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Carola Rackete, la capitana que planta cara a Salvini

La joven de 31 años se ha convertido en la cara visible del drama migratorio

Foto: TILL M. EGEN/SEA-WATCH HANDOUT | EFE

Italia, un país con más de 60 millones de habitantes, niega –una vez más– la entrada de personas migrantes a su territorio. Pero tras 16 días en alta mar, la patrona Carola Rackete amenaza con atracar en Lampedusa para desembarcar a las 40 personas que todavía permanecen a bordo del Sea Watch 3.

Carola Rackete es un nombre propio en esta polémica de turno. Ha salvado la vida de 53 migrantes de las garras del Mediterráneo que, con seguridad, habrían pasado a engrosar una lista que ya supera las 18.000 víctimas ahogadas en el mar entre 2014 y 2018, según datos de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM).

“En lo que me concierne, el Sea Watch 3 nunca llegará a Italia, por mí se pueden quedar donde están hasta Navidad y año nuevo”, ha señalado Matteo Salvini, ministro del Interior y hombre fuerte del gobierno de coalición italiano. Su aspiración es lograr un acuerdo con Alemania y Holanda, países que tienen su bandera en la nave que gobierna Rackete, para repartirse “las responsabilidades” entre todos.

Salvini ha afirmado que el Sea Watch 3 ha rechazado “los puertos seguros más cercanos” y que además “ayudan a los traficantes de seres humanos”, pero la realidad es que el puerto seguro más cercano ofrecido fue el de Trípoli, en Libia, a lo que la capitana, evidentemente, se negó, por los constantes abusos a migrantes que han sido reportados.

Carola Rackete es una joven alemana de 31 años, sin ganas de perder el tiempo respondiendo a estas declaraciones. Ha decidido entrar al puerto aún sabiendo a lo que se arriesga: una acusación de favorecer “la inmigración clandestina” –como dice Salvini– y de tráfico de seres humanos, además de perder la nave y de enfrentarse a una multa que asciende a los 50.000 euros. “Aún así no tengo más opciones que desembarcarlos allí”, ha asegurado la joven en una entrevista al diario italiano La Repubblica.

Rackete ha afirmado sentirse responsable de las 40 vidas que ha recuperado en el mar. “¿Cuántos abusos más tienen que soportar? Su vida está antes que cualquier juego político o judicial. No era necesario llegar a este punto”, ha afirmado la joven, que reconoce sentir miedo.

La joven se considera una persona afortunada: “Mi vida ha sido fácil, he podido ir a tres universidades y graduarme con 23 años. Soy blanca, alemana, nacida en un país rico y con un buen pasaporte. Cuando me di cuenta de esto sentí una obligación moral de ayudar a quien no tenía las mismas oportunidades que yo. Lo tuve claro en mi primer viaje al extranjero, a Sudamérica. Conocí culturas y pueblos muy diferentes al nuestro, y cuando estás allí, a no ser que estés ciego, no puedes no estremecerte por las injusticias y la desigualdad que hay en el mundo. Tenía que hacer cualquier cosa por aquellos que no tienen la voz ni la fuerza”, ha explicado en La Repubblica.

Una apasionada de la protección del medioambiente

La capitana es licenciada en Ciencias Náuticas por la Universidad de Ciencias Aplicadas de Jade, en la región de Baja Sajonia (Alemania). También cuenta con un máster en Conservación de medioambiente por la Universidad de Edge Hill, en Reino Unido. También con el certificado de primer oficial de cubierta por la Oficina Federal de Navegación e Hidrografía de Alemania. Viajera y conocedora de cinco idiomas –español, inglés, francés, ruso y alemán–, uno de sus intereses es la protección del medioambiente.

Gran parte de su trayectoria marinera se ha desarrollado en el Ártico. En 2011, con apenas 23 años, se embarcó en un rompehielos en el Polo Norte del Instituto Oceanográfico alemán Alfred Wegener. En 2015 fue segunda oficial del Arctic Sunrise de Greenpeace y en 2018 se enroló en la expedición Poseidón. Colabora con la ONG alemana Sea Watch desde 2016, lo que la ha llevado hasta el Mediterráneo, por donde miles de inmigrantes dejan África para llegar a Europa, lo que ha convertido a esta ruta migratoria en una de las más mortales del mundo, según informa Efe. A pesar de su trayectoria, Rockete ha reconocido no haber estado nunca en una situación tan complicada.

La joven se ha convertido en la cara visible del drama migratorio, convirtiéndose sin pretenderlo en la protagonista de un acto de amor y de coraje. Su labor ha sido y es la de aportar esperanza en el mundo. En estos momentos de lucha contra la política y algunos políticos, Rackete representa los principios de ética y de humanidad que algunos líderes han olvidado por el camino. Son estos políticos los que han sentenciado que “no es culpa nuestra que en Libia haya guerra” o que “no es nuestra culpa que África sea pobre”.

Carola Rackete afirma sentirse preparada para asumir toda la responsabilidad, “desde el primer día que empezó esta historia”. Además, espera que “los jueces italianos al final reconozcan que no somos traficantes ni una amenaza para la seguridad nacional de Italia, como sostiene Salvini. Si pudiera hablar con él le diría que la importancia de la vida humana es un valor heredado de los grandes pensadores griegos y romanos, y que no debería pasar por encima de esto con sus juegos políticos”, ha expresado.

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