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Jake Gyllenhaal no está solo en eso de estar solo

Si te gustó ‘El culpable’, la nueva película de Jake Gyllenhaal en Netflix sobre un operador que recibe una llamada de 911, aquí te recomendamos otras películas en que los actores se las tienen que arreglar casi o completamente solos para contar la historia

Jake Gyllenhaal no está solo en eso de estar solo
'El culpable' Netflix

La llegada de películas a las plataformas de streaming muchas veces nos hace recordar esa pregunta filosófica que dice: si un árbol cae en el bosque y nadie lo escucha, ¿hace algún sonido? Muchos de los estrenos llegan a un mar repleto de opciones y se pierden como náufragos solitarios en la inmensidad.

Una película que parece haber sufrido un destino parecido es El culpable. Este filme de Antoine Fuqua, protagonizado por Jake Gyllenhaal, ha movido pocos titulares, a pesar de ser un thriller bastante entretenido.

La historia es la siguiente: Gyllenhaal es un policía suspendido que trabaja temporalmente en el 911. Atiende una llamada de auxilio de una mujer a la que han secuestrado. Y a partir de este momento la trama solo se complica más y los giros abundan. Pero lo que realmente llama la atención es la actuación de su protagonista, que durante la mayoría del tiempo está solo ante un ordenador.

Cualquier actor dirá que «actuar es reaccionar», pero en este tipo de historias se trata de saber transmitir, en la soledad, todo lo que vive el personaje, sin ayuda de otro intérprete presente. No es algo fácil de hacer −Gyllenhaal lo hace muy bien−, no solo por los actores sino por la historia misma… ¿cómo mantener la atención del espectador, la tensión y el desarrollo de la trama cuando tienes a un personaje solitario atrapado en un espacio?

Es por ello que no hay muchas películas que se atrevan a probarlo, pero, si luego de ver El culpable te quedas con ganas de historias que intentan este truco, aquí tienes varias recomendaciones.

Última llamada

En estos tiempos esta película no existiría… ¿cuándo han visto últimamente a alguien en una cabina telefónica? El caso es que en esta historia, estrenada en 2002, Colin Farrell es un publicista que está poniendo los cuernos a su esposa. Tras llamar a su amante desde una cabina, atiende el teléfono cuando suena otra llamada. Del otro lado está un francotirador que lo amenaza con dispararle si no le cuenta la verdad tanto a su esposa como su novia. Durante el 99% de la cinta Stu (Farrell) está encerrado en la cabina, escuchando las amenazas y reaccionando a lo que pasa fuera. Una película llena de tensión, de esas que ya casi no se hacen.

Enterrado

Poco hay peor que ser enterrado vivo, y esto es lo que le pasa a Ryan Reynolds en este thriller de Rodrigo Cortés. Paul (Reynolds) es un contratista civil que trabaja en Irak. Su camión es atacado y Paul se despierta enterrado vivo con un mechero, un bolígrafo y un Blackberry (sí, la película es de 2010). Su secuestrador lo llama para pedir un rescate de 5 millones y el departamento de Estado le recuerda que Estados Unidos no negocia con terroristas, mientras un agente le asegura que están haciendo lo imposible por encontrarlo. Desde ese momento la película se desarrolla completamente dentro del ataud con Reynolds. Asfixiante, angustiante y muy novedosa… realmente merece la pena (aunque puede que necesites tomarte un ansiolítico o un whisky luego). Es dura, interesante y (semi spoiler) tiene un final que no olvidarás en semanas.

Locke

A Tom Hardy le gusta un reto, eso es sabido. En esta película de Steven Knight el suspense es mucho más relajado que en las anteriores. Aquí no se trata de estar al borde de la muerte, sino de llegar al parto prematuro de una mujer con la que se acostó una noche. Y aunque su esposa e hijos lo esperan y tiene un importante día en el trabajo, Locke decide conducir desde Birmingham a Londres para estar con ella. En su viaje habla 36 veces por teléfono con su esposa, su jefe, su amante, su hijo… Aquí no se trata de ir a contrarreloj (aunque en parte sea una de las premisas) se trata de ver a Hardy brillar como la estrella que es en este tour de force en que en ningún momento interactúa con nadie o sale del coche.

