De cuando la ropa de estar por casa pasó a ser ‘ropa’, a secas, y nuestras casas volvieron a ser el centro
Foto: Inside Weather| Unsplash

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De cuando la ropa de estar por casa pasó a ser ‘ropa’, a secas, y nuestras casas volvieron a ser el centro

¿Y si 2020 fuese el año en el que aprendimos que los vaqueros no son tan cómodos como pensábamos y en el que nos deleitamos con ese gesto tan simple que supone vestirse bien?

por Vanessa Santos Ferreiro

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Más allá del do it yourself que suele acompañar a cualquier momento de ruptura, la lección de historia nos sugiere que es precisamente en tiempos de crisis cuando surgen las ideas más brillantes. Así, durante la Gran Guerra, Coco Gabrielle Chanel reinventó los códigos de vestimenta femeninos a través de la ropa sencilla y cómoda frente a una opulencia, la de la Belle Époque que dejó de tener sentido ante la amenaza bélica y los millones de muertos. Los pantalones anchos, las camisetas de algodón de rayas bretonas y los zapatos planos pasarían entonces a formar parte del vestuario de las mujeres de medio planeta, que entendieron esa nueva moda como un acto liberador frente a la sociedad y el patriarcado. 

El pasado mes de marzo, el mundo entero se vio paralizado sin previo aviso. De repente, nos vimos obligados a permanecer largas horas a cubierto, a improvisar una oficina en algún rincón de nuestras casas y a salir a la calle solamente para lo imprescindible. La pandemia aterrizó para poner patas arriba todo lo que creíamos saber sobre la vida, pero también todos nuestros conocimientos sobre moda y los códigos sociales que rigen el buen vestir.  

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Bajo la etiqueta ‘Otoño cómodo’, H&M promueve su colección de chándals, leggings y sudaderas. | Imagen vía H&M.

Durante todos estos meses hemos comprobado que los vaqueros no son realmente cómodos para pasar una jornada laboral frente al ordenador y, en su lugar, hemos confiado en la suavidad liberadora de los pantalones de algodón y nos hemos dejado llevar por la escasa rigurosidad de las sudaderas y jerseys oversized. Creíamos que lo sabíamos todo sobre moda, pero la reclusión nos ha dado algunas lecciones

Comprendimos que los leggings eran mucho más que las mallas de “por si acaso” y nos dimos cuenta de que Karl Lagerfeld no tenía razón alguna al asegurar que el chándal era, en realidad, “un símbolo de derrota”. Guardamos las camisas de organza en un cajón y recuperamos las sandalias con calcetines como la quintaesencia del estilo. Dimos la bienvenida al comfort chic y supimos con certeza que no sería cosa de unos meses porque, a punto de adentrarnos en el otoño más extraño de nuestras vidas podemos asegurar, sin miedo a equivocarnos, que 2020 ha sido el año en el que la ropa de estar por casa pasó a ser “ropa”. A secas. 

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¿Alguien dijo Birkenstock? | Foto: The Creative Exchange | Unsplash.

La comodidad se impone más allá de la cuarentena 

El pasado mes de agosto, el último informe de The Lyst Index publicaba un titular inédito. Por primera vez en su historia, al frente de su clasificación como marca más deseada y buscada por los consumidores, no se situaba una firma de lujo. Nike ascendía posiciones desde la anterior edición del índice y se colocaba en el primer puesto, seguida de la firma que lidera Virgil Abloh, Off-White y del Gucci de Alessandro Michele. 

Hay que tener en cuenta que el auge de las prendas athleisure en el prêt-à-porter no es un fenómeno nuevo. Si algo le debemos a etiquetas de lujo como Yeezy o la mencionada Off-White es el hecho de que llevar por la calle prendas que, en principio, llevaríamos en un gimnasio ya no se vea como una excentricidad o, peor aún, como síntoma de dejadez. En este sentido, la norteamericana Thakoon –marca homónima del diseñador Thakoon Panichgul y una de las favoritas de Michelle Obama o Sarah Jessica Parker–, decidió dar un giro de 180 grados a sus diseños en los inicios del confinamiento. Sus quince años de experiencia sobre la pasarela le sirvieron para crear una colección de pantalones jogger de corte elegante y precios accesibles (95 dólares). 

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Basics, chándals y sudaderas encabezan la colección de Thakoon. | Imagen vía Thakoon.

Atrás quedan esos chándales que llevaba Paris Hilton durante la década de los 2000 o los modelos de terciopelo de Juicy Couture que, combinados con las botas UGG, se convirtieron en el uniforme de las celebrities paseando por Los Angeles. En 2020 y en plena pandemia, el chándal es fino, es elegante y es el favorito de muchas prescriptoras. Las marcas –y la Covid-19–,  han conseguido que esa pieza, denostada durante tantos años, se haya convertido en un símbolo cool durante el confinamiento y, todo apunta, que continuará siéndolo durante más temporadas

La casa seguirá siendo el centro de nuestras vidas

Hace un par de semanas una amiga me comentaba que, en Madrid, las tiendas de ropa estaban prácticamente vacías, pero en las de decoración y artículos de hogar había incluso que hacer cola. Mi amiga, como esas tantas otras personas que esperaban pacientes en la cola de Zara Home o Ikea, querían darle un nuevo aire a sus hogares. Ante la perspectiva de un otoño en el que, se prevé, pasaremos largas horas a cubierto y en el que el teletrabajo continuará siendo la opción preferente en muchos casos, las casas continuarán ocupando el centro de nuestras vidas. La frontera entre el exterior, incierto, y nuestro espacio íntimo, seguro. 

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Foto: Jan Baborak | Unsplash.

En consecuencia, los pantalones de traje y las corbatas en el caso de los hombres, las camisas de mangas abullonadas, los vestidos midi y los tacones han pasado a ocupar un lugar mucho más abajo de la lista de prioridades. Marcas como Uterqüe, han anunciado el lanzamiento de una cápsula 24/7 capaz de ofrecer pragmatismo a los días grises que vendrán. Por su parte, Zara ya se ha apresurado en introducir conjuntos coordinados de algodón –esto es, el chándal de algodón de toda la vida con una sudadera a juego–, en tonos apetecibles para comenzar la nueva estación. La firma de Inditex no hace distinciones a la hora de ubicarlos al lado de un vestido de efecto piel o una americana en la sección de novedades de su página web, lo que supone una declaración de intenciones en toda regla  por parte de la compañía gallega. Oysho es otra de las firmas del gigante del noroeste que incluye el concepto “ropa de salón” como un término a medio camino entre la “ropa de andar por casa” y la “ropa”. La etiqueta, pionera de los chándales favorecedores y los leggings elegantes a precios asequibles, ha conseguido desechar de nuestras mentes la idea de que teletrabajar en pijama y con jersey de lana gruesa es síntoma de desidia estilística. Y es que nada más lejos de la realidad porque los prescriptores de moda saben que, en 2020, no hay acto que resulte más liberador que salir a la calle en chándal. 

Vanessa Santos Ferreiro

Madrileña de adopción desde hace casi una década, llevo a Galicia, su mar, sus montes y sus días grises siempre en el corazón. Adoro escribir, el cine y leer. Me apasionan las revistas (las de papel) y la moda. Me gusta la política de la moda y la moda política, hacer soñar, las cosas bonitas. Y por encima de todo adoro a mi perra, Annie (Hall).