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Antonio Hernando, físico, investigador e inventor: “Estamos hechos de imanes”

Foto: Carola Melguizo | The Objective

Antonio Hernando Grande (Madrid, 1947) es físico, científico, investigador, profesor, inventor, es un hombre de ciencia. Una eminencia. Llega en bicicleta a la redacción de The Objective, a pesar del calor, donde hemos quedado para mantener una interesante charla. Todo son facilidades con él. Rompe con todos los tópicos del científico maniático, hosco, extravagante, que vive en su mundo, volcado en sus instrumentos de nombres imposibles, rodeado de números y fórmulas. Hernando es afable, simpático y conversar con él es todo un placer. Se entiende que tenga miles de amigos en todas partes, como se evidenció en el homenaje que le rindió la Universidad Complutense de Madrid con motivo de su jubilación. El aula magna de la Facultad de Física estaba abarrotada de compañeros, colegas, estudiantes y, sobre todo, amigos que destacaron la figura académica y humana de Hernando.

Su trayectoria profesional es apabullante. Catedrático de Magnetismo de la Materia desde 1980 en la Universidad Complutense de Madrid. Con más de 300 publicaciones científicas – tiene más 10.000 referencias -, 17 patentes y director de más de 20 tesis doctorales, es académico numerario de la Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales, Doctor honoris causa por varias universidades, Medalla de Oro de la Real Sociedad Española de Física, Premio Investigación Miguel Catalán de la Comunidad de Madrid; Fellow de la American Physical Society, Premio Dupont de Ciencia 2011, Premio Nacional de Investigación Juan de la Cierva, Premio Transferencia de Tecnología Universidad Complutense de Madrid …

Reconocido internacionalmente, es uno de los científicos más brillantes de España, según la comunidad científica y, sin embargo, el gran público no conoce Antonio Hernando Grande, cuyo trabajo es fundamental para el progreso del país, porque este científico se dedica, básicamente, a aplicar la ciencia a la vida. A él le debemos las pulseras antimaltrato, o el uso del magnetismo en nanopartículas para combatir el cáncer o escanear la actividad cerebral, entre otros muchos hallazgos de aplicación para mejorar nuestras vidas.

La jubilación no significa para Toni, como le llaman sus conocidos, dejar de hacer cosas. Todo lo contrario. Su intención es continuar con esa actividad pero no del trabajo obligatorio que era el que tenía antes de jubilarse, de eso puede prescindir: “Estudiar, pensar, imaginar experimentos, hacer hipótesis, eso no voy a dejar de hacerlo”, asegura.

Antonio Hernando, físico, investigador, inventor:

Antonio Hernando es uno de los científicos más reconocidos internacionalmente. | Foto: Carola Melguizo | The Objective

Entre 1989 y 2017 fue Director del Instituto de Magnetismo Aplicado (IMA), entidad promovida por el propio Hernando del que nos habla con entusiasmo como, por otra parte, hace con todos los temas que abordamos a lo largo de la entrevista.

“Con el tiempo, lo que valoro más es que hubiera un señor empresario que financiara sin esperar un objetivo concreto, que tuviera como objetivo esencial financiar que se potenciara la investigación del magnetismo científico”.

Un hecho curioso, que está en el origen de este instituto, hizo que Hernando se dedicara a la investigación aplicada. “Yo había estado trabajando en Estados Unidos, en la Marina de Guerra, en una cosa que se llama magnetoelasticidad, que es todo eso del sonido bajo el agua que se hace con sonar. Entonces se hacía con unos materiales magnetoestrictivos que yo había empezado a estudiar en Madrid desde el punto de vista básico. De vuelta a España me llama el americano de la Navy y me dice ‘oye, que han venido unos suecos que son representantes de las empresas más importantes del país como Volvo, SKF, Atlas Copco… y quieren que les hagamos unos sensores magnetonáuticos, les hemos contestado que la Marina de Estados Unidos no se dedica a eso, y les hemos dicho que hay en Madrid un grupo que sabe de eso, que es el tuyo’. Entonces aparecieron los suecos. Me dijeron que les hiciera unos sensores y ni mi grupo ni yo sabíamos qué eran aquellos sensores. ‘¿Pero cómo no va a saber, si ha publicado muchos artículos?’; y yo les decía, ‘sí, artículos sobre las propiedades’, y me dijeron, ‘es que la aplicación inmediata son esos sensores’. Entonces estos suecos nos pagaron por hacerles unos sensores y eso tuvo su repercusión en la universidad; se conoció que habían venido las mejores empresas de Suecia a la universidad para pedir a mi grupo los sensores. Y de ahí viene mi sensibilidad a la investigación aplicada, porque yo hasta entonces no sabía lo que era.