Gravity

Ya hablamos de esta película cuando imaginamos las terribles cosas que pueden pasar cuando se sale al espacio. ¿Una de ellas? Quedarse solo, flotando en la inmensidad. Y esto es lo que le pasa a Sandra Bullock cuando la base espacial en que está trabajando con George Clooney es impactada por trozos de un meteorito. La científica, que nunca había estado en el espacio, debe intentar sobrevivir sin ayuda y fuera del planeta. Sí, es difícil estar más solo que eso. Y esta cinta de Alfonso Cuarón lo deja claro con una dirección impoluta (se ganó el Óscar a Mejor Director) y una dirección de fotografía que quita la respiración. Y Bullock engancha al espectador con una mezcla muy realista de pánico y resolución.

Oxígeno

Este filme francés de ciencia ficción es otro de los que te va a dejar hiperventilando. ¿Por qué? Melanie Laurent se despierta dentro de una cámara criogénica que está perdiendo oxígeno y sin memoria. Tras contactar a los servicios de emergencia y descubrir que la cámara en que está se destruyó, teóricamente, hace 3 años, debe intentar descubrir qué pasa para poder salir con vida de allí. Otra versión de enterrado vivo que mezcla suspense y futurismo, este thriller sorprende con una trama mucho más interesante de lo que se puede esperar inicialmente.

Infierno azul

La claustrofobia no solo se siente en lugares pequeños, o por lo menos no cuando está atrapada en una boya en medio del mar siendo acosada por un tiburón hambriento. No, no están encerrada… y las vistas son hermosas, pero la sensación de terror es la misma. Esto le pasa a la pobre Blake Lively cuando decide irse a surfear a una aislada playa y termina por quedarse sola ante un tiburón. Aquí no hay llamadas telefónicas que mantengan el suspense, eso lo hacen la terrorífica circunstancia y la actuación de Lively.

Cuando todo está perdido

El título deja bastante claro que habrá poca esperanza en este drama que protagoniza Robert Redford. La película de J.C. Chandor se centra en un hombre que despierta en su velero para descubrir que se está llenando de agua. Chocó con un contenedor caído de un barco de carga (esto es algo que pasa, sí, y los contenedores son como especie de icebergs de metal casi imperceptibles hasta que es tarde) y tiene que buscar una manera de no hundirse. Lo que sigue es una trama angustiante y emocionante en la que menos de 60 palabras se dicen en voz alta. Redford da una clase magistral de actuación, muchos pensaron que le iba a merecer un Óscar. Esta película es una de esas joyas que poca gente conoce.

El juego de Gerald

Aunque haya más interacciones que alguna otra de las recomendaciones, vale la pena hablar de este drama de horror basado en una historia de Stephen King. Jesse (Carla Gugino) y su esposo, Gerald, deciden pasar un fin de semana en una cabaña asilada en el monte. Al llegar deciden aprovechar el tiempo. Gerald toma Viagra, esposa a Jesse a la cama y comienzan a actuar una fantasía sexual que deriva en una discusión. Tras la pelea y sorprendentemente, Gerald tiene un infarto y muere. Jesse se queda sola, esposada a la cama y sin manera de salir de allí. Lo que sigue es su lucha contra el miedo, la desesperación y sus alucinaciones para lograr salir de allí antes de que sea tarde.

El accidente

Un hombre se despierta adolorido en el fondo de un precipicio. Ha sufrido un accidente de coche y su pierna está atrapada en los restos del automóvil. Sus acompañantes han muerto y él ha perdido la memoria. Adrien Brody protagoniza este thriller que juega con el concepto del narrador poco fiable. En su estado y sin memoria, el espectador no puede saber qué es real o quién es Brody… tampoco lo sabe él.

127 horas

Esta historia real, dirigida por Danny Boyle, es otra no apta para quienes sufran de ansiedad. El escalador Aaron Ralston (James Franco) se va solo de excursión, solo para sufrir un accidente al caer en un cañón donde su brazo queda atrapado bajo una pesada roca. Solo y sin posibilidad de pedir ayuda, el montañero graba un diario en su móvil y busca maneras de levantar la roca para poder escapar. Los que han visto la película saben que la conclusión a la que llega, tras días aislado, es impensable. Los que no la han visto… búsquenla.

El diablo sobre ruedas

La primera película de Steven Spielberg es poco conocida para las nuevas generaciones, pero eso no la hace menos interesante. La premisa es simple, pero el suspense es mucho: un hombre que viaja por carretera es, de repente, perseguido sin descanso ni tregua por un camión y debe hacer lo que pueda para salvarse. Estrenada en los setentas y rodada con poquísimo presupuesto y en solo 13 días, esta película probó de lo que Spielberg luego sería capaz.

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