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Cuando cine y videojuego confluyen: el resurgir de los FMV

Foto: Erica | Playstation

Los videojuegos se han diversificado notablemente en temáticas, géneros y plataformas en los últimos años. Están al alcance de nuestra mano en todo momento: nos basta con encender el ordenador o buscar en la tienda de aplicaciones de nuestro móvil, y seguro que encontramos algún título que nos hace tilín en cuestión de minutos. Sin embargo, sigue existiendo una asignatura pendiente: la accesibilidad. No hablamos de características que permitan a personas con dificultades sensoriales o motrices acceder a ellos, sino de algo tan sencillo como las propias normas internas del videojuego; ese conjunto de reglas que cualquier jugador habitual puede interpretar sin esfuerzo, pero que resultan a veces difíciles de asimilar para quienes no consuman este tipo de ocio con frecuencia.

“No tiene sentido que sea más difícil abrir una puerta en un videojuego que en la vida real”. Esta frase la pronunció el desarrollador Jack Attridge en el pasado Gamelab, en Barcelona, durante la charla en la que presentó su juego Erica. Una experiencia interactiva que se disfruta como una película (dura unas dos horas) y que, de hecho, fue grabada como tal, con actores reales y técnicas cinematográficas. Supimos de Erica por primera vez en otro de los grandes eventos del año, Paris Games Week, en 2017. Hemos podido disfrutarlo por fin hace poco más de un mes, en PlayStation 4, y conocer a la protagonista que da nombre al juego: una muchacha que se ve envuelta en un asesinato que marca tanto su pasado como su presente. Un misterio que se desarrolla como un thriller interactivo, en el que tendremos la responsabilidad de guiar a Erica tomando decisiones y enfrentándonos a las consecuencias.

Attridge cumple a la perfección con su voluntad de convertir Erica en un juego accesible para cualquiera. Con puertas que pueda abrir todo el mundo, sin complicaciones innecesarias. De hecho, para potenciar la interactividad con el escenario es posible utilizar una aplicación complementaria en nuestro móvil, de descarga gratuita: este companion nos permite indagar en las pistas y tocar objetos de un modo casi real.

Cualquier persona que haya visto alguna vez en su vida una película o una serie está capacitada para disfrutar de una propuesta como la de Erica. Se dejan atrás, así, las barreras de habilidad o conocimiento previo que impiden a mucha gente disfrutar de los videojuegos; al mismo tiempo, también se presentan diferentes recursos narrativos que beben de otros medios. Una forma de interactividad que se aleja un tanto del concepto clásico de videojuego, y con la que no todos los aficionados comulgan, dicho sea de paso.

Pese a todo, ni Erica, ni el mil y una veces citado Bandersnatch, ni muchas otras películas interactivas de este tipo que empiezan a inundar nuestras plataformas suponen el inicio de una nueva corriente. Antes bien, representan otro triunfo más de la omnipresente nostalgia. La actualización de un género que tuvo su momento de esplendor entre los 80 y los 90 del pasado siglo: el FMV o Full-Motion Video. Juegos rodados como una película, que nos ofrecían la oportunidad de interactuar para decidir el destino de los personajes con una interfaz intuitiva y comandos muy directos. Muchos cineastas o aspirantes a director deseosos de experimentar con el mundo del videojuego se sumaron a la moda en su día; es el caso de Don Bluth, por ejemplo, quien no contento con hacernos sufrir con historias de dinosaurios huérfanos y ratones perdidos en Nueva York nos torturó con la dificultad de su Dragon’s Lair, en 1983. Uno de los primeros juegos FMV que obtuvo su popularidad en el mundo de los salones arcade; seguro que recordáis a los niños de Stranger Things tratando de superar sus obstáculos al inicio de la segunda temporada de la serie.

En formato doméstico, a la hora de hablar de títulos FMV lo normal es citar Night Trap como el detonante de su popularidad: un juego que apareció para ordenador, Sega CD y 3DO, y que se regodeaba en los tropos del cine de terror de Serie B para proponernos sobrevivir dentro de una película de dicho género. Las inmensas posibilidades que abrió el CD como formato de almacenamiento explican en gran medida el éxito de los FMV, aunque solo fuera durante poco más de una década. La maniobra comercial evidente para atraer al gran público fue el de utilizar rostros archiconocidos en el mercado cinematográfico.

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Imagen de ‘Night Trap’ vía Dead Entertainment.

Dirk Benedict (Fénix en El Equipo A), Dennis Hopper, Clive Owen o John Hurt son algunos de los actores que pasaron, en ocasiones con más pena que gloria, por el mundillo de las películas interactivas. Sin olvidarnos, por supuesto, de David Duchovny y Gillian Anderson, quienes protagonizaron, como no podía ser de otro modo, una película interactiva que funcionaba como episodio independiente de Expedientes X en 1998. En un momento en que el FMV ya daba sus últimos coletazos. Pese a todo, los aficionados recuerdan este experimento con mayor cariño que el siguiente juego para PlayStation 2. O que la segunda película estrenada en cines…

Cuando cine y videojuego confluyen: el resurgir de los FMV

Imagen de ‘X-Files’ vía mobigames.com

Desde su retorno hace algunos años, la identidad de los juegos FMV se ha expandido en un proceso inevitable de adaptación a los nuevos tiempos, incorporando mecánicas variadas para fomentar una mayor interacción; en suma, para no ser simplemente películas que nos invitan a pulsar un botón de vez en cuando (la principal crítica que reciben por parte de los jugadores acérrimos). Los momentos de investigación o los quick-time events, secuencias repentinas que nos invitan a reaccionar muy rápido de un modo determinado, son elementos habituales. Por supuesto, también existe una voluntad de autor y una preocupación clara por la calidad narrativa. Si buscamos una buena historia en un juego, seguramente encontraremos lo que deseamos buceando en la etiqueta de “drama interactivo” o FMV en tiendas online como Steam. Nos toparemos de este modo con las obras de Sam Barlow, diseñador curtido en el mundo de la ficción interactiva durante los 90 y posteriormente en franquicias comerciales como Silent Hill. Es el director de Her Story (2015) y su secuela espiritual Telling Lies (2018): juegos inspirados por ese deseo de indagar en las vidas ajenas al que no escapamos ninguno de nosotros, y nos invitan a dejar al descubierto los trapos sucios y las mentiras de los personajes para desenmascarar el misterio.

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Imagen de ‘Her Story’ vía The Verge.

El terror sigue siendo uno de los géneros preferidos por los FMV. Al fin y al cabo, el atractivo de cualquier obra de este género consiste en hacernos sentir el miedo en nuestras propias carnes, ¿qué mejor que sentirnos en peligro directamente? Si nos atrevemos a probar, tenemos excelentes propuestas jugables como Until Dawn, en PlayStation 4 (con un repertorio de rostros reales bastante conocidos para los aficionados a la pequeña pantalla: Rami Malek, Hayden Panettiere o Peter Stormare, entre otros). O el reciente Man of Medan, del mismo estudio; la primera parte de la antología The Dark Pictures, en la que nos embarcaremos en una siniestra excursión en barco que pondrá a prueba nuestra entereza mental.

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Rami Malek en ‘Until Dawn’ vía Reddit.

El universo de los FMV sigue en expansión y su futuro es prometedor, sin duda. Mientras esperamos a ver qué nos depara, podemos echar un vistazo a la enorme base de datos de FMV World, donde encontraremos fichas de títulos desde los ochenta hasta la fecha presente. E incluso una lista de juegos gratuitos online. Una buena idea para pasar un fin de semana de “mantita y peli” diferente.

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