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5 razones por las que 'Animales fantásticos: Los crímenes de Grindelwald' es lo peor

La crítica ha sido mala y la indignación bastante general. ¿Qué pensaron que pasaría si se metían con el canon de Harry Potter? La respuesta es: nada bueno.

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Hace unas semanas se estrenó la segunda entrega en la nueva franquicia de películas que se desarrolla en el mundo mágico de Harry Potter y la verdad es que le ha ido… ¿cómo decirlo? Mal. Animales fantásticos: Los crímenes de Grindelwald ha sido no solo criticada en las reseñas de cine, sino disectada hasta el cansancio en un esfuerzo de críticos y espectadores confundidos con la intención de descifrar su enredada y pesada trama y un giro final que ha indignado a más de un fan del niño que sobrevivió.

A ver, es difícil hablar de  por qué esta película es indignante sin llegar hasta el fondo de sus transgresiones y para ello se requieren spoilers. Sin embargo, se hará el intento y en cuanto la necesidad sobrehumana de despotricar sobre un aspecto sorpresa de la trama aparezca se dará aviso. En fin, que Animales fantásticos: Los crímenes de Grindelwald es un fracaso y para muchos un insulto.

El mundo de Harry Potter, su historia y la de quienes le rodeaban, ha demostrado ser una de las más meticulosas y redondas de la literatura juvenil y de fantasía, por no decir en general. En siete libros J.K. Rowling construye un elaborado castillo de naipes en que cada carta está pensada y siempre tendrá una razón de ser. En el universo de Harry Potter nunca hubo cabos sueltos, solo una estructura y desarrollo refinados y atentos… ya no es el caso. Y no es como que Rowling puede culpar a nadie más. Es ella quien está detrás de esta nueva invención. El “libro” que se adaptó para generar las que se prevé sean cinco películas, no es otro que un volumen que escribió para un evento de caridad: un libro de texto que Harry y sus amigos estudian en Hogwarts: Animales fantásticos y dónde encontrarlos. El libro era una pequeña enciclopedia escrita por Newt Scamander. Poco después se informó de la intención de llevarlo al cine, con Newt como protagonista. Y Rowling aseguró que sería una historia ajena a la de Potter y compañía, que no afectaría su cuidado universo. ¡J’acuse, J.K.! ¡J’acuse!

Claro que eso no pasó y ahora, tras esta segunda entrega, estamos sumidos en mar de dudas, matemáticas, elucubraciones sobre imposibles visitas conyugales y rabia. ¿Qué por qué es Animales fantásticos: Los crímenes de Grindelwald mala? Sigue leyendo…

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En una época, muy muy lejana, Johnny Depp era un tipo cool. | Imagen vía Warner Bros.

Johnny Depp

Las 8 películas previas de Harry Potter lograron una hazaña: reunir a una amplia mayoría del talento británico en las instalaciones de Hogwarts y alrededores. El casting de las cintas es impecable (incluyendo a los tres niños desconocidos que al principio parecían cuestionables) y ha marcado para siempre la imaginación de los lectores con selecciones de actores tan sublimes como un Alan Rickman haciendo de Severus Snape o una Maggie Smith interpretando a la profesora McGonagall. No es así en esta nueva tanda de películas (que deberíamos exiliar del universo Potter, aunque sea solo en nuestra cabeza, por sanidad mental y de inmediato). Johnny Depp es la máxima expresión de esto: ¿a quién demonios se le ocurrió que Jack Sparrow/ Sombrerero Loco era capaz de llenar de terror a las audiencias como el siniestro Grindelwald? Tal vez pensaron que tiñiéndolo de rubio platino generarían pavor y no rechazo automático a un look que lo menos que da es miedo (cuando te preguntas ¿quién es el peluquero de este villano?… no es un buen villano). Depp además está tan más allá de todo últimamente (un perfil de Rolling Stone pinta una patética imagen de alcohólico agresivo, solitario y derrochador) que desde hace años es incapaz de entregarse a un rol. Y cuando compites con un Ralph Fiennes con cara de serpiente (¿cómo puede eso no dar risa? Y no la da, para nada) que da escalofríos tienes que poner todo y más de tu parte (sin garantías de que vayas a triunfar). Depp es un error, lo fue desde el principio y eso perjudica a una historia que depende en gran parte de sus planes malévolos y de nuestra esperanza en que sea detenido.

