Cultura

David Otero: «Lo bonito del ser humano está en que hay muchas formas de ver la vida»

Hablamos con el cantante de su nuevo proyecto, de la nostalgia, la necesidad de compartir las emociones y de la libertad de expresión

por María Hernández Solana

Fue parte de El canto del loco y después fue El Pescao. Hace ya unos años decidió mostrarse simplemente como él mismo y desde entonces su nombre, David Otero, encabeza sus proyectos. Ahora, ha recopilado algunas de sus mejores canciones a lo largo de su carrera artística, de todas las etapas, y las ha juntado en Otero y yo, un disco con el que acerca a nuevas generaciones canciones que ya dejaron afónica en innumerables conciertos a toda una generación.

Hablamos con David Otero en el restaurante Bestia de Madrid. Con una sonrisa en la cara y con las mismas ganas que si acabara de empezar y no llevara toda la mañana de promoción, nos habla de su nuevo proyecto, de la nostalgia y de la libertad de expresión, entre otros temas.

¿Por qué has decidido ahora hacer un disco con una recopilación de tus mejores temas?

Me ha pasado durante varios años que en mis conciertos existía ya esta recopilación de canciones sin yo saberlo, con que ya se estaba fraguando ahí, porque cuando creaba las setlists de los conciertos metía alguna de las que había hecho yo para El canto del loco, metía canciones de El Pescao, y era muy parecido a este disco. Y ahí empecé a pensar que era una buena idea transmitir esta recopilación de canciones que he ido haciendo toda mi carrera.

David Otero: «Lo bonito del ser humano está en que hay muchas formas de ver la vida»

Foto: Carola Melguizo | The Objective

El tema Una foto en blanco y negro, que lanzaste con Taburete, ha tenido muchísimo éxito. ¿Te esperabas algo así por ser una canción ya conocida, o te daba miedo que fuera al revés?

No, tenía muchísimos miedos, la verdad es que cuando salió estaba muy nervioso porque claro, era una canción que ya tenía su identidad, ya había conectado con la gente de una manera especial, había sido en su momento un icono y era muy difícil conseguir que volviese a llegar a la gente. Yo creo que hemos tenido la suerte de que la ha abrazado una generación nueva, que tal vez no había conectado tanto con esas canciones. Hemos llegado a gente que no conocía esta canción y hemos dejado esa especie de legado ahí musical para que continúe, que yo creo que es lo bonito de la música.

¿Y te quita un poco el miedo con el resto de canciones? Hay varias de la época de El canto del loco.

Hay un punto en el que he preferido no pensarlo demasiado, si al final lo único que haces es cantar canciones. Me ha llegado mucho hater también, mucha gente que me ha criticado por lo que he hecho y cuando lo he pensado ha sido como  «lo único que he hecho ha sido cantar canciones, nada más, o sea qué mal hace uno a la hora de cantar canciones hacia los demás».

¿Qué sensaciones te ha traído volver a cantar, a producir, canciones de esa época?

La verdad es que ha sido un reencuentro muy bonito con las canciones de toda mi vida. Ya te digo que ya lo hacía sin saberlo, porque cuando las cantaba en los directos y cuando las tocaba por ahí ya las versionaba, ya venía muchos años de cantar esas canciones, de reconectar con ellas, de sentirlas mías y de volver a conectar con el origen de la canción, que básicamente era yo con mi guitarra en mi casa, en mi cuarto, llevando aquellas canciones al local de ensayo.

¿Y no te da un poco de nostalgia?

Nostalgia sí, pero yo creo que se tiene siempre, no hace falta reversionar las canciones para sentir nostalgia de muchas cosas. Y yo me intento quedar con lo mejor de aquella época y recordarla como una época súper feliz, súper bonita, pero la vida avanza y las cosas cambian y hay que estar en el presente. Hay que mirar la nostalgia como la sal, hay que echarle un toque de sal a la comida, pero no puedes pasarte porque si no la comida no te gusta.

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Foto: Carola Melguizo | The Objective

Otra cosa que destaca en este disco es que incluyes muchas colaboraciones, hay mucho artista conocido, ¿por qué has decidido compartir tanto tu música en esta ocasión?

Yo creo que era un proyecto que sin las colaboraciones no tenía tanto sentido, porque precisamente lo que he intentado hacer con él es primero, que llegase a otra generación diferente a través de aquellos amigos, y lo segundo era que compartiéndolo con ellos se hiciese más real todo lo que estaba haciendo. Me parecía muy coherente el intentar conectar con esa generación que fue público en su día, como puede ser Ana Guerra, Willy de Taburete o Cepeda, que fue público de El canto del loco, que vinieron a nuestros conciertos, que estuvieron con nosotros sin nosotros saberlo.

Entre las dos energías, yo que creé las canciones con ellos que fueron público, volver otra vez a revisar todo aquello y a darle una vuelta de tuerca me parece que era algo acertado, era una manera de conectar con la gente nueva.

A lo largo de tu carrera artística has decidido empezar de nuevo varias veces. La pandemia nos ha obligado a empezar de cero, pero esta vez no es voluntario. ¿Cómo te planteas tú lanzar un disco en una época así?

