¿Estás vistiendo ropa 'ética'? Esta aplicación tiene la respuesta
Foto: A.M. Ahad

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¿Estás vistiendo ropa 'ética'? Esta aplicación tiene la respuesta

El capitalismo nos traje las camisetas baratas, los zapatos baratos, los vestidos baratos. El Made in China ha convertido nuestro armario en un polvorín y eso tiene un precio. A China se sumaron otros países asiáticos que, aprovechando el espacio que abría la globalización, se convirtieron en la fábrica textil del planeta. Esto tiene unas consecuencias: son de sobra conocidas las condiciones en las que se trabaja en algunos de estos países, donde los derechos laborales se toman en muchas ocasiones a la ligera y donde los salarios son ínfimos si los comparamos con Europa o Estados Unidos.

por The Objective

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El capitalismo nos trajo las camisetas baratas, los zapatos baratos, los vestidos baratos; se olvidó de lo que podemos denominar como la ropa ética. El Made in China se ha convertido nuestro armario en un polvorín y eso tiene un precio. A China se sumaron otros países asiáticos que, aprovechando el espacio que abría la globalización, se convirtieron en la fábrica textil del planeta. Esto tiene unas consecuencias: son de sobra conocidas las condiciones en las que se trabaja en algunos de estos países, donde los derechos laborales se toman en muchas ocasiones a la ligera y donde los salarios son ínfimos si los comparamos con los que se pagan en Europa o Estados Unidos.

Pero no es el único problema que plantea el sector: se trata del segundo más contaminante del mundo, por detrás del petrolífero, de acuerdo con la revista Forbes. Así que con esta información sobre la mesa son cada vez más personas quienes se preocupan del daño que está haciendo nuestro consumismo a la Tierra y a trabajadores de otros países. Una aplicación sirve con una plataforma para descubrir si las marcas de ropa que utilizas habitualmente están cumpliendo con unos parámetros éticos esenciales.

Esta app se llama Good on You y nació en Australia hace tres años, en 2015. Lo que hace es crear rankings de las marcas en función de unos parámetros de justicia, las valora en estrellas –con un máximo de cinco– y tiene una interfaz muy sencilla. Con todo, no se queda únicamente en la calificación numérica, sino que detalla los motivos por los que recibe una valoración u otra.

Fuente: Good On You

“Nos dimos cuenta de que cada vez más personas quieren escoger la ropa que compran siguiendo unos parámetros éticos, pero la búsqueda no es fácil”, explica Sandra Capponi, creadora de la aplicación –disponible para iOS y Android–, en una entrevista para la revista Dazed. “La moda no es como la comida, donde todos los ingredientes aparecen en la etiqueta: se trata de una industria masiva y compleja con suministradores opacos”.

La aplicación recoge toda la información disponible y publicada y calcula el impacto de estas marcas textiles en la vida de los trabajadores, en el medio ambiente y sobre la fauna. “Esta información incluye los estándares industriales, certificados y los datos expuestos por las compañías”, manifiesta Capponi. “La recopilamos toda por puntos y creamos un resultado sobre cinco estrellas. Esto implica que la gente no necesita sentarse y decidir si la piel es vegana y sostenible, o si el comercio justo es mejor que el tradicional: todo ha sido cuidadosamente ponderado y anotado por nosotros”.

Una de las virtudes de Good on You es su capacidad para arrojar luz sobre un sector que es más bien opaco, donde no sabemos exactamente qué estamos comprando. Y según haya más transparencia, más útil resultará la app. Aunque este es un parámetro que tuvieron en cuenta los desarrolladores: interpretaron la falta de datos como un mal síntoma y comenzaron a penalizarlo.

“Los consumidores tienen el derecho a conocer los orígenes de los productos, y además tienen el interés por saberlo”, continúa Capponi. “Los consumidores se preocupan cada vez más por el hecho de que el lujo no es necesariamente un sinónimo de calidad y cuidado”. Por suerte, cada vez más marcas se están comprometiendo en sus cadenas de producción a vigilar cada paso, a no descuidar el trato a sus trabajadores, a tener presente la fragilidad del planeta. Sin embargo, todavía queda mucho camino por recorrer. Este tipo de aplicaciones ayudan en el progreso. Y, en cualquier caso, Capponi ya ha conseguido que seamos un poco más conscientes de que nuestro consumismo tiene un impacto sobre nuestro entorno: por eso sugiere que reconsideremos nuestros impulsos por comprar y acumular.