Catherine Millet: «D.H. Lawrence tenía una visión 'natural' de la sexualidad»
Foto: Claude Gassian| Editorial Anagrama - Flammarion

Cultura

Catherine Millet: «D.H. Lawrence tenía una visión 'natural' de la sexualidad»

'Amar a Lawrence' es la carta de amor que la escritora francesa le escribe al autor de 'El amante de Lady Chatterley'

por Ariana Basciani

Asociar a la escritora y polémica feminista francesa Catherine Millet (1948) con el escritor inglés D.H. Lawrence (1885) puede parecer descabellado pero no lo es, ambos tienen una línea imaginaria que los une, una constelación alrededor del cuerpo y del deseo. Ambos autores desean mostrar en sus escritos la sexualidad sin trabas.

No es de extrañar que La autora de La vida sexual de Catherine M. (2001) regrese a la narrativa para hacer una disección y un tributo al escritor inglés, ese que hurgó en el deseo femenino a partir de su obra más conocida: El amante de Lady Chatterley.

En Amar a Lawrence (Anagrama, 2020) Millet hace un estudio de toda la obra del escritor inglés para entender su contribución a esa sensación desbordada y tan invisibilizada como lo es el deseo sexual femenino.

Millet explica cómo las protagonistas de la obra de Lawrence utilizan el cuerpo y su apetito sexual como herramientas de manipulación de lo masculino. Según la autora, Lawrence supo crear una representación del deseo femenino desde la intimidad, entendiendo así las luces y sombras del hedonismo en el siglo XIX y comienzos del siglo XX.

Más que un libro sobre uno de los escritores más famosos del Reino Unido, odiado y amado a partes iguales –Virginia Woolf compartía visiones con el autor, aunque le chirriaban otras-, Amar a Lawrence es un ensayo que muestra las relaciones hombre – mujer desde la visión de un hombre que, con un interés y una sensibilidad particular, intentaron conocer y reflejar la sexualidad femenina.

En Amar a Lawrence, Millet destaca cómo el autor enalteció a sus heroínas, se inspiró en las mujeres que lo rodearon a diario y, a su vez, se centró en uno de los temas más ignorados de la sexualidad femenina: la insatisfacción. Además, con este nuevo libro la escritora francesa nos incita a releer El amante de Lady Chatterley, ese libro de culto que en los años 60 se censuró en la propia tierra de su autor por romper la moral inglesa post victoriana.

Más allá del análisis de las obras, de la interpretación y el amor hacia Lawrence que profesa en el libro,  Catherine Millet, esa autora odiada por el movimiento #Metoo luego de firmar la famosa carta de las intelectuales francesas en 2018 a favor de la seducción como derecho, se entrega en este ensayo una vez más para hablar del tema que más le place, la comprensión del goce y las conductas sexuales ya sea a través de una mirada propia o prestada.

Catherine Millet: «D.H. Lawrence tenía una visión 'natural' de la sexualidad»

En Amar a Lawrence descubrimos, por un episodio con la escritora Catherine Carswell, que D.H. Lawrence era un escritor que en la vida real era diferente a la ficción. ¿Cree que haber sido tan conservador en ciertos aspectos de su vida pudo sacar su alter ego más liberal en la ficción, especialmente, con sus personajes femeninos?

En seguida, usted señala un punto muy interesante: a menudo hay una brecha entre nuestra persona social, la forma en que nos comportamos con los demás, y, si se me permite decirlo, nuestra persona intelectual, nuestras convicciones morales y filosóficas. De hecho, Lawrence abogaba por una sexualidad libre de la moral burguesa y religiosa, una vida sexual que escuchara nuestros deseos más profundos, pero esto no le impedía ser un hombre modesto y criticar o burlarse de las mujeres indecentes. El recuerdo de su amiga Catherine Carswell contando cómo Lawrence le había reprochado que saliera de su habitación con unas simples enaguas, ¡y las enaguas en aquella época no eran ni cortas ni transparentes! me conmovió porque yo misma me considero una persona modesta y no aprecio los atuendos provocativos en los demás. Cuando publiqué La vida sexual de Catherine M., recuerdo que algunas personas se sorprendieron al verme sin ropa sexy. La forma en que vivo mi sexualidad pertenece a mi esfera íntima, puedo hablar de ella abiertamente, pero no tengo que exponerla directamente ante los ojos de todos. Pero, por supuesto, las mujeres libres imaginadas por Lawrence, Lady Chatterley o la Kate de La Serpiente Emplumada son seres ideales, que se encuentran con otros seres ideales que las acompañan en su libertad, como sólo se puede conocer en la ficción. Más que un alter ego femenino de Lawrence, creo que la libre y dulce Lady Chatterley es el sueño de un hombre al final de una vida demasiado corta pasada con una mujer, libre, pero no muy dulce.