“Estudiar, pensar, imaginar experimentos, hacer hipótesis, eso no voy a dejar de hacerlo”

En cuanto al IMA, Hernando explica que por aquel entonces “el que estaba de presidente del Consejo Social de la Universidad Complutense era Julián García Valverde, que era presidente de Renfe, y como los consejos sociales tenían que hacer institutos se le ocurrió hacer un instituto ‘con esta gente que se ve que hace cosas que tienen utilidad’. El instituto nació con la finalidad de demostrar que la investigación básica buena era compatible con la investigación aplicada, que se podían hacer las dos cosas, porque la investigación es una, buena o mala, aplicada o no aplicada, pero una, ya que  todo el conocimiento vale para algo.

“Este hombre (García Valverde) hizo un contrato desde Renfe con la universidad potenciando la creación del instituto, dotándolo de medios, becas y sin ningún objetivo. Cosa que contrasta con la nueva Presidencia de ADIF de ahora que nos dice que tenemos que trabajar para ellos gratuitamente, o sea, una locura”.

Para Hernando lo que hizo García Valverde fue muy importante, fue creer en la investigación, fiarse de lo que es investigar. “Porque lo que busca el IMA es que la empresa tenga en su mentalidad una plaza de preferencia para la investigación científica. Por eso siempre digo que la ciencia no está necesitada del dinero de los empresarios, sino que la ciencia está necesitada del reconocimiento de los empresarios. Luego vendrá o no el dinero”.

Siempre nos han dicho que no todo el mundo vale para la ciencia  ¿Existe, realmente, una predisposición para la ciencia o las letras?

“Lo primero, es que todo el mundo vale para la ciencia. No todo el mundo va a ser un genio de la ciencia, que ahí es donde entra más la predisposición de la que hablas, pero cualquier señor, señora, joven medianamente dotado que, por ejemplo, se integra en un grupo de investigación bueno, hace un trabajo bueno. La experiencia lo dice. Se puede jerarquizar quizá la creatividad, pero el hacer un buen trabajo yo creo que todo el mundo puede. Lo que es raro es lo de [Santiago] Ramón y Cajal, que sólo él fuera capaz de hacer la ciencia que hizo, pero en este momento la ciencia es una actividad colectiva y hay grupos de investigación y cualquiera que se sume ahí pues lo hará bien.

¿Cómo fueron sus comienzos?, ¿desde pequeño ya le gustaba la ciencia, o hubo algo que le hizo pensar que ese era el camino que iba a seguir? 

Es interesante la pregunta en el sentido de que no es por mi caso, sino que es un caso más representativo de un conjunto grande de personas a las que nos pasa lo mismo. En primer lugar, es fundamental que haya alguien que te ilusione con un tema. Muchas veces, la ilusión es simplemente que no te machaquen la inquietud. Normalmente se tiene inquietud por la cosas, por saber; se pregunta uno, no sé, cosas triviales, ¿qué es el agua, qué es la tormenta…? Pero ahí, cuando te dan respuestas tapones que te callan, no te contestan lo que preguntas, te invitan a no volver a preguntar cosas. Tiene que haber alguien que escuche esas preguntas y que, en lugar de machacarlas, diríamos, las promueva, las amplifique, potencie; y eso, siempre es un profesor bueno, que sabe mantener esa inquietud. Yo tuve un profesor bueno de Física en Bachillerato. Creo que desde principio cuando di Ciencias Naturales, Química, Física, me llamó la atención.

La educación es fundamental y en el caso de España ha sido siempre una carrera de obstáculos para la ciencia en general…

Era más castizo saber quién era Cervantes, pero Ramón y Cajal nunca nos lo enseñaron. Eso es una cosa que pasa pero creo que se va a ir acabando poco a poco. Ahora tenemos españoles muy buenos en la ciencia. Son retrasos de la historia. Como no ha habido aquí ciencia, en lugar de decir, como dijo Ramón y Cajal ‘pues ya que no ha habido, vamos a procurar que haya, poniendo los cimientos’, lo más cómodo era decir que no vale para nada. Es despreciar lo que se ignora, lo que no se hace; todos tenemos tendencia a eso, de alguna forma tenemos tendencia a que lo que no sabemos es lo que menos importancia tiene, para darnos importancia a nosotros.

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Un momento de la entrevista con Antonio Hernando. | Foto: Carola Melguizo | The Objective

Si Antonio Hernando tuviera delante a un joven de la generación Z ¿Qué le diría para que se interesara por la investigación científica?

