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Nace la primera cooperativa española para la difusión de la cultura menstrual

Foto: Elisa Riemer

Son empresarias, artesanas, terapeutas y artistas, y se han unido para que la menstruación deje de ser un tabú que mancha, huele, es caro y doloroso. Así ha echado a volar (y sin alas) Bloody Venus, la primera cooperativa para menstruar en tribu.

 

Las mujeres pasamos de media 3.000 días de nuestra vida menstruando y es solo una parte de nuestro ciclo hormonal, pequeñísima en realidad si tenemos en cuenta lo poco que se habla de ella, o enorme si atendemos a la montaña de tabúes que todavía debemos arrastrar. Si antiguamente se creía que una mujer con ‘la cosa’ (mi abuela aún la llama así) podía destruir las cosechas, agriar el vino y la cerveza, matar a un hombre solo cruzándose en su camino (el Talmud es divertidísimo), e incluso teníamos prohibido donar sangre y manipular fotografías porque las velábamos, hoy seguimos pensando que el sangrado vaginal es incómodo, doloroso, sucio –un desecho, vaya…-, con pocas alternativas higiénicas, las de usar y tirar, y que además nuestro síndrome premenstrual no es más que ese momento jodido del mes en que matar no debería ser delito.

Porque la información es poder y más si es suma del esfuerzo colectivo, ha nacido Bloody Venus, la primera cooperativa española que lucha para difundir y una cultura menstrual que nos reconecte con nuestros cuerpos y rompa el silencio y la negación social que rodea a todo lo que atañe a la salud física, emocional y mental de la mujer.

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Ilustración de Nur Ventura. Bravas.

 

“Queremos recuperar la forma de sanarnos en tribu. Hay muchos productos y servicios asociados a la menstruación, pero el lobby farmacéutico arrolla con todo y nos tienen atiborradas de anticonceptivos y tampones, o nos hacen creer que es normal que nos duela la regla. Yo empecé a ser consciente de todo esto como usuaria de copa menstrual, por eso creamos primero la Asociación para la Divulgación de la Copa Menstrual (ADCM) y luego fuimos conectando con otras profesionales y nos dimos cuenta que faltaba un espacio donde cualquier mujer tuviera acceso a toda la información necesaria sobre su naturaleza cíclica y todos los métodos alternativos que hay más allá de las compresas y tampones desechables, que están vinculadas a esta idea del ‘usar y tirar’ tan extendida en nuestra sociedad”, explica Jasmina, una de las fundadoras de Bloody Venus.

“Para mayoría de adolescentes la menstruación es ‘una mierda’, ‘un asco’ y ‘duele’. Ahora bien, no dirán lo mismo si les preguntas sobre el semen” – Diana Pinzón, terapeuta menstrual.

 

Para María Rata, representante de la copa menstrual MeLuna y miembro de la cooperativa, un triunvirato histórico entre la religión, el capitalismo y el patriarcado nos ha desconectado de nuestra salud y nos ha obligado a encajar en un sistema hecho a la medida de Ellos. “Casi todas las religiones monoteístas identifican a la mujer como un ser impuro e inferior al hombre (Dios es varón) y el capitalismo lo aprovecha porque el hombre puede producir todos los días y crea instrumentos como los parches, los tampones o los ibuprofenos para que nos convirtamos en lo que ellos son, seres lineales, cuando nosotras somos cíclicas y hay días del mes que producimos más que ellos y otros en los que nuestra naturaleza nos dice que paremos, reposemos y meditemos sobre lo que nos está ocurriendo”.

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Ilustración de Tres voltes rebel. Bravas.

Cuando ganamos la copa

Y lo que nos costó. Aunque España es uno de los países donde la copa menstrual está más extendida, todavía hay una larga batalla de concienciación, sobre todo en las escuelas donde, según las profesionales menstruales, no hay ni suficiente educación sexual ni mucho menos menstrual. “Trabajo con chicas y chicos adolescentes impartiendo talleres de sexualidad y solo un 20% tiene un conocimiento sobre la menstruación para pasar un examen de biología, para la mayoría es ‘una mierda’, ‘un asco’ y ‘duele’. Ahora bien, no dirán lo mismo si les preguntas sobre el semen. La educación sexual y menstrual debería ser una asignatura obligatoria en las escuelas y debería dedicarse mucha más inversión, pero políticamente es un postureo, una farsa. Por eso necesitamos una cooperativa como Bloody Venus, para unirnos y crear políticas de intervención, y que no les quede otra alternativa a los gobiernos que informarse. Pero les sale más a cuenta tener enfermos”, resume la terapeuta menstrual Diana Pinzón.

