¿Cuándo se jodió Venezuela?
Foto: Carlos Garcia Rawlins| Reuters

Economía y capital

¿Cuándo se jodió Venezuela?

Conversación en la Catedral de Mario Vargas Llosa tiene lo que se considera uno de los mejores inicios entre las novelas más logradas del siglo XX. En el primer párrafo ya el autor lanza la pregunta que estará dando vueltas a lo largo de centenares de páginas que siguen a continuación: ¿En qué momento se jodió Perú?. Hay muchas fechas posibles si se hace la misma pregunta sobre nuestro país: ¿Cuándo se jodió Venezuela?

por Andrés Cañizález

Conversación en la Catedral de Mario Vargas Llosa tiene lo que se considera uno de los mejores inicios entre las novelas más logradas del siglo XX. En el primer párrafo ya el autor lanza la pregunta que estará dando vueltas a lo largo de centenares de páginas que siguen a continuación: ¿En qué momento se jodió Perú?. Hay muchas fechas posibles si se hace la misma pregunta sobre nuestro país: ¿Cuándo se jodió Venezuela?

Desde la primigenia irrupción de Hugo Chávez el 4 de febrero de 1992, con un intento de golpe de Estado que una parte de la dirigencia política tradicional aplaudió, hasta el 8 de diciembre de 2012 cuando un disminuido Chávez le pide al pueblo que respalde a Nicolás Maduro cuando él ya no esté. Entre tantas fechas posibles yo selecciono el 19 de abril de 2013, el día en que Maduro terminó investido como jefe de Estado. Ese día se jodió Venezuela, sería la respuesta a la pregunta de Conversación en la Catedral.

Pasaron ya cuatro años de la presidencia de Maduro. Cuatro años de aquella rápida actuación de los otros poderes públicos, actuando en comandita, para dejar en la presidencia al heredero de Chávez. He hecho un esfuerzo por recordar alguna política pública propia y apropiada en estos cuatro años, en materia económica o social. La respuesta es nada. La nada en cuatro años. Ha sido este período el que jodió a Venezuela.

¿Ha combatido de alguna manera la inflación el gobierno de Maduro? La respuesta es no. Al contrario, en estos años pasamos de un alza significativa de precios -pero aún acotada- a las puertas de la hiperinflación. De acuerdo con el Banco Central de Venezuela el año 2013, el primero en el cual ejerció el poder, el país tuvo una inflación de 56,2 por ciento anual. Era la época en la que todavía el ente emisor difundía públicamente las cifras del comportamiento económico.

La inflación anualizada y según estimación de la firma privada Torino Capital para el mes de febrero de 2017 se ubicaba en 455 por ciento. La más alta del mundo.

¿Ha crecido la economía venezolana bajo la administración de Maduro? La respuesta es no. En 2013 el Producto Interno Bruto (PIB) tuvo un registro positivo ya que creció 1,3 por ciento. A juicio de analistas, el país vivió el remanente de un año expansivo en el gasto público como lo fue 2012 cuando el chavismo se jugó el todo por el todo para que el Chávez enfermo fuese reelecto.

Sin datos oficiales sobre el comportamiento del PIB, apelar a las cifras del Fondo Monetario Internacional (FMI) termina siendo un recurso inevitable para el periodismo. Según el FMI, los años de Maduro en el poder han contraído severamente el tamaño de nuestra economía. Los números en negativo son -6,2 por ciento de 2015, y -3,9 por ciento de 2014. En 2016 se vivió la mayor caída del PIB; el FMI la estima en -12 por ciento.

¿El gobierno de Maduro ha reforzado los controles sobre la economía? La respuesta es . Prácticamente las políticas públicas en materia económica de estos cuatro años han sido profundizar la receta heredada por Chávez. En sus primeros 22 meses al frente del ejecutivo, Maduro creó 16 instancias de control en lo que era el argot de aquel momento: hacerle frente a la guerra económica.

Algunas escisiones en el seno del poder chavista han permitido comprobar lo que muchos sospechábamos desde hace tiempo. El uso de controles sobre la economía venezolana no tiene tanto un sesgo ideológico, y en verdad para la cúpula se trata de la fachada para los grandes negocios de la corrupción, como ha ocurrido con el control cambiario.

De acuerdo con los datos presentados por los ex colaboradores de Chávez, los ex ministros Jorge Giordani y Héctor Navarro, sumarían 300.000 millones de dólares la suma malversada en una década de control cambiario. Maduro no sólo eludió investigar esto, sino que en cuatro años ha presentado varios esquemas para mantener el control cambiario con asignaciones totalmente opacas de divisas.

Incluso algunos, como el relanzamiento del Dicom anunciado el 27 de marzo, que sólo quedó en mero anuncio ya que un mes después sigue siendo una incógnita.

Venezuela ha vivido en los cuatros años de gobierno de Maduro un verdadero cataclismo económico con una serie de secuelas sociales que nos acompañarán largamente como sociedad. El economista Omar Zambrano, por ejemplo, considera que “entre 2013 y 2016 Venezuela experimentó la mayor y más abrupta contracción económica de su historia moderna”.
Las cifras de la Encuesta de Condiciones de Vida en Venezuela, que adelantan por varios años tres universidades del país: UCV, UCAB y USB, dejan al descubierto el fracaso social de Maduro. Su gobierno no sólo jodió al país en un sentido metafórico, sino que jodió literalmente a los venezolanos, a todos (o casi todos).

En los años de Maduro en el poder, los “no pobres” bajaron dramáticamente de 44 por ciento a 16,4 por ciento. Mientras que la “pobreza crónica” prácticamente se duplicó al pasar de 16,1 por ciento a 31,09 por ciento.

La crisis económica y social durante Maduro, siguiendo la terminología médica, pasó de aguda a crónica. En sus primeros dos años de mandato no tuvo capacidad de revertirla, mientras que en los dos años siguientes fue incapaz de al menos contenerla.

No hay señales de que actuará sobre los desequilibrios económicos y las graves secuelas sociales de la crisis. No hay signos de que enfrentar la crisis sea prioridad para el Nicolás Maduro al que todavía le restan dos años en el poder, según el mandato de seis años bajo el que asumió el 19 de abril de 2013. Para mí, el día en que se jodió Venezuela.

Desde la puerta de La Crónica, Santiago mira la avenida Tacna, sin amor: automóviles, edificios desiguales y descoloridos, esqueletos de avisos luminosos flotando en la neblina, el mediodía gris. ¿En qué momento se había jodido el Perú? Los canillitas merodean entre los vehículos detenidos por el semáforo de Wilson voceando los diarios de la tarde y él echa a andar, despacio, hacia la Colmena. Las manos en los bolsillos, cabizbajo, va escoltado por transeúntes que avanzan, también, hacia la Plaza San Martín. Él era como el Perú, Zavalita, se había jodido en algún momento. Piensa: ¿en cuál?*

*Extracto de la novela “Conversación en la Catedral”, de Mario Vargas Llosa.