Lo primero que haría sería respetar cuando pregunta algo, sus inquietudes, y en lugar de darle una respuesta diciendo ‘eso es muy difícil’, intentar entrar en las cosas concretas, que vea que esa dialéctica de la pregunta y la búsqueda de la respuesta es la que mueve a la ciencia y, que tenga que saber lo que es la ciencia, claro; y si no, pues ayudarle a ponerle preguntas a ver si algo le interesa, diciéndole que hay muchísimo misterio y que, verdaderamente, el atractivo que ejerce la ignorancia sobre el misterio de la mente humana es muy importante. No confundirle haciéndole pensar que todas la preguntas tienen respuesta, sino que lo importante es hacerse preguntas y que algunas preguntas sí tienen respuesta, muy pocas, pero algunas.

Entiendo que la curiosidad es la clave de todo

Sí, sí, claro, la curiosidad por saber, porque no nos gusta el misterio. De hecho, cuando no se ha aplicado en la historia de la humanidad un método científico de conocimiento, pues esa inquietud por el misterio ha conducido a todos los relatos que sabemos, como los relatos de la religión, que son relatos que suplen a la ciencia cuando no hay ciencia.“La ilusión es simplemente que no te machaquen la inquietud”

Hernando lleva varios años organizando y coordinando cursos de verano en las universidades de Santander y el País Vasco, en los que no sólo participan científicos de distintas disciplinas, también personalidades ajenas a la ciencia, con un fin divulgativo, con el objetivo de acercar la Ciencia a la sociedad. En uno de esos cursos coordinado por él y celebrado en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo de Santander sobre ‘Poder empresarial y poder científico’ se habló mucho de la distancia entre el mundo científico y la sociedad, de la necesidad de acercarse al público, de saber transmitir lo que se está haciendo en el ámbito científico y que sea comprensible.

Antonio Hernando, físico e investigador: “Estamos hechos de imanes”

Hernando y varios de los participantes en el curso de la UIMP. | Foto: Javier Lafuente

¿Cuál cree que es la fórmula para una buena divulgación de la ciencia, para que los jóvenes pero también los adultos se interesen por la ciencia?

Lo primero es que no voy a encontrar una fórmula (se ríe). ¡Sería estupendo!. A mí me da la impresión de que hay dos planos distintos. Un plano es la actividad de los científicos, que es cómo se hace la ciencia, y en eso cada uno puede hacer su contribución, contar cómo es su día a día, cuál es su método. Y luego hay otra cosa que es que, independientemente de los detalles del trabajo del científico, la sociedad en general sepa que el método científico, que el conocimiento científico es el más fiable de los que se conocen porque fundamentalmente es fiable porque no es dogmático; es autocrítico, porque para que un conocimiento sea científico tiene que ser tal que se pueda demostrar que falla alguna vez; se puede decir ‘bueno, si ya se dice que puede fallar’, pero es que el hecho de aceptar que pueda fallar, esa fragilidad que tiene, es la base de su solidez.

Creo que sería más importante que la sociedad pensara que hay que conocer científicamente las cosas, y que es evidente que hay muchísimas cosas a día de hoy que no se pueden conocer científicamente. Por ejemplo, el cerebro. Se están empezando a saber cosas, pero el cerebro se sigue sin saber – a lo mejor dentro de quince años se sabe cómo funciona – pero no quita que lo importante es intentar entenderlo científicamente. Porque todo este rollo de la mente humana, el ADN, la sensibilidad, el amor, el libre albedrío, todos estos temas que han llenado las páginas de literatura se reducen a una circuitería eléctrica. Esto hay a quien le molesta, pero a mí, al revés, me encanta saber que es eso.

Volviendo al tema del lenguaje científico, ¿no cree que tiene que ser más comprensible para el público en general?

Es importante, claro, porque si uno quiere que entiendan lo que hace, tiene que hacerse entender. En el caso del médico y del economista, ya sabes para lo que lo hacen. En el caso de los científicos, normalmente es más importante todavía. No se debe usar el lenguaje técnico si quieres que la gente te entienda. Algunos usan el lenguaje técnico para que no les entiendan. Cuando un médico te dice lo que tienes y sigue usando un lenguaje muy raro pues no te enteras pero sabes que es lo que hace, pero a un científico que encima no se le entiende y no se sabe lo que hace, es un desastre. Eliminar el lenguaje técnico, en lo que tiene de separador del grupo científico respecto al resto de la sociedad, usar un lenguaje inteligible para todo el mundo es fundamental para que sepa lo que es la ciencia y para que sepa lo que está haciendo un investigador.