 

 

Cuando en 2016 la CUP de Manresa presentó una moción para promover el uso de copas menstruales, compresas de tela y esponjas marinas como sustituto de los productos en el Servicio de Atención a la Mujer y en las escuelas de secundaria de la ciudad, Diana hubiese sido la encargada de conducir los talleres que se impartirían a los adolescentes de haberse aprobado la propuesta. A pesar de haber sido rechazada, lograron algo que parecía imposible para un producto como la copa, que hasta hace no demasiados años se vendía únicamente en sex shops, situarla en el epicentro del debate público y darla a conocer a una gran mayoría de mujeres para quienes no existía nada más que las compresas y tampones desechables de las grandes marcas comerciales.

“Hay unas 73 marcas diferentes de copas menstruales y solo cuatro o cinco marcas de compresas y tampones en el mercado. Eso debería bastarnos como dato… Además la copa nos da una gran información sobre el estado de nuestro organismo, porque al contener la sangre y no absorberla nos permite ver su textura y color y reapropiarnos de esta forma de nuestra salud. Los tampones absorben la sangre, sí, y también el flujo vaginal dejándote sin flora, lo que es un foco de infecciones, pero no nos enteramos de la mitad porque la información al respecto nos llega muy sesgada y hay muchos intereses económicos en juego”, señala María de MeLuna.

 

Nos ‘sangran’ más de lo que sangramos

Mientras que en países como Reino Unido o Irlanda los productos de higiene íntima no tienen IVA, en España todavía seguimos pagando un 10% por cada caja de compresas y tampones que compramos en el supermercado, que sumado a su precio (unos 4,95 euros según la marca) y teniendo en cuenta que si todo va bien estaremos menstruando unos 37 u 38 años, al final nos habrán ‘sangrado’ cerca 3.000 euros. En tanto que con productos alternativos como la copa, que dura unos 10 años y cuesta entre 25 y 30 euros, el ahorro es considerable. Sin embargo, Bloody Venus advierte que debemos andarnos con cuidado: “La falta de autoestima y empoderamiento de las mujeres hace que nos metamos en la vagina cualquier cosa, cuando el material, el origen y la fabricación es importante. Siempre recomendamos no comprar copas menstruales de látex o silicona y mirar que esté certificada porque hay al menos cinco marcas que falsifican su certificado. Por eso es necesaria una cooperativa de trabajo y difusión de la cultura menstrual, porque las mujeres podríamos informarnos de las mejores opciones”, concluyen.

 

Este #proyecto quiere y debe abarcar muchos ámbitos teniendo como hilo conductor la #copamenstrual y la #menstruación para dar el valor profesional y económico del trabajo de la #mujer, sus derechos en #autoconocimiento, #empoderamiento y libre expresión tanto física como emocional. 🔥 Hemos iniciado una campaña de #crowdfunding para la Fundación de una Cooperativa de Trabajo por y para la mujer. Para su libertad económica que tanto nos ata a vidas que no queremos, pudiendo trabajar de su vocación y abarcando ámbitos de desarrollo profesional como son la pedagogía menstrual, la artesanía, el arte, la educación o la salud. 💜 Es por todo esto que cualquier tipo de #colaboración por tu parte es imprescindible, ya sea económicamente como en la difusión de este sueño. ✨ ¡Además! En este crowdfunding cualquier aportación se multiplica x2, razón de más para recordarte que un poco más, puede marcar una gran diferencia, por un mundo con más igualdad, más sostenible y consciente. 🌍🌎🌏 ⬇⬇⬇⬇⬇⬇⬇ www.goteo.cc/bloodyvenuscm @goteofunding #conjuntament #menstruacionconsciente #culturafemenina #bloodyvenus #higienefemenina #síndromedelshocktóxico #sst #lareglanoestabú #lareglanoestabu #tabu #empoderadas #empoderamientofemenino #empoderamientoeconómico #cooperativa #cooperativademujeres #artesania #cosmeticanatural #arteenfemenino #saludholistica #terapiasalternativas #terapiasexual #partonatural #crianzaconsciente #partoorgasmico #utero #utera #ovariospoliquisticos #menarquia #menopausa #endometriosis

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No solo consiste en cuidarnos a nosotros, sino al planeta que nos cobija y del que no somos sus propietarios, aunque nos hayan dicho: “Heredarás la Tierra”, etcétera, etcétera… La mejor prueba de ello, sobre todo ahora que se acerca el verano, es una compresa sucia nadando cual gaviota en una playa, o un centenar.. Según la Agencia Catalana de Residuos, se desechan en el mundo cada año en torno a 4.500 millones de tampones y compresas. Es decir, que una sola mujer genera unos 6 kilos anuales de residuos de este tipo. ¿Todavía no queda clara qué es realmente asqueroso?

