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Alexis Morante: "Camarón sería como el Elvis Presley del flamenco"

Cuando le preguntaron a Paco de Lucía, cuando iba a recibir el Premio Príncipe de Asturias de las Artes (2004), ¿qué pensaría Camarón si le viera hoy allí?, este respondió:

“Estaría muy orgulloso, los dos hemos hecho mucho por reivindicar esta música, pasamos muchas fatigas, siendo niños y ya no tan niños. Si me hubieran dado el premio estando él vivo hubiera impuesto de alguna forma que él viniera, lo hubiera compartido con él, me hubiera dado vergüenza ganarlo yo solo. Camarón ha sido muy importante en la evolución de esta música, y aunque ya no esté le doy la mayoría de este premio, por lo menos un cincuenta y tantos por ciento. Todavía lo echo de menos cada día”.

Camarón: flamenco y revolución se estrena este 1 de junio en los cines españoles. En este documental se reivindica la amistad entre Camarón de la Isla y Paco de Lucía, que sacó el cante ‘jondo’ de las cuevas y tabernas, llevándolo incluso a ser escuchado por los públicos más exigentes del mundo. También una amistad fue la que hizo posible esta película.

Alexis Morante, director del documental, cuenta que fue su gran amigo Curro Sánchez –hijo de Paco de Lucía– quien hizo posible que esta producción se diera.  Ambos estudiaron cine juntos en Nueva York. Morante trabajó de la mano de Raúl Santos, quien junto él escribió el guión del proyecto, y del actor Juan Diego, quien narra cómo este gitano nacido en San Fernando (Cádiz) se convirtió en un mito –no sólo para su pueblo– sino para toda España.

“Soy de Algeciras al igual que Paco de Lucía. Cuando mi amigo e hijo de Paco, Curro, se enteró de que estaban buscando a un director para un documental sobre Camarón pensó en mí, porque creo que sintió que yo estaba lo suficientemente alejado de Camarón, pero lo suficientemente cerca de él en mis raíces”.

Alexis Morante:

Foto: Karma Films

 

¿Cómo ha sido recibida la película?

 

Hasta ahora, sólo se ha visto en Málaga y allí fue muy bien recibida. Estaba la familia de Camarón. Sus hijos y su esposa, la Chispa.

 

¿Qué te dijo la ‘Chispa’?

 

Me dio las gracias por traer a su marido de nuevo a la pantalla grande. Tuvo sentimientos encontrados. Dijo que le había encantado pero la había pasado muy mal también por las imágenes del entierro y de su muerte. Me dijo que estaba encantada de tener una película que trajera de nuevo a Camarón a escena. Hacer la película coincidió con el 25 aniversario de la muerte de este artista (2 de julio de 1992).

 

¿Cómo tuviste acceso a tanto material de archivo, incluso íntimo, de Camarón?

 

Lo primero que decidimos, cuando me propusieron el proyecto, es que todo fuese contado a través de archivo. Es que todo es archivo, menos las imágenes metafóricas que añado. Pasa porque estaba involucrada la familia y las instituciones. Era el documental oficial, entonces, la verdad es que tuvimos mucho acceso. Uno de los sitios donde más conseguimos material documental fue en un trastero en La Línea de la Concepción. Esa habitación (de la casa de la ‘Chispa’) tenía reliquias de Camarón, guitarras y unas cintas VHS que restauramos y vimos lo que había dentro. Estas imágenes, aunque no son la base del documental porque son domésticas, le dan un color especial. El hijo mayor de Camarón, Luis, me ayudó mucho. Me reuní con él porque es músico -guitarrista- y me ayudó a aclarar cosas y a decirme donde había material. Me ayudaron, tanto él, como su madre.

 

¿Por qué sentiste necesarias las imágenes metafóricas teniendo en cuenta la riqueza que ya tenían las documentales?

 

Para dar un descanso visual. Afrontar un documental solo con archivo es muy duro. Tenía claro dos conceptos en mi cabeza: un disco Potro de rabia y miel y la carta que deja al morir. En esta, él decía que ya era libre. De modo que yo tenía en la cabeza un caballo que iba corriendo por los lugares que él había pasado.

 

Tras haber hecho esta película, ¿con qué te quedas de la vida de Camarón?

 

Me quedo con lo que dice título de la película: Camarón: flamenco y revolución. Yo también hice hace poco el documental de Alejandro Sanz (Sanz: “Lo que fui es lo que soy”) y este se define como un flamenco, aunque también es una especie de ‘rock star’. Me di cuenta de que ser un ‘rock star’ es una forma de vivir, de afrontar la cultura. Es decir, así como en Estados Unidos están orgullosos del rock, nosotros tenemos que estar orgullosos del flamenco, y Camarón sería como el Elvis Presley del flamenco. ¿Con qué más me quedo de Camarón? Me quedo con cómo revolucionó un género tan importante y lo llevó a los payos, pero a su vez, se convirtió en un ícono del pueblo gitano. Cuando me propusieron el proyecto, se me vinieron a la cabeza las imágenes de su entierro. Yo tenía 13 años y a mis 39 años no he visto nada igual. La película empieza con el entierro, muestra cómo se construye un mito y termina de nuevo en el entierro.

Alexis Morante:

Foto: Karma Films

Se han hecho varias películas sobre Camarón, ¿qué sentiste que faltaba por contar? ¿crees que lo lograste, que aportas algo nuevo?

 

Me vi todo lo que había de Camarón. Hay un muy buen documental llamado Tiempo de leyenda (dirigido por José Sánchez Montes) que lo he usado como inspiración para hacer otros míos. Supe que ese es el que teníamos que mirar pero como era solo de un disco de Camarón (La leyenda del tiempo), quería hacer uno sobre su carrera completa. Me quise fijar también en las grandes películas norteamericanas como When You’re Strange que es un documental sobre The Doors en el que Johnny Depp narra la vida de Jim Morrison. Me rondaba la idea en la cabeza de crear el universo flamenco alrededor de Camarón narrado por un gran actor y eso solo lo podía hacer Juan Diego. Yo sabía que es muy “camaronero” y aunque era consciente de que era un riesgo, ha funcionado.

 

La palabra ‘revolución’ puede estar muy estigmatizada en estos tiempos por la carga política que hoy trae. ¿En qué sentido Camarón es un revolucionario?

 

Se barajaron muchos subtítulos. Sabía que el título grande tenía que ser: Camarón. Se barajó relacionarlo más con los gitanos, pero flamenco es lo que más lo definía. ‘Revolución’ es un guiño. Él revolucionó al flamenco, a una cultura, pero no quiero decir que es un (Ernesto) ‘Che’ (Guevara) o un Fidel (Castro). No es un revolucionario político pero sí del flamenco.

 

¿Por qué te interesaste en Camarón? ¿Tienes algún pasado relacionado con el flamenco?

 

Soy de Algeciras al igual que Paco de Lucía. Cuando mi amigo e hijo de Paco, Curro, se enteró de que estaban buscando un director para un documental sobre Camarón pensó en mí, porque creo que sintió que yo estaba lo suficientemente alejado de Camarón, pero lo suficientemente cerca de él en mis raíces. Raúl, quien hace el guión, también es de allí. Yo hago cosas de rock y distintas, pero al ser de Algeciras tengo raíces (flamencas) aunque no soy un experto en ese arte. Mi trabajo anterior me ayudó a llevarlo a un formato que llegue a todos los públicos.

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