“La divulgación es lo único que puede hacer que el país tenga una cultura científica media”

‘Yo esto que hago no se lo puedo explicar a usted porque no lo entiende’, me decía uno que no voy a decir quién es. Pues eso no es verdad, el que no lo entiende es él, porque todo lo que hace una persona se puede intentar explicar hasta que se entienda, porque no por ser científico se es más listo que el otro; tiene un lenguaje y está habituado a unos tópicos que otros no tienen, pero no es más listo objetivamente.

Por ejemplo, no se sabe qué es la materia oscura, pero ¿por qué se sabe que hay materia oscura?, porque, si la galaxia fuera una peonza, tú miras la velocidad a la que gira la peonza y conociendo la gravedad te sale que, con esa gravedad, para que gire a esa frecuencia tiene que tener más masa de la que ves, pues esa diferencia es la materia oscura. Eso se puede explicar para que se capte la idea o se puede explicar de una manera que no se entienda desde el principio al final. ¿Qué es la ventaja de no entenderse?. Es la cualificación social, separarte, distinguirte, el pertenecer a una élite de los que entienden el lenguaje, o sea, un absurdo.

Qué 3 descubrimientos científicos de los últimos años cree que deberían haber sido portada de todos los medios de comunicación generalistas y no lo han sido?

Seguramente en tecnología haya habido cosas muy importantes. Yo creo que el CRISPR, el método utilizado para todo el tema del genoma, es un hallazgo muy importante en ingeniería genética, es la base de la ingeniería genética; luego, hay un tema de los últimos años que es la magnetorresistencia gigante, que es todo esto de los ordenadores, de informática y los algoritmos, presente en todos los sistemas de grabación actual y, luego, el descubrimiento de la ondas gravitacionales, aunque éste sí tuvo mucha repercusión.

¿Qué es lo primero que le viene a la cabeza si le menciono la palabra burocracia?

“Es un horror, la burocracia es un horror porque, además, estamos pagando sin razón y sin dinero las culpas de los políticos que han estado haciendo corruptelas y cosas de esas. Ya me dirás tú qué corruptelas vamos a hacer nosotros con un proyecto; lo más que se te puede ir la mano es que te vas un día a comer con un científico invitado y pides más vino de la cuenta. Esa es la corruptela para un científico. Y a cambio, para evitar esa corrupción, te someten a una serie de torturas burocráticas que lo único que hacen es quitarte las ganas. Hay gente que no va a los congresos porque es un vía crucis.

¿Y la palabra políticos?

Creo que la mayoría de los políticos son gente de bien pero ha habido unos cuantos que han hecho un daño enorme a la clase política y a la sociedad, se han formado unos cluster de políticos digamos un poco vergonzosos, por no decir sinvergüenzas, que aunque sean minoritarios dentro de la clase política, la sensación que tenemos los ciudadanos es que son un desastre, ese daño que han hecho de desprestigiar a toda la clase.

Me refería a los políticos y su relación con I+D+i

Bueno, perdona pero eso es lo primero que me viene a la cabeza (Se ríe). Y lo segundo que digo de los políticos es que realmente yo creo que están condicionados por el país; ellos son igual que el país y entonces, si el país no vibra mucho con la ciencia pues ellos tampoco. Evidentemente tendría que haber alguno de ellos que cambiara el rumbo para que el país vibrara con la ciencia.

Un país progresa porque tiene investigación científica y no al revés. En España es todo lo contrario.

Sí, aquí, hasta que no prospera el país no puedes tener investigación. Aquí la ciencia se entiende como una consecuencia de la prosperidad. Lo ideal es que sea causa, que no sea consecuencia de la prosperidad tener una buena ciencia, sino que tenemos prosperidad porque tenemos una buena ciencia; pues eso hay pocos que lo creen. Sólo un dato, cuando la crisis económica reciente, el Gobierno de Obama aumentó los presupuestos en I+D+i; aquí, cogió [Luis] De Guindos, envió la ciencia al Ministerio de Economía y realizó una reducción en I+D, eliminó todo. El señor De Guindos y el señor Rajoy no creen que la ciencia sea importante, lo primero que hacen es recortar y, además, le ponen toda la burocracia esa.

¿Puede decirse que la ciencia es la Cenicienta de nuestra sociedad, tan maltratada pero que algún día se convertirá en protagonista?

