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Cilia Flores: tía de narcos, primera dama de Venezuela y reina del nepotismo

Foto: Ariana Cubillos | AP

Cilia Flores pasó de ser abogada de Hugo Chávez a primera dama de Venezuela y tía de dos narcos condenados a 18 años de cárcel por intentar traficar 800 kilos de cocaína a Estados Unidos. También está acusada por la Justicia estadounidense de estar involucrada en el desfalco de 1.200 millones de dólares de la estatal Petróleos de Venezuela. En tiempos de Chávez era conocida por arengar en actos políticos del partido del Gobierno (Partido Socialista Unido de Venezuela), pero tras la llegada al poder de su marido, Nicolás Maduro, ha estado más callada que nunca. Su silencio es proporcional a la cantidad de poder que tiene, y los hilos que maneja en el palacio presidencial (Miraflores) no son tan invisibles. Después de todo, aún puede enchufar a familiares en los distintos organismos de la administración pública. Solo durante el periodo en el que fue presidenta del Congreso consiguió trabajo a 40 parientes. Este artículo está basado en un perfil de la revista Clímax.

Durante su Presidencia en el Congreso –cargo que ocupó desde agosto de 2006 hasta enero de 2011–, Flores evitó la disidencia dentro del chavismo –mayoría en el Parlamento de aquel periodo por la deserción de la oposición en 2005–, fue responsable de la expulsión de la prensa del hemiciclo (que solo pudo regresar en 2016 cuando la oposición logró la mayoría en las elecciones de 2015) y se mostró complaciente ante las decisiones del Ejecutivo.

De aquella gestión hay una huella que persigue a la "primera combatiente" (así la bautizó su esposo durante la campaña presidencial del 2013) y que ella misma parece no querer borrar: el nepotismo. Según datos revelados por el sindicato de trabajadores de la Asamblea Nacional, Flores consiguió trabajo en el Congreso por lo menos a 40 familiares y amigos. “En la lista se incluyeron cuatro hermanos, dos sobrinos, dos primos y su exesposo, Walter Gavidia, padre de sus tres hijos”, según el diario colombiano El Tiempo.

Donde todo comenzó

Cilia Adela Flores no necesitó a Nicolás Maduro para ser una referencia dentro de las filas del chavismo, ni mucho menos en la historia de Venezuela. Nació en 1956 en una zona humilde, como ha dicho su marido, en una casa “con piso de tierra”, sin baldosas. Hoy en día las comodidades en las que vive son bien conocidas: trajes de Chanel, cenas en el restaurante de Salt Bae en Turquía, cirugías estéticas, furgonetas y guardaespaldas.

Sus andanzas en la arena política comenzaron después de los hechos violentos del 4 de febrero de 1992 cuando fue miembro del equipo de abogados de aquellos militares que bajo la tutela de Hugo Chávez se alzaron en armas para intentar dar un golpe de Estado al entonces presidente Carlos Andrés Pérez.

Cuando en diciembre 2012 Hugo Chávez Frías, ya como presidente, anunció la reaparición de células malignas en la misma zona que desde junio de 2011 se había visto afectada por un cáncer, y que debería viajar a Cuba para someterse nuevamente a una intervención quirúrgica, asomó que de presentarse una situación que lo inhabilitara del cargo, su entonces vicepresidente ejecutivo (Nicolás Maduro) sería el responsable de suplirlo en su ausencia. Este lo haría junto a Cilia Flores.

Flores y Maduro se conocieron gracias a Chávez cuando Maduro era su guardaespaldas y Flores su abogada (se graduó en Derecho en la privada Universidad Santa María y después se especializó en Penal y Laboral). Ella estaba casada con Walter Gavidia, otro escolta de Chávez, padre de sus tres hijos. Los unió el ideal político que junto a Chávez compartían, y durante años mantuvieron una relación sin formalidad legal y sin descendencia alguna. Tras conocerse la muerte de Chávez, Flores y Maduro se unieron en matrimonio –el segundo de cada uno– en julio de 2013, poco antes de que Maduro se zambullera en una campaña electoral en busca de oficializar su Presidencia por la vía electoral.

Con el ascenso de Nicolás Maduro Moros a la Presidencia, Cilia Adela Flores se catapultó dentro de las filas del chavismo. La abogada, considerada como una de las figuras femeninas más aguerridas y con vocación de liderazgo, ahora mantiene una conducta de bajo perfil ante las actuaciones de su esposo. Es raro escucharle palabra alguna. Tan solo está, hace presencia.