¿Qué tan importante es el papel de la inocencia en su obra para desarrollar a sus personajes?

Lawrence tenía una visión ‘natural’ de la sexualidad y a partir de ella desarrolló sus personajes más positivos. Era hostil al sentimentalismo, que la mayoría de las veces es un disfraz del deseo sexual, y hostil al salseo que es una represión del mismo. Eso sí, también era una persona lúcida que sabía describir muy bien juegos perversos alejados de su ideal de inocencia: la forma en que la Gudrun de Mujeres enamoradas ‘hace’ caminar a su enamoradísimo amante, o cómo Clifford, el marido lisiado de Lady Chatterley, se entrega como un bebé a su ama de llaves.

Pienso en otros libros de Lawrence como Hijos y Amantes o en la misma Lady Chatterley ¿Es el deseo del primer encuentro recuperable? ¿La insatisfacción femenina es histórica e insolventable?

Ah, ¡no creo que haya una respuesta universal! Me parece que he observado que el deseo masculino se desboca más lento que el femenino, ¡pero esto es sólo una hipótesis! Que la insatisfacción femenina es un hecho histórico me parece evidente. Que sea insolvente, no. Pero sí es mucho más difícil para una mujer lograr la satisfacción.

¿Qué tanto le debe la literatura y el deseo femenino a D.H. Lawrence?

Los hombres han escrito, a veces maravillosamente, sobre las mujeres, pero siempre desde el punto de vista de un hombre. Lo extraordinario de Lawrence es que es un hombre que quiso transcribir el punto de vista de las mujeres.

¿Existe un escritor como él en la actualidad? ¿Quién sería la versión femenina de D.H. Lawrence?

¿Una mujer que busque sinceramente entender el deseo masculino? ¿Para entender su complejidad? Eso sería muy interesante. Pero no tanto en la moda de la época…

Luego de que usted firmó la carta junto a otras mujeres de cultura francesa en 2018, ¿cree que ha servido para el diálogo entre feministas o sigue pensando que hay un peligro de totalitarismo dentro del movimiento feminista?

Recuerdo especialmente que los activistas del movimiento #MeToo hubieran querido silenciarnos, mientras expresábamos que ¡teníamos los testimonios, el punto de vista de muchas mujeres! Por desgracia, actualmente, en Francia como en Estados Unidos, algunas corrientes feministas se han unido a los movimientos identitarios en su intolerancia. Cuando hoy en día hay demandas de censura, ya no provienen del Estado, sino de corrientes radicales antirracistas, negros que querrían prohibir a los artistas blancos, por ejemplo, representar a los negros, o feministas radicales que querrían suprimir las obras de Balthus en los museos.

Lawrence narra en sus novelas la complejidad de roles tanto en el hombre como en la mujer. ¿Cree que la sociedad actual está preparada para debatir sobre esa complejidad y los vacíos que nos deja?

¿Sabe usted quiénes son las personas que mejor pueden ayudarnos a entender, y aceptar, esta complejidad? Los artistas, los escritores… Tienen las herramientas que nos permiten no encerrarnos en el mundo maniqueo que fabrican gran parte de los medios de comunicación y los juicios perentorios que se transmiten en las redes sociales.

 

Ariana Basciani

Caraqueña del 83. Tiene una doble vida: de día hace consultoría y estrategia de productos digitales y, de noche, transcribe entrevistas de gente interesante, lee libros y ve series. Tiene una web llamada Culturetas.