Cultura

Dani Fernández: «Cuando salí de Auryn hubo amigos que me dejaron de hablar y gente conocida que dejó de respetarme»

Dani Fernández presenta single, 'Clima Tropical', un adelanto del «disco perfecto» que verá la luz a final de año

por Lidia Ramírez

Solo le debes fidelidad a una persona, a aquella en la que te quieres convertir. Lo leí hace poco en un libro y mientras hablaba con Dani Fernández la volví a recordar. Durante la charla entendí los pros y los contras de haber sido miembro de una de las boyband con más éxito de España y la necesidad de reinventarte o morir cuando todavía sientes la vibración de tener a miles de personas cantando a tus pies. Incendiarte, para de tus cenizas, como ave fénix, renacer convertido en esa persona a la que serle fiel.

Tras la disolución del grupo Auryn, del que era miembro, este joven de Alcázar de San Juan, Ciudad Real, ha tenido que conjugar en todas sus formar el verbo trabajar para salvarse de ese Dani interno. Un Dani que casi le lleva abandonar la música al ver que puertas abiertas ahora se cerraban y veía más espaldas que caras de frente y hombros en los que apoyarse. Quizá por eso, ahora está «más orgulloso que nunca» de haber conseguido ser la mejor versión de sí mismo –o en ello anda- y poder mostrarlo en éxitos como Clima Tropical, su nuevo single y un adelanto de lo que será «el disco perfecto».

Y como la clave y la respuesta, como casi todo en la vida, están en la honestidad, Dani Fernández nos recibe en las instalaciones de Warner Music para hablar de su música y su trabajo, pero también de amor, decepciones y si habrá reencuentro o no de la boyband.

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Imagen: Eva Cubas | The Objective

Acabas de sacar single pero nos has comentado que el disco aún tardará unos meses en llegar. Ahora parece que se le das más importancia a las canciones que a los discos. ¿Es más fácil o más difícil componer así por la presión que eso supone? 

Es más difícil por el hecho de no repetirte, pero también cuantas más canciones hago mejor me formo para el futuro como persona y músico. Cada uno tiene su forma de ver la música, de escribir, y a mí lo que más me importa es la calidad y que la gente cuando escuche un tema sienta que hay trabajo detrás, aunque obviamente también quiero que se escuche esa canción porque así te sientes más valorado, y eso es muy bonito. Pero en mi cabeza siempre está el sacar una buena canción, lo demás es secundario. Es cierto que hay algunos artistas que piensan en cuánta gente lo va a escuchar antes de lanzarlo, que no sacan canciones que no crean que van a petarlo, yo estoy en otro punto de mi vida, me gusta estar contento conmigo mismo, con mi música y mis directos, y me olvido de la parte de los números. Me obsesiona más la calidad de mi música que la cantidad.

Muchas cosas que escribes son cosas que has vivido y que son dolorosas. ¿Percibes el hecho de escribir como un ejercicio de sanación?

Sí, para muchos artistas la música es nuestra psicóloga. En el disco anterior, Incendios, pasé por un momento muy complicado de mi vida en el que no estaba bien, y la música me salvó, me demostró que haciendo lo que a mí me gustaba podía llegar donde quisiera. Ahora estoy más tranquilo a la hora de escribir, me tomo las cosas de otra manera, antes tenía muchas más dudas, pensé que no me iba a dedicar nunca más a la música. Para mí la música fue mi psicóloga, porque escribía lo que sentía en cada momento. Ahora que está tan de moda hablar de la salud mental, hay que decirle a la gente que ir al psicólogo, soltar las cosas, es muy necesario.

¿De que te salvó la música?

Me salvó de un Dani interno que no era yo. Hubo un momento de mi vida que pensaba que todo lo estaba haciendo mal, me culpaba a mí mismo de muchas cosas, pensaba que había sido un ingenuo, muy ilusionista. Pero empecé a escribir, a conocer gente nueva, gente más sana que anteriormente y me ayudó a superar mis miedos. Cuando sales de una banda donde era todo luz y color y ves que hay amigos que te dejan de hablar porque ya no importas, que hay gente conocida que te pierde el respeto, esas cosas analizarlas en tu cabeza es complicado, porque no sabes por dónde ir, y hubo un momento que necesité huir de ese Dani interior y encontrarme a mí mismo, porque yo sabía que estaba ese Dani pero cada vez se estaba yendo a un lado oscuro donde no quería estar.
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Imagen: Eva Cubas | The Objective

¿Y cómo fue esa salida de Auryn?

Para mí fue muy delicada porque se me juntaron muchas cosas, no solo por el hecho de parar una máquina que estaba funcionando y que tiraba sola, sino porque también rompí con mi chica con la que llevaba tres años de relación. Vinieron momentos de ver que gente a la que supuestamente importabas ya no le importaba tanto porque no estaba en una banda con relevancia. Yo siempre he sido una persona que hablaba a la gente por cómo es y no por lo que importa o el status que tenga. Para mí fue un palo muy grande. Darte cuenta que a medios tampoco les importas, cuando otros compañeros por ejemplo, sí importaban. Para mi cabeza eso fue muy complicado. Pero reconocí que eso no era lo importante, que lo importante era qué tipo de gente y personas quieres tener a tu lado. Poco a poco fui saliendo de ese bucle y me di cuenta de que mi banda era ya el pasado y tenía que mirar hacia el futuro. Y por eso ahora estoy tan contento, porque cuando salí de la banda le tenía un poco de rencor a toda esa etapa, pero sé que fue muy positivo para mi el romper con todo eso y poder cogerle cariño a ese Dani anterior, que ha vivido momento increíbles. Ahora lo miro con otros ojos, con cariño, con optimismo.

