Arrimadas recurre a la épica para intentar convencer a socialistas e indecisos
Foto: ALBERT GEA| Reuters

Política y conflictos

Arrimadas recurre a la épica para intentar convencer a socialistas e indecisos

por Borja Bauzá

Inés Arrimadas se presentó este martes en el distrito barcelonés de Nou Barris arrastrando un resfriado de cuidado. Su estado invitaba a pensar en un discurso breve y plagado de arranques de tos. Pero nada más subirse al atril para protagonizar el cierre de campaña antes de las elecciones del jueves alguien, en la lejanía, comenzó a golpear una cacerola. Arrimadas no necesitó más revulsivo; fue escuchar la performance del independentista y venirse arriba. Lo que siguió fueron casi treinta minutos de arenga con guiños a William Wallace, Ismael Serrano y –apurando un poco la frenada– Hillary Clinton.

“Nadie se puede quedar en casa porque tenemos una oportunidad única de iniciar una nueva etapa”, dijo la candidata a presidir la Generalitat ante los dos millares de simpatizantes que se dieron cita frente a un edificio imponente levantado en el siglo XIX para hacer las labores de manicomio y que ahora, desde la clausura del sanatorio mental, funciona como sede del distrito. Esa nueva etapa que persigue Ciudadanos sería una etapa en la que el independentismo estuviese en proceso de descomposición tras ser derrotado por primera vez en años. “Cuando pase el tiempo, dentro de muchos años, algunos nos preguntarán qué hicimos el 21 de diciembre, qué hicimos en esas elecciones celebradas después del golpe a la democracia”, dijo Arrimadas. “Y estoy convencida de que en estos barrios que otras veces han confiado en otros partidos se dirá alto y claro que el 21 de diciembre se votó por la libertad”. Al apagarse los aplausos de la concurrencia las cacerolas independentistas se habían esfumado.

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Leyenda: Recinto habilitado para el cierre de campaña de Ciudadanos. Autor: Borja Bauzá / The Objective

 

Cuando Arrimadas se refiere a “estos barrios” está hablando del cinturón rojo de Barcelona. Es decir: está hablando de los barrios obreros del área metropolitana de Barcelona forjados por los inmigrantes andaluces, murcianos y extremeños que llegaron a la Ciudad Condal durante la dictadura franquista. Se conoce como el cinturón “rojo” porque, en los primeros años de democracia, eran el PCUS y el PSC los partidos que se repartían los votos de la zona. Y cuando Arrimadas se refiere a esos “otros partidos” en los que los vecinos de Nou Barris han depositado su confianza en otras ocasiones, la candidata de Ciudadanos está recordando que históricamente los socialistas han pactado con los nacionalistas catalanes y que podrían volver a hacerlo después del jueves.

Tanto Arrimadas como Albert Rivera, que acompañó a su candidata y hasta pronunció otro discurso después de que ella terminase el suyo, repitieron hasta la saciedad que el jueves ni vale quedarse en casa ni tampoco vale depositar la papeleta de otra formación política en la urna porque eso es sinónimo de tirar el voto a la basura. “Las encuestas dicen que podemos ganar, y vamos a ganar si vamos a votar”, dijo Arrimadas. “Por olfato y por experiencia sé que esto va a venir de pocos votos”, dijo por su parte Rivera antes de añadir: “Dicen las encuestas que estamos rozando el millón de votos… ¡vamos a por él!”

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Albert Rivera se desplazó hasta Barcelona para acompañar a Arrimadas en la recta final. Autor: Borja Bauzá / The Objective

 

Aunque la puesta en escena del martes pueda verse como un intento (más) de convertir el cinturón rojo en el cinturón naranja, Nou Barris ya demostró en las últimas elecciones autonómicas, las del 2015, que prefiere Ciudadanos a cualquier otra formación política. El partido de Rivera consiguió entonces casi 20.000 votos, por delante del PSC y de las fuerzas independentistas.

En cualquier caso, Arrimadas hace bien en insistir. Durante las casi dos horas que duró el tinglado hubo varios vecinos que, pasando por el lugar, se mostraron cuando menos escépticos con la formación naranja. Un chaval con la cresta lacia rodeó el perímetro del escenario echando miradas fulminantes hacia el estrado. Una chica que lucía un lazo amarillo en el pecho –un símbolo de solidaridad con los políticos independentistas que están en prisión– se asomó al acto y, al alejarse, sacó el móvil para inmortalizar el momento. “Voy a hacer una foto porque luego dirán que la plaza está llena”, le dijo en catalán a su acompañante. Poco después se acercaron otras dos chicas movidas por la curiosidad de ver qué se celebraba y, al constatar el acto que era, se alejaron porque de lo contrario se iban “a poner malas del asco”. Hablaban en castellano. Un abuelo que paseaba al perro en las proximidades negaba con la cabeza mientras murmuraba que “no hay nada peor que un pobre que vota a la derecha”. Otro abuelo se interesaba en la entrada al recinto vallado por las bufandas naranjas que estaban repartiendo los militantes de Ciudadanos, pero al enterarse de que el requisito para conseguirla era pasar y sentarse se dio la vuelta por donde había venido. En resumen: Ciudadanos ganó en Nou Barris en las pasadas elecciones, sí, pero lo hizo con apenas un 23% del voto. Si este jueves aspira a desterrar el independentismo necesita mejorar la marca. Por eso: Arrimadas hace bien en insistir.

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Unas 2.000 personas se dieron cita en el acto de clausura de Ciudadanos. | Foto: Albert Gea / Reuters.

 

La candidata a la Generalitat terminó su nada breve alocución jugando dos bazas importantes: la de la mujer (“tengo ganas de que por primera vez al frente de la Generalitat seamos las mujeres quienes podamos liderar esta nueva etapa política en Cataluña”) y la de haberse ganado el pan en el sector privado (“ya está bien de partidos y de gobiernos que sólo han tenido personas que han trabajado dentro de la política durante 20 o 30 años”). Dos bazas que ya señalaba pocas horas antes del acto de clausura el periodista Cristian Campos en un perfil publicado en El Español. Dos bazas que ya veremos cuánto ayudan mañana.

 

Borja Bauzá

Licenciado en Historia. Ha publicado en The Objective, Jot Down, Letras Libres, Panenka, El Confidencial, El Español y en la revista norteamericana Jacobin.