Pues con mucha incertidumbre, te lo planteas con muchas preguntas, con muchas dudas, como cualquiera que tiene un negocio, que tiene un bar, que tiene un restaurante. Yo me siento muy identificado con la hostelería, con los medios de comunicación, con cualquiera que ahora mismo tiene un negocio en el que no dependes de una gran empresa que te paga un sueldo, tienes un proyecto y ese proyecto depende de que la bolita azul en la que vivimos gire y siga girando alrededor del Sol. Al final yo creo que estamos todos unidos en eso, no los artistas por un lado y los hosteleros por otro. Y creo que en sentirnos unidos, actuar de una manera coherente todos a la vez y ser un poco sensatos puede estar la clave de que salgamos mejor de esto.

En la cuarentena decidiste hacer un diario en Instagram y hablar de los problemas que estábamos viviendo todos y, sobre todo, de las emociones que nos provocaba. ¿Crees que es importante que haya figuras públicas que hagan más natural hablar de sentimientos?

Sí, pero porque venimos de una generación en la que hablar de emociones era como extraño para un chico. Yo he vivido la generación de «¿escribes poesía?» y mirarme raro, y decir pues sí, escribo poemas, y era como «eso no es de chicos, no es de machotes, tienes que jugar al fútbol, tienes que ser un hombre», y yo me he sentido muy lejos de todo aquello. Por ahí me siento mucho más conectado con la generación de gente joven de ahora, que no ha tenido esa mirada, no todos, porque no se puede generalizar, pero a muchos de ellos no les plantean las preguntas que nos planteaban a nosotros en los 80.

Al final, hablar de emociones es hablar de cómo eres y yo creo que precisamente por eso, por el miedo a mostrarte como eres, se escondían tanto, porque no podías estar fuera de los cánones, y ahora nos hemos dado cuenta de que hay muchos tipos de cánones, que hay muchos tipos de personalidades, muchos tipos de todo, de formas pensar, de formas de vivir, de formas de convivir, y me parece que justo ahí está lo bonito del ser humano, que hay muchas maneras de ver la vida. Y yo que precisamente no tenía una forma de verla estándar me he sentido en algún momento mirado raro.

¿Ayuda la música a soltar todo eso?

Yo creo que la música es el canal, escribir, contar las cosas, hacer un videoblog, ser instagrammer, cualquier cosa que tenga que ver con comunicación, con expresar, ayuda. Ahora en la cuarentena nos hemos dado cuenta de que queríamos sentir muchas cosas a través del arte y ha habido mucha gente que se ha lanzado a aprender a tocar la guitarra, a aprender a cocinar, a escribir una historia, a aprender a pintar.

Creo que cuando hay una dificultad pues te agarras a las emociones, a transmitirlas y a compartirlas con los demás, porque es al final lo que nos define como humanos, lo que deja nuestra huella impregnada como la mano en la cueva de hace millones de años ahora es esto, son series, son canciones, son testimonios.

Y sin embargo, sobre todo al principio, hubo muchos artistas que se quejaron por sentirse abandonados, consideraban que se le había dado menos importancia a la música y la cultura que a otros sectores. ¿Supondrá esto un cambio permanente en la industria musical?

No tengo ni idea. La verdad es que estamos deseando que se vuelva a la normalidad, porque nos hace falta sacarnos un poco las mascarillas de encima. Yo creo que cuando lo veamos dentro de unos años, la mascarilla va a ser el símbolo, porque al final la cara es lo que más acerca nuestra alma a los demás, y la sonrisa y la mirada. Pero yo creo que para algo servirá, porque la vida no da puntada sin hilo y yo creo que esto nos lo ha puesto aquí por algo, aunque sea muy duro y aunque sea muy difícil.

Parece que después de muchos meses de centrarnos en la pandemia, la gente se está empezando a quejar por otras cosas y una de ellas ha sido el caso de Pablo Hasél, a quien han salido a apoyar muchos artistas. ¿Crees que hay libertad de expresión en España?

Es un tema tan complejo, yo no lo he estudiado en profundidad… Para mí, nadie por decir absolutamente nada debería estar en la cárcel, lo primero porque creo que muchas veces en lo que hacemos se mezcla ficción y realidad y yo no creo que sea un tío que vaya a actuar como dice en las letras de sus canciones, creo que es más un supuesto en su mente. Como no debería ir a la cárcel nadie que hiciera una serie en Netflix que hablase de un tío poniendo bombas, al final hay que ver lo que hay de ficción y lo que hay de realidad. Yo creo que ahí es donde está el límite donde se desvirtúa todo.

Ahora, el caso en sí yo no lo he estudiado como jurista, no sé qué ha pasado con este tío antes ni qué ha hecho para llegar a este momento y, como no lo sé, no puedo opinar. Si me preguntas por las letras de las canciones específicamente, pues sí te lo digo, es que yo creo que hay parte ahí que es de ficción, de pose, y hay parte que es seguramente de su pensamiento. ¿Qué es qué? No lo sé. Que por eso tenga que estar alguien en la cárcel no me parece bien, ese es mi planteamiento.

En este vídeo, David Otero responde a nuestras 11 preguntas random: 

María Hernández Solana

De Murcia y madrileña de adopción. Escribo a menudo sobre derechos humanos e inmigración. También estudié Publicidad, pero lo mío es el periodismo. Y los viajes.