Cíclicas y muy bravas

Si para Miranda Gray, creadora del movimiento mundial de Womb Blessing (bendiciones de útero), en cada fase de nuestro ciclo menstrual somos una mujer diferente, aceptar y conocer esta ciclicidad es una inmensa fuente de poder, introspección y creatividad. “Puedes enfocar tus energías profesionales y productivas de forma más eficiente si armonizas tu ritmo de trabajo con estas energías hormonales y creas un sistema de vida que sea el ideal para ti. La sabiduría de tu cuerpo es tal que si tomas la decisión de vivir de manera lineal, como los hombres, e ignoras los cambios que se operan en ti durante el ciclo acabas odiándolo y es una fuente de enfermedad. Cada ciclo menstrual es un pequeño duelo por no haberte quedado preñada y si podemos vivir estas emociones sin ibuprofenos y sin fingir que no pasa nada, permitimos que nuestro cuerpo se exprese y vamos desmontando la imagen de super woman que hace que queramos exterminar nuestra feminidad. Cada momento de tu vida requiere un ciclo fértil diferente, no es lo mismo menstruar en época universitaria que hacerlo en el mundo laboral en el que cada día es un examen”, dice Diana Pinzón.

“La misma potencia de la sangre femenina que en otros tiempos servía para conectar a la mujer con lo sagrado es hoy la fuente de su aislamiento y la pérdida de su poder”, extraído del documental ‘La luna en ti’. 

 

Y dado que la menstruación no únicamente está vinculada a la reproducción (los libros de texto no han cambiado nada desde que fuimos al colegio y eso es lo que encontraremos en ellos), hay muchas formas de ‘parir’. También el arte y la creatividad, que en la mujer se multiplica hasta el infinito en determinado momentos de nuestro ciclo menstrual, es una forma de canalizar esas energías femenina que tanto les han asustado desde que el mundo es mundo y tiene forma de falo. Por eso la cultura menstrual no únicamente tiene que ver con la aceptación y el respeto por nuestros cuerpos y nuestra ciclicidad, sino que también incluye, y así lo cree Bloody Venus, el arte hecho por mujeres cuya la función es visibilizar aquello que somos y tantas veces no nos han dejado ser. Fotógrafas, músicos, escritoras e ilustradoras se han sumado a la iniciativa y afirman que arte sigue siendo tan machista como lo es aún nuestra sociedad.

En el arte hay un tabú respecto a la mujer en general. La forma en que se nos ha representado desde siempre, como musas que inspiran al creador (hombre), el porcentaje de mujeres que están expuestas en museos de la talla de El Prado o el MOMA de Nueva York frente al número de nombres masculinos lo demuestran. Si nuestra historia es contada solamente desde un punto de vista, muchos temas que nos afectan directamente serán tratados con un sesgo evidente, el de alguien que solo lo conoce de oídas, que no lo vive en sus propias carnes”, asegura el colectivo de ilustradoras ‘Bravas’.

“Las niñas son bombardeadas con imágenes de sangre y muerte todo el tiempo; sin embargo la sangre menstrual no se nombra, es algo que mancha, da asco, asusta y sorprende”. – Violeta del Río, escritora.

 

Bravas añade que no solo es posible, sino necesario, combatir los estigmas relacionados con temas como la menstruación: “El hecho de que muchas mujeres de todas las edades empiecen a crear y apoyar arte en el que se expresa lo orgullosas que nos sentimos de nuestro ciclo ayuda a visibilizar un proceso que vive la mitad de la población. No es normal que esté acallado y nos avergüenza. Llegó la hora de que empiece a aceptarse”.

Y que se haga, apostilla la escritora argentina Violeta del Río, desde la infancia. “Las niñas son bombardeadas con imágenes de sangre y muerte todo el tiempo; sin embargo, la sangre menstrual no se nombra, es algo que mancha, da asco, asusta y sorprende. La falta de una literatura infantil y juvenil que aborde estos temas es la expresión de todo eso, la menstruación ha ido viajando y preservándose gracias a la oralidad porque tampoco hemos tenido los medios para dejar esos conocimientos impresos. Yo he publicado dos libros infantiles sobre el tema y lo he hecho gracias a la financiación colectiva, qué mejor metáfora hay de lo que significa menstruar y de la necesidad de una cooperativa para construir una nueva cultura en la que las niñas no vivan el silencio de las generaciones anteriores”, dice la autora.

Bloody Venus ha lanzando una campaña de Goteo para que este espacio donde mujeres acompañan a otras mujeres sea una realidad.

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