COVID-19: Ciudadanía y brecha digital en América Latina
Foto: Gabriel Benois| Unsplash

Sociedad

COVID-19: Ciudadanía y brecha digital en América Latina

Las medidas de restricción social favorecieron el aumento de las interacciones virtuales en el mundo y han puesto en evidencia la gran brecha digital en Latinoamérica

por Roberto Ramírez Manchego

Durante los primeros meses del confinamiento generado por la Covid-19, en Latinoamérica se registró un aumento del 20 al 30% en el tráfico de internet con respecto a los meses anteriores; pero los problemas estructurales de la región, la falta de recursos y de cobertura evidenciaron profundas desigualdades en el uso y acceso a los recursos online.

Trafico online y brecha digital

Un estudio de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) mostró, que el tráfico en internet aumentó hasta un 60% en Europa. España llegó a ser el quinto país con más tráfico de datos a nivel mundial. Según declaraciones del presidente de Gobierno, Pedro Sánchez, el aumento alcanzó hasta un 80% en los primeros días del confinamiento debido al teletrabajo y las ofertas de entretenimiento a distancia. De acuerdo a un informe de la agencia BEREC, el tráfico online en Europa se habría estabilizado en abril, acusando un descenso en el último reporte de julio.

En Latinoamérica, sin embargo, a pesar del incremento notable del uso de internet, el arraigo digital en la región es apenas del 68%, según el Banco de Desarrollo de América Latina (CAF), lo que imposibilita por lo menos a un 32% de la población el acceso a los beneficios de urgencia determinados por cada uno de los respectivos gobiernos para mitigar los efectos disruptivos de la pandemia y garantizar la continuidad virtual de diversas actividades básicas mientras se mantengan las medidas extraordinarias de prevención y distanciamiento social.

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Promedio del perfil de usuarios de redes sociales por edad y género (Julio 2020) | Fuente: Socialbakers.

La polis virtual

Según Aristóteles el ser humano es un animal político (zoon politikón), vive en sociedad, forma parte de una organización mayor que le da sentido y lo interconecta. En la Grecia antigua esa conexión tenía como centro y fin supremo la ciudad o polis; los griegos eran políticos porque socializaban y mostraban interés en los problemas de su polis.

En el siglo XXI el ser humano no ha disminuido su sociabilidad. Al verse aislado en el mundo físico ha migrado hacia otra polis: la ciudad virtual. Pero no todos han podido acceder a esta ciudadanía en igualdad de condiciones. El factor socio-económico y lo precario de la velocidad de conexión en muchas de las redes han sido dos de los principales obstáculos para el acceso a internet en muchos países latinoamericanos. El tráfico de datos en Venezuela, que tiene la velocidad más lenta de la región, por ejemplo, ha estado a punto de colapsar varias veces, peligrando así, entre muchos otros servicios fundamentales, la educación virtual en el país. 

Entre los latinoamericanos que sí pueden acceder a esta polis las actividades principales que ocupan su tiempo de navegación son el e–commerce, la educación virtual, las consultas médicas, y el asesoramiento psicológico. Curiosamente el uso de las redes sociales ha sido variable en distintos países de la región: se mostró un aumento en Chile, Brasil, Argentina, Perú y México; pero una caída en Colombia, Ecuador y Panamá.

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Estadística de hogares con conexión a internet en el mundo. | Fuente: International Telecommunication Union.

¿Un nuevo panorama digital para Latinoamérica?

El aceleramiento y dominio técnico-virtual de la sociedad es un hecho; la pandemia lo ha hecho aún más evidente. En la historia, los países que desarrollaron tecnologías avanzaron más rápido en comparación con los que llegaron tarde a su uso: las revoluciones industriales son un ejemplo de ello.

Por eso los gobiernos latinoamericanos deben fomentar la creación de infraestructuras avanzadas de conectividad e implementar medidas amplias y equilibradas para que la mayoría de sus habitantes puedan acceder de manera equitativa a los recursos tecnológicos.

La revolución en la tecnología, denominada Cuarta Revolución Industrial, ha propiciado que muchos rubros, otrora físicos, se integren al mundo virtual: el trabajo remoto, el sistema sanitario, la educación y el comercio son ejemplos paradigmáticos. En adelante muchas actividades se escindirán entre el mundo digital y el físico.

El aceleramiento en esta integración tecnológica será positivo si se logra involucrar democráticamente a los ciudadanos, pero deben comprenderse bien sus límites y sus riesgos para que su implementación masiva no sea contraproducente.

El Imperio Romano, que comenzó siendo una ciudad, inició su decadencia cuando intentó dominar aceleradamente todo el orbe. ¿Pasará eso con la ciudad virtual? ¿Lograremos que este aceleramiento tenga consecuencias positivas? Vale la pena reflexionar al respecto.

Roberto Ramírez Manchego

Egresado de derecho (UNFV). Actualmente estudia Filosofía (UNMSM). Miembro del CLUB ONU – UNMSM y del Grupo de Programación Competitiva – UNMSM. Interesado en temas de relaciones internacionales, derecho, ética y tecnología.