Fue bien tratada con la Junta para la Ampliación de Estudios cuando Ramón y Cajal fue presidente, y en ocho años se puso a la Física de España en la vanguardia del mundo, en la primera línea. Así que eso de que no tenemos capacidad para investigar es mentira, en cuanto hay un ambiente favorable, florece. Con el Gobierno de Felipe González y los ministros Maravall y Solana se potenció la ciencia y se ha creado una clase científica estupenda. En el país no hay una base media de conocimiento y de confianza en la ciencia como para que los políticos se vean obligados a respetar eso. Y yo digo, ¡por qué no se ponen de acuerdo en explicar las matemáticas, el inglés, todo eso que sea lo mismo, y luego, si gana uno que ponga más religión, y si gana otro que ponga más educación ciudadana, pero si eso da igual, si lo importante es que los chicos sepan matemáticas, inglés, solfeo y biología, que sepan lo que es una célula, y en eso no creo que puedan discutir los políticos!.

Antonio Hernando, físico, investigador e inventor: “Estamos hechos de imanes” 1

Antonio Hernando tiene muchos proyectos por delante. | Foto: Carola Melguizo | The Objective

¿Qué proyectos tiene Antonio Hernando en estos momentos?

Tengo más de los que puedo abarcar (se ríe).  Tengo uno muy bonito relacionado con la espintrónica, la electrónica que en lugar de los electrones usa el espín de los electrones, que es como van a funcionar todos los ordenadores. Luego tengo un proyecto que me encanta que me ha dado Jesús Ávila, que es un neurocientífico buenísimo, que se llama Proyecto Vallecas, de la Fundación Reina Sofía para el alzheimer y ahí quiero participar en el tratamiento matemático de datos estadísticos. Y luego quiero ver si sale bien lo de la empresita esta que tenemos de la pintura antirradar, una pintura que no se refleja y que sirve en aeropuertos llenos de aviones, el radar refleja muchos edificios, o en un barco para que no quieras que lo vea el enemigo. Y después, quiero seguir con la tarea de divulgación que hago en la Academia y me gustaría mucho mantener esto de Santander, que voy a usar la Comisión de Ciencia Empresa de la Real Sociedad Española de Física, de la que soy presidente, como institución para encauzar esta actividad.

No quisiera terminar la entrevista sin antes saber qué es el magnetismo

Difícil cosa para mí. No es que sea difícil de explicar, es que difícil entenderlo yo. La idea es la siguiente: todos sabemos lo que es un imán. Si tú te metes en lo que estamos hechos todos, en lo que está hecha la materia, los átomos, éstos están hechos de electrones, de protones y de neutrones. Los tres son imanes y crean campos magnéticos, o sea que estamos hechos de imanes.

Por ejemplo, el hidrógeno es un átomo con un electrón y un protón, pero tiene una característica y es que es el más simple y, por tanto, el que se hizo más fácilmente. Se hizo en el Big Bang, es el elemento más abundante en el universo, pero también es el más abundante en nuestro cuerpo. Nosotros estamos fundamentalmente hechos de agua – por cada molécula de agua hay dos átomos de hidrógeno – y luego todos los demás compuestos que forman la materia viva, las proteínas, los azúcares y todas estas cosas que tienen hidrógeno. Luego el hidrógeno es lo que más tenemos. El átomo de hidrógeno tiene un imán que es el electrón, que es muy largo, y un imán pequeñito, el protón. Nosotros, que somos muchísimo agua, estamos llenos de imanes de hidrógeno. La resonancia magnética nuclear usa el pequeñito, justo para inferir si hay cosas. ¡Pero fíjate la cantidad de imanes de que estamos hechos! Estamos hechos de imanes; igual que si miras la memoria de un ordenador, está hecha de imanes que van para arriba y para abajo. O sea que los imanes están everywhere, que dicen los ingleses.

El campo magnético requiere carga eléctrica y movimiento. Se dice que una carga eléctrica quieta respecto de mí, me crea un campo eléctrico, pero si me muevo, crea un campo eléctrico y un campo magnético. El magnetismo está relacionado con la relatividad del campo eléctrico. Dicho de una forma pedantuela, el campo magnético es la corrección relativista del campo eléctrico. Están pegados y están tan pegados que la luz es una mezcla de campo eléctrico y magnético. Por ejemplo, miras al cielo y ves el azul, el azul es debido a que el sol que manda un rayo blanco, al pasar por las moléculas de la atmósfera, las moléculas absorben esa luz pero absorben sólo la luz azul, la otra la dejan pasar, pero ese azul que absorben empieza a moverse con esa frecuencia, la mandan en todas las direcciones. Por eso cuando anochece, que la luz atraviesa mucha atmósfera, hay tanta absorción de azul que el rayo del sol lo deja muy rojo.

Es decir, la luz, el ordenador, nuestros átomos de hidrógeno, ¿dónde no hay magnetismo?.

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