¿Café solo o con gatos? Así está siendo la «nueva normalidad» en los 'cat-café'
Foto: La Gatoteca

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¿Café solo o con gatos? Así está siendo la «nueva normalidad» en los 'cat-café'

Con el agua al cuello, el aguante de estos negocios se desvanecen ante un porvenir incierto por los repentinos rebrotes y los territorios que vuelven —en mayor o menor medida— a una fase de desescalada

por Eva Ocaña

«Nos sentamos en una de las mesas y, como si se hubiesen teletransportado, aparecen siete gatos a nuestros pies, mirándonos con curiosidad». El café de los gatos de Rosa Cabezaolías describe el concepto de los cat-café (café de gatos en inglés), un establecimiento que abarca no solo el disfrute y regocijo de tomarse un refresco con la compañía de los felinos desplazándose libremente por el lugar. También es una casa de acogida y una oportunidad para aquellos mininos que ya han pasado la juventud y no han encontrado a su familia. 

Eva Aznar es la dueña de la Gatoteca, un café de gatos situado en el barrio de Lavapiés de Madrid. En 2013, abrió sus puertas convirtiéndose en el pionero de trasladar los neko cafés de Asia a España. Pertenece a la asociación ABRIGA, una fundación sin ánimo de lucro que vela por una calidad de vida justa para los felinos, proporcionando el rescate de aquellos sin hogar y sensibiliza a las personas para que realicen una adopción responsable

Neko significa gato en japonés y, desde la prohibición de convivir con mascotas en edificios de apartamentos y conjuntos residenciales, los habitantes de ciudades como Tokyo u Osaka se han visto tentados a acariciar a uno de los animales más queridos de Internet, aunque Netflix advierta que A los gatos ni tocarlos. El ritual para pasar un tiempo con los felinos es sencillo: ponerte unas pantuflas o calcetines, lavarte las manos rigurosamente y respetar las reglas del local. Lo único que no debes hacer es despertarles de la siesta

Ahora, el futuro de este establecimiento «donde la prioridad no es el ser humano sino el gato» pende de un hilo. Con el decreto del Estado de Alarma, algunos han tenido que echar el cierre indefinidamente como El Passatge dels Gats, en Valencia. Otros, por suerte, han podido mantenerse. 

Gatuari, nacido en Barcelona en 2016 ha seguido los mismos pasos que La Gatoteca. Con iniciativas y cursos telemáticos, esta casa de gatos ha podido reinventarse. «Hemos creado un programa online, un video podcast, hemos hecho campañas, sorteos, directos. La gente se ha volcado mucho y hemos hecho muchos socios. Han donado y hemos podido volver a abrir», ha detallado Gatuari e este medio. 

Pero, ni con estas ayudas se han mantenido en un nivel económico óptimo para sustentar el proyecto. La dueña de la Gatoteca ha explicado que, aunque trabajar con animales es placentero, «es un proyecto muy difícil de sostener. Hemos estado a punto de cierre muchas veces y justo antes de la cuarentena ya estábamos replanteando el ‘o salen mejor las cuentas o…’». De un volumen de 400 visitantes a la semana ahora realizan 160. Ni la mitad que antaño. 

El equipo de Gatuari también ha sufrido a nivel económico. «Hemos tenido que hacer un ERTE, que a día de hoy, aún estando aceptado no ha revertido en ninguna prestación, y por eso ha sido muy difícil». 

¿Café solo o con gatos? Así está siendo la «nueva normalidad» en los 'cat-café'

Desde la prohibición de convivir con mascotas en edificios de apartamentos y conjuntos residenciales, los habitantes de ciudades como Tokyo u Osaka se han visto tentados a acariciar a uno de los animales más queridos de Internet. Eva Ocaña

Con el agua al cuello, el aguante de estos negocios se desvanece ante un porvenir incierto por los repentinos rebrotes y los territorios que vuelven —en mayor o menor medida— a una fase de desescalada. «De momento no llegamos a cubrir los gastos que nos ocasiona el gasto de principio de mes. Todo ello sin pensar si dentro de cinco días te van a cerrar Lavapiés o te van a cambiar el transporte. Nosotros, por ejemplo, tenemos muchas visitas del turismo y eso este año lo hemos perdido», ha detallado a este medio Aznar. 

Para sustentar el proyecto, el café de gatos de la Ciudad Condal ha tenido que servirse de un crowfunding. «Seguimos muy justos en cuanto a poder económico como para hacer frente a los pagos habituales más la parte proporcional de los aplazados».

La higiene, por supuesto, se ha mantenido y maximizado. En una medida por contener los contagios, los cat-café se han impregnado en esta «nueva normalidad» de cintas en el suelo que marcan la distancia de seguridad que deben respetar los clientes. Antes se podía pulular por todo el establecimiento. Actualmente son los gatos quienes acuden a ti, poniendo en manifiesto —ahora más que nunca— que esta es una casa de felinos y tú eres el invitado. 

«Emocionalmente hemos sufrido mucho. Para evitar riesgos, un único miembro del equipo ha ido Gatuari a estar con los gatos. Siendo este no solo un trabajo, sino una manera de vivir felices haciendo lo que queremos, pues ha causado mella en los trabajadores». Los animales no han padecido tanto pues el servicio de veterinaria, higiene y alimento se ha seguido manteniendo durante los meses de confinamiento, garantizando un estado idóneo para que los gatos convivan en su domicilio de acogida. 

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Con el agua al cuello, el aguante de estos negocios se desvanece ante un porvenir incierto por los repentinos rebrotes y los territorios que vuelven —en mayor o menor medida— a una fase de desescalada. Eva Ocaña

«El que vuelva a venir gente lo están llevando muy bien, como el espacio es muy grande siempre ha estado adaptado a ellos, con sus huequitos y ahora, en la parte de retomar el funcionamiento con humanos, hemos sido muy estrictos con la parte de higiene y desinfección, con distanciamiento», ha detallado Aznar a The Objective

La vocación solidaria de estos cafés comprende no solo el sistema de adopciones, también se realizan cursos —en estos momentos online— para desmitificar todas las leyendas urbanas sobre que los felinos son ariscos o independientes. «Queremos enfocar que tener un gato no es solo darle un techo o comida y cualquier arena. Es mucho más. Es necesario invertir en su calidad de vida. Una calidad de vida en la que el gato es tan importante como el dueño». Según señalan los expertos, un gato es igual de juguetón y leal que cualquier perro. Todo ello sumado a los beneficios terapéuticos que ofrece su sola presencia. Y si no que se lo digan a Vito Corleone cuando acaricia a un felino mientras recibe visitas en su despacho. ¿Café solo o con gato?