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Choo Waihong: “Las mujeres mosuo están en la cima de las relaciones de género”

Foto: Cedida por la autora |

Era una abogada de prestigio en Nueva York pero el trabajo le quitaba la vida. Las largas horas en la oficina no le compensaban cuando al salir no podía ir a hacer la compra para llenar la nevera. Cansada de ello Choo Waihong decidió ir en busca de sus raíces chinas y recaló en uno de los puntos más particulares del país asiático: el lago Luku. Allí vive la tribu Masao que tiene, desde tiempos ancestrales, una sociedad matrilineal que no se da en ningún otro lugar del país. Su llegada allí coincidió con la celebración del Mountain Goddess Festival, la gran diosa de su cultura. Entonces conoció a dos adolescentes a través de los que empezó a entender que aquella era una sociedad diferente. “Fue serendipia”, responde la escritora que ha publicado La tribu de las mujeres (Ediciones Península), un libro en el que cuenta cómo se convirtió en una más.
La principal característica de la estructura familiar mosuo es la matrilinealidad. “La familia se erige en torno a los familiares relacionados sanguíneamente con la abuela. Es decir, la abuela con sus hermanos, sus hijas e hijos y los hijos de las hijas solo. Los hombres no se casan con la mujeres ni viven juntos”, explica la escritora. Allí, apartados de todo hasta que hace unos años entraron los turistas y el avance, los mosuo anclan sus raíces en el animismo y, desde hace unos 500 años, también en el budismo. “Cada casa tiene un santuario budista y un dios del fuego que vigila el hogar. En los funerales conviven los cantos budistas y los animistas antes de acabar en el crematorio”, sostiene.

A Choo Waihong no le costó hacerse a las nuevas costumbres ni a la nueva sociedad mosuo. Poco a poco se fue haciendo un hueco entre ellos y fueron ellos mismos quienes le propusieron que construyera una casa en su territorio. Así lo hicieron y ahora pasa “gran parte del año allí”, apunta la que ha sido ya partícipe de celebraciones como el nacimiento de un nuevo bebé, de eventos religiosos e incluso de funerales.

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Imagen vía Península.

Cada casa mosuo tiene una columna femenina y otra masculina. ¿A qué se debe?

Desde siempre, los mosuo han construido sus humildes casas a partir de troncos de pino, que abundan en los bosques alpinos cercanos al lago Lugu. Pero un tronco por sí solo es demasiado alto. Sin embargo, cortándolo en dos, casi se ajusta a la altura del edificio. El resultado da una mitad inferior es mucho más grande que la mitad superior. Dado que una familia mosuo tradicionalmente venera a la mujer y se segrega en la habitación familiar a sus miembros femeninos por un lado y los miembros masculinos por el otro, la sabiduría ancestral pensó que era apropiado demarcar el lado femenino de la habitación con la mitad inferior más grande del tronco de pino, dejando el extremo más pequeño del tronco hacia el lado masculino de la habitación. Así se recuerda, simbólicamente, el lugar más alto de la mujer en la sociedad.

Del libro se desprende que la sexualidad de los mosuo es mucho más flexible que la nuestra. ¿Cómo lo gestionan?

En la mayoría de sociedades la sexualidad viene determinada por la institución del matrimonio, lo que impone una exclusividad sexual entre la pareja. En algunas sociedades chauvinistas, esta exclusividad solo se le impone a la mujer, dándole libertad al hombre para tener sexo con otras mujeres. La gran diferencia de los mosuo es que el matrimonio no va de la mano de la pareja sexual. El matrimonio como lo conocemos nosotros no existe, ya que la unidad familiar es matrilineal y no requiere que se casen ni formen un núcleo separado. Los amantes son siempre ajenos a la familia del otro y nunca están emparejados permanentemente para ser el amante exclusivo del otro. De modo que, sin el matrimonio como constructo social, un mosuo no está atado sexualmente a una persona. Cada uno puede tener amantes de un día, de una temporada o de por vida. Son libres de cambiar de pareja sin procesos de divorcio y pueden tener relaciones con más de una persona a la vez sin problemas sociales de reprobación. Esto significa que tienen muchas más opciones de explorar la sexualidad.

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Choo Waihong junto a una de las matriarcas mosuo. | Foto vía Choo Waihong.

Sorprende mucho conocer a esta tribu que venera tanto a la mujer en un país como China, con un patriarcado tan fuerte. ¿Cómo es, en este sentido, la sociedad china?

La gran diferencia, incluso con Singapur, donde me crié, es que China es un patriarcado y los Mosuo un matriarcado. El primero es muy claro con las relaciones de género: en el centro de la sociedad está el hombre y todo gira su alrededor. Cuando Confucio decretó que la mujer debía obedecer a su padre cuando es joven, a su marido cuando es adulta y a su hijo cuando es mayor, la puso en un lugar insignificante en el mundo. Una mujer que nace en China no cuenta mucho porque tiene que dejar a su familia para irse con la familia de su marido, perdiendo su identidad para pertenecer y servir en la casa de su marido. Su familia es patriarcal y se espera que la mujer y los niños rindan absoluta reverencia al hombre. Ella no tiene derechos de herencia y los niños pertenecen a la familia del marido.

La diferencia es abismal. La mujer mosuo está, por tanto, en el centro de su cultura, ¿no?

Las mujeres mosuo están en la cima de las relaciones de género. La jefa es la abuela, que gobierna una unidad familiar comprendida solo por aquellos relacionados directamente con su línea de sangre. Según sus principios matrilineales los bebés nacidos de una mujer pertenecen a su familia matrilineal. El amante masculino de una mujer mosuo es solo eso, un amante que siempre permanece como un extraño. Este no puede reclamar a ningún niño que nazca de su amante ya que no tiene vínculo materno con él. Una niña mosuo desde su nacimiento conoce su posición especial como el género preferido mientras que a un niño mosuo se le enseña a respetar a su abuela, a su madre, a sus tías y a las mujeres en general.

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Bailarinas mosuo preparándose para un performance. | Foto vía Choo Waihong.

Hasta hace unos años llegar hasta la zona no era tan fácil como ahora. ¿Cómo han acogido esta apertura y cuál ha sido el impacto del turismo?

La comunidad ha permanecido cerrada a los forasteros durante mucho tiempo porque estaba situada en un terreno montañoso en una meseta al final de la cordillera del Himalaya. El área se abrió hace ahora 20 años y entonces entró en contacto con el mundo exterior. De los primeros grupos de mochileros han pasado el millón de turistas el año pasado. Con el turismo llegó la mejora del transporte, la educación, la sanidad y los beneficios económicos así como nuevas ideas hasta entonces desconocidas para ellos. La interacción con los visitantes del resto de China y de países extranjeros es un asunto tan cotidiano que es justo decir que todos los mosuo que viven a orillas del lago están conectadas no solo a los tiempos modernos de China, sino también a su mundo tradicional patriarcal. Todas estas ideas extranjeras atraen a los jóvenes, quienes hoy tienen la libertad de elegir vivir como los visitantes o atenerse a su enfoque tradicional. Cada vez más, los jóvenes mosuo están optando por probar las nuevas ideas y, al hacerlo, están abandonando las viejas formas tradicionales.

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