Newt Scamander

Nadie llamado Newt puede prometer ser demasiado interesante. A ver, sí, como catedrático y alumno aventajado y empático puede que sí pueda ser interesante, como protagonista de una saga que involucra villanos, héroes, duelos, persecuciones y una amenaza al mundo… no. Newt nació como un nombre divertido del autor de una enciclopedia que Hermione leía más que Harry y Ron (como todo lo demás que les tocaba leer) en sus años de estudio, nada más. Luego fue el autor de un libro publicado en nuestro mundo mugle para reunir dinero por una causa benéfica. ¿Y luego? Un personaje que “protagoniza” una saga de cinco películas, pero que en conclusión no es otra cosa que una descarada y aburrida excusa que cada vez se hace más difícil de explicar en una historia que tiene a Jude Law como Albus Dumbledore (¿en serio quién pensó que Johnny Depp era buena idea por dios!) y a Ezra Miller como… en fin. En una historia repleta de personajes muuuucho más interesantes que él, Newt es un estorbo para los guionistas y un bajón de personaje que tiene poca agencia y mucho que decir… y no lo pueden matar, si eso se imaginan, en el futuro será empleado del Ministerio de Magia y llegó a la vejez, según los libros de Potter (a menos que como Rowling ha demostrado en esta entrega le importe un pepino saltarse ese canon).

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Exceso de personajes y de discursos eternos. | Imagen vía Warner Bros.

Los discursos expositivos y las decenas de personajes

Esta entrega de Animales fantásticos amplía al extremo su reparto: están los Lestrange (sí, esos Lestrange, guiño, guiño), Credence (Ezra Miller que sobrevivó de milagro al final de la anterior película), Dumbledore, Newt y su compañera policía neoyorquina, junto con su hermana, Grindelwald y otros bastantes más. La trama, complicada sin razón y tan aburrida que es difícil de seguir por las desconexiones involuntarias, además de incluirlos a todos necesita de discursos eternos en que los personajes explican lo que hacen, planean, sienten, padecen y demás. Vamos, discursos expositivos de los más básicos y menos cinematográficos de la vida. No, película, cuando tienes que explicar en la boca de tus personajes lo que está pasando no lo estás haciendo bien.

La insistencia en guiños innecesarios

Rowling había dicho que esta historia se desarrollaría ajena a la de Harry Potter y compañía, pero ha quedado claro que sus promesas, por lo menos esta, no valen nada. En esta película los guiños innecesarios son muchos y, eso, innecesarios, y hasta indignantes. Por ejemplo, (SPOILER ALERT) Nagini, la serpiente mascota de Voldemort que es también uno de sus horrocruxes resulta ser, según esta cinta, una bruja que terminará luego atrapada en el cuerpo de ese animal. Además están los Lestrange, una joven profesora McGonagall (que no debería estar ya que los años no cuadran) y un fénix que biuen podría ser Fawkes, el fénix de Dumbledore cuando dirige el colegio años después. En fin, que, como en la película sobre Han Solo, a veces inventarse explicación para cosas que ya son canon y sabemos prueba ser un ejercicio fútil y en algunos casos insultante.

El descabellado, y honestamente insultante, giro final

Como es obvio aquí llega el mayor SPOILER ALERT. Al final de la película, después de una interminable conversación explicativa en un cementerio y, bueno, otras cosas… Grindelwaldle revela a Creedence (de quien espera ayuda siniestra) que es, realmente, el hermano menor de Dumbledore. ¿QUÉ?

Por cronología (y es esto lo que ha tenido a los críticos haciendo matemáticas llenas de indignación) es imposible que ninguno de los padres de Dumbledore haya tenido otro hijo, menos uno tan joven como Creedence: su padre fue condenado a Azkaban por atacar a unos mugles que atacaron a su hija Arianna y la madre murió en un accidente generado por los poderes descontrolados de la propia Arianna (que luego murió en un enfrentamiento entre Albus, Aberforth, su hermano, y Grindelwald). Los años no coinciden ni de lejos, a menos que Azkaban permitiese visitas conyugales (que como señala Tom VanDerWerff en Vox.com es altamente improbable) y está el otro factor que molesta: ¿Nos están queriendo decir que Dumbledore siempre supo de un hermano y le dio igual?

La biografía de Albus se revela en detalle en el último libro de la saga, no es como que no sepamos cada detalle de su existencia (tanto bueno como malo) y este giro no parece otra cosa que un intento descarado por darle importancia y peso a una saga nula. O es tal vez una mentira de Grindelwald, lo que sería otro tipo de descaro: darle enorme peso a un giro que es una falsedad solo para sorprender a las audiencias. Bueno, está la teoría de que Creedence, que es un obscurus (un mago con una fuerza interna poderosa y maligna que es como su gemelo oscuro), tiene dentro el obscurus de Arianna (que se elucubra que también lo fuese), pero incluso esto requeriría una serie de estiradas explicaciones: los obscurus matan a sus huéspedes en la niñez (Creedence es el mayor que se conoce) y mueren con él, Newt es el único que ha capturado a uno y si el de Creedence es el de Arianna significiaría que durante décadas sobrevivió y no sabemos cómo y luego encontró a este chico. En fin, que ninguna explicación es especialmente satisfactoria.

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