¿Por qué se rompió la banda si, como tú dices, era una máquina que funcionaba sola?

Porque hay veces que las cosas se tienen que romper. Yo lo comparo con un matrimonio que lleva muchos años y ya no va bien. Ninguno de los dos quiere separarse, pero al fin y al cabo eso cae. Intentamos elegir el momento perfecto, pero a algunos nos afectó más y que a otros. A mí, como te decía, se me juntaron otras cosas y caí en una crisis. Ahora, me he encontrado a mí mismo, he puesto mucho más empeño, conocí a gente que antes no conocía y me ayudaron a formar parte de proyectos, como Tato Latorre, Funambulista, que me ayudaron mucho en ese momento en el que yo no sabía por dónde ir, y les doy las gracias porque si no me hubiera pasado eso no estaría aquí.

¿Y cómo gestionaste el ego de pasar de tocar en el WiZink a hacerlo en una sala para 50 personas?

Fue muy bonito. Me sentí súper bien, aunque la gente pueda pensar que no. Ver que tus canciones gustan por una sensibilidad, por una historia, porque te creen de verdad… Empezar en una sala en Barcelona de 120 personas y poco a poco ir llenando… La última en la que tocamos, que es la Sala Apolo, donde he visto a gente increíble tocar, la llenamos.  Y ahí me di cuenta que estoy consiguiendo lo que quiero, y lo que quiero es quedarme en la música. Los estadios son muy bonitos en el momento si los llenas, pero yo prefiero siempre lo continuo y que dentro de 80 años esté en salas de 2.000 personas, porque eso querrá decir que voy a vivir de la música toda la vida y no voy a pasar por subes y bajas, que yo eso lo llevo un poco peor.

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Imagen: Eva Cubas | The Objective

Imagino que esa etapa te ayudó a valorar lo realmente importante y a tener los pies sobre la tierra, que a veces es difícil cuando vienes de ese boom del que tú venías.

A todos en ese momento, con 18 años, se nos fue un poco la cabeza, es lógico. Pero es cierto que gracias a mi familia y a la gente más cercana siempre he sido un chaval muy normal. Soy de Alcázar de San Juan, un pueblo de Ciudad Real, y nunca olvidaré eso. Me he criado en un colegio público, con todos mis amigos, y me siento muy orgulloso. Sigo siendo ese chaval que iba al instituto con 17 años escuchando música, sigo teniendo a los mismos amigos. Es cierto que a veces se te va la cabeza, pero es bueno tener a la familia cerca que te hace seguir siendo lo que eres.

¿Te molesta que te sigan identificando como ex Auryn y no como Dani Fernández?

Me gusta que la gente me hable como Dani Fernández, porque además yo tengo claro que mi presente y futuro es Dani Fernández, y me gusta hablar de mi proyecto, porque me siento muy orgulloso de él y mi equipo, pero sin olvidar mi pasado, que aparte de que no lo puedo cambiar he aprendido a cogerle cariño, porque hubo un tiempo en el que le tenía un poco de cosita y quería olvidarlo. Esto es igual que como cuando rompes con tu pareja, que no la puedes ver ni en Instagram porque te da cosita. Al principio fue como «no quiero hablar de esto», pero ahora lo hablo con naturalidad. No quiero volver a eso, pero eso no quita que le tenga cariño.

Entonces no habrá un reencuentro…

Por mi parte no, pero es cierto que me reencuentro con mis compañeros con mucha frecuencia. Por el trabajo me he visto mucho con Blas, con Carlos, hace poco estuve cenando con Álvaro. Pero estoy tan feliz haciendo lo que me gusta, con mi equipo, mi música, que sería traicionarme a mí mismo. Además, voy madurando y me voy dando cuenta de que yo lo que quiero es esto. No sé si algún día, si mi proyecto no funciona, volveré a cantar canciones de Auryn, pero a mí lo que me gustaría es seguir haciendo esto que es lo que me gusta. Además, el hecho de cambiar de estilo me ha hecho sentirme más orgulloso todavía. Ahora me siento más yo. Ahora no hago canciones para vender, y anteriormente sí que estábamos buscando siempre una canción que fuese un hit y lo petara, pero ahora prefiero una canción que la gente la sienta que un hit. Mi cabeza ha cambiado y para mejor.

En el siguiente vídeo Dani Fernández responde a nuestras 11 preguntas random.

Lidia Ramírez

De la tierra de los cinco Califas. Tras años viviendo en directo en la pequeña pantalla, ahora escribo sobre derechos humanos y progreso en The Objective. Siempre a compás.