ruido, la intensidad de los olores y el miedo a lo desconocido son algunos de los factores que hacen que a la mayoría de los perros no les guste la lluvia. En estos casos, salir a pasear es toda una odisea. Pero el ejercicio es fundamental para la salud física y mental del animal, así que el paseo no es negociable. Los perros necesitan salir a caminar todos los días y la rutina no siempre se puede establecer alrededor del pronóstico del tiempo, así que -al menos por un par de semanas- hay que aprender a convivir con la lluvia.

El miedo a la lluvia de algunos perros es comparable al miedo a los petardos. | Foto: Meredith Hunter/Unsplash

 

Para que los paseos sigan siendo una experiencia segura y agradable para ambos, sigue estas recomendaciones:

1. No lo obligues

El paseo debe ser siempre una experiencia positiva, no una actividad impuesta. Si lo obligas, lo único que conseguirás será generarle más estrés intensificando así el miedo o el rechazo a la lluvia. Es fundamental que salga de casa por voluntad propia, que se olvide de la lluvia y disfrute del paseo. Para ayudarlo, es importante que mantengas la calma, evites las prisas y refuerces con mimos o chuches su disposición al paseo. 

2. Mantenlo seco

Actualmente podemos encontrar en el mercado una gran variedad de productos especialmente diseñados para evitar que el perro se moje en exceso. Chubasqueros, botas de agua, paraguas y un montón de accesorios que pueden parecer innecesarios pero que, en la mayoría de los casos, realmente protegen al perro del frío y la humedad y le permiten disfrutar del paseo.

3. Equípate bien

Para poder transmitirle al perro la seguridad y la tranquilidad que necesita, es importante que tú también estés cómodo durante el paseo. Paraguas, chaqueta impermeable, katiuskas, depende de cada quien. Lo importante es ir preparado para que la lluvia no sea un impedimento a la hora de caminar y disfrutar de ese momento de conexión con tu mejor amigo.

4. Planea la ruta

Los días de lluvia es mejor evitar las grandes avenidas y las calles muy transitadas. No es el mejor momento para socializar. Las luces de los coches, el ajetreo, la gente corriendo no hacen sino intensificar los nervios del perro. Lo ideal es, en la medida de lo posible, buscar espacios amplios o calles tranquilas en las que el perro se sienta seguro y relajado.  

5. No lo sueltes

Las ordenanzas municipales establecen los lugares y los horarios en los que los perros pueden pasear sueltos. Sin embargo, por su seguridad, los días de lluvia se recomienda llevarlo siempre atado. Hay perros que tienen auténtica fobia a los truenos, incluso al ruido de la propia lluvia, así que por muy acostumbrado que esté a pasear sin correa, los nervios pueden jugarle una mala pasada y cuando se trata de su seguridad, toda precaución es poca.

6. Usa reflectantes

Durante el paseo, es importante que el perro sea lo más visible posible. Especialmente si caminamos por zonas de mucho tráfico o cerca de una carretera. Collares luminosos, chalecos reflectantes, colgantes que parpadean, da igual, lo importante es que conductores y peatones puedan ver al animal sin ningún tipo de dificultad. No es necesario invertir mucho dinero en esto, las tiras reflectantes adhesivas se venden por metro y podemos pegarla a cualquier jersey o incluso alrededor de la correa.

7.Sécalo

Una vez terminado el paseo, es fundamental secar bien al perro con una toalla para evitar la proliferación de hongos y bacterias que pudieran derivar en enfermedades de la piel. Hay que prestar especial atención a zonas sensibles como las orejas, las axilas y las almohadillas para asegurarnos de absorber toda la humedad.

Y, por favor, no lo dejes nunca solo a la intemperie. Por breve que sea el período de tiempo, el riesgo de que intente escapar es enorme y las posibilidades de que se pierda o sufra un accidente, son muchas. Está más nervioso y asustado que de costumbre y su instinto lo empuja a buscar un lugar seguro donde resguardarse. El paseo es vuestro momento en manada, cualquier otro asunto puede esperar hasta que volváis a casa.

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