A Flores se le ve feliz y sonriente en todos los actos a los que acompaña a Maduro. En su cuenta de la red social Twitter, la también integrante de la Asamblea Nacional Constituyente (ANC) –impuesta por Maduro y que ha abolido al poder legislativo votado por la ciudadanía–, publica constantemente los avances y supuestos logros bajo el Gobierno de su marido. Ella actualmente es constituyentista (término que se usa para identificar el cargo de los diputados no electos por el pueblo) de esta ANC todopoderosa.

Los ‘narcosobrinos’

Efraín Antonio Campo Flores y Franqui Francisco Flores de Freitas, ambos sobrinos de la primera dama, fueron detenidos y acusados de intentar introducir 800 kilos de cocaína en Estados Unidos en noviembre de 2015. Dos meses después, Cilia Flores dijo que los muchachos habían sido “secuestrados en Puerto Príncipe y aseguró tener pruebas que serían publicadas en el tribunal del Distrito Sur de Manhattan. Nunca más habló del caso.

Dos años más tarde, un jurado decidió por unanimidad que los sobrinos de Cilia Flores eran culpables de planificar un vuelo que iba a transportar 800 kilos de cocaína de Venezuela a Honduras, con Estados Unidos como destino final, a cambio de 20 millones de dólares. En diciembre de 2017 el juez los condenó a 18 años de cárcel sin fianza.

Más irregularidades

Las irregularidades de la familia Flores con el Estado norteamericano no concluyeron en aquel juicio. La agencia Associated Press informó en agosto de este año de que una Fiscalía estadounidense investiga a la familia presidencial por “presuntamente haber beneficiado el desfalco de 1.200 millones de dólares de Petróleos de Venezuela”, de acuerdo con el portal Tal Cual.

Según dos fuentes vinculadas a la investigación, el banquero alemán-venezolano Matthias Krull se declaró culpable de haber negociado con un grupo de hombres identificados como "Los Chamos" para lavar 200 millones de dólares, una cifra que podría formar parte de los recursos robados de la estatal petrolera Petróleos de Venezuela (Pdvsa). Hasta ahora las investigaciones arrojan que en "Los Chamos" pueden estar integrados Yoswal, Yosser y Walter Gavidia Flores, hijos de Flores con el juez chavista Walter Gavidia e hijastros de Maduro.

Aunque en la investigación que se lleva a cabo en Miami todavía no formaliza el vínculo de los Gavidia Flores, los fiscales y Matthias Krull se refieren a "Los Chamos" como los "hijastros" del "funcionario venezolano 2", que las fuentes consultadas por AP afirman que es Maduro.

De confirmarse que la familia presidencial está involucrada en el desfalco a Pdvsa, los fiscales aseguran que se trataría de una red que ha desviado millones de dólares de la petrolera hacia un inmueble de lujo en el sur de Florida. Además, los bienes de la familia serían objeto de confiscación, “así como unos 45 millones de dólares que están en cuentas del City National Bank de Nueva Jersey y en las Bahamas, Gran Bretaña y Suiza”, detalla Tal Cual.

Otro sobrino salpicado por la corrupción

También está acusado de ser responsable del desfalco de los 1.200 millones de dólares el sobrino más influyente de Cilia Flores: Carlos Erik Malpica Flores quien fue tesorero nacional en 2013 (que sería algo así como el cargo de gobernador del Banco de España y una persona que aprueba los presupuestos del Estado) y al año siguiente se convirtió en directivo y vicepresidente de Pdvsa. Aunque no tiene aún acusación directa en un tribunal, hay investigaciones en curso. 

También fue miembro de la Junta directiva del Bandes (El Banco de Desarrollo Económico y Social de Venezuela es una empresa pública federal asociada al Ministerio de Finanzas que ha servido como un banco centrado en los esfuerzos de financiación que contribuyen al “desarrollo” de Venezuela), director de Administración en el Ministerio de Relaciones Exteriores, secretario general en ese despacho y director general en la Vicepresidencia Ejecutiva, cuando Maduro encabezó todos esos ministerios.

Asimismo, el pasado mes de septiembre el Departamento del Tesoro de Estados Unidos publicó sanciones financieras “a cinco miembros del círculo íntimo del presidente, Nicolás Maduro” por acusaciones de corrupción. La medida congela los activos que los funcionarios tengan en Estados Unidos y prohíbe las transacciones financieras con personas o entidades americanas. También figura Cilia Adela Flores de Maduro.

Pero ella ha permanecido en silencio. No ha hablado públicamente al respecto, tampoco ha blandido espada alguna. Fue Maduro quien declaró: “Nunca se había visto algo así. Si ustedes quieren atacarme, atáquenme a mí, pero no se metan con Cilia, no se metan con la familia, no sean cobardes. Han sacado un decreto de sanciones contra Cilia y su único delito es ser mi esposa”. Para leer el perfil completo visita este link de Clímax.

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