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DebatesTO: La democracia y sus trolls: España y América en tiempos de fake news

Fake news fue elegida palabra del año 2017 por la editora de diccionarios Collins debido a su “presencia omnipresente” durante los 12 meses. El uso del término aumentó un 365% desde 2016, según la base de datos del Collins Corpus mientras el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, alardea de haberla puesto en circulación.

¿Pero qué es una fake news? Y, sobre todo, ¿cómo afecta a nuestra vida diaria, qué consecuencias, qué repercusión tienen las noticias falsas extendidas, divulgadas bajo la apariencia de una noticia?

Para abordar uno de los temas más relevantes de la actualidad política y periodística en la era de la posverdad, The Objective Media y Casa América celebran el martes 13 de febrero la mesa de debate ‘La democracia y sus trolls. España y América en tiempos de fake news.

Una mesa redonda que contará con la partición de Manuel Arias Maldonado, politólogo, autor y columnista en El Subjetivo y El País; Myriam Redondo, periodista y especialista en Verificación Digital; Nacho Torreblanca, doctor en Ciencias Políticas y director de Opinión de El País; Julio Montes, co-creador de Maldito Bulo, Maldita Hemeroteca y maldita.es; Mariam Martínez-Bascuñán, periodista y columnista de El País. El debate estará moderado por Ignacio Peyró, fundador de El Subjetivo de The Objective

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Para ir calentando motores le hemos pedido a nuestros ponentes un pequeño resumen acerca de su postura frente a las fake news. Esto es lo que nos han dicho:

Manuel Arias Maldonado

Todas las sociedades son sistemas de comunicación sensibles a lo que se comunica en ellas, pero las democracias son algo más: comunidades políticas donde la
conversación pública juega un papel capital en la formación de las percepciones ciudadanas y en el tratamiento político de los problemas colectivos. De ahí que la
veracidad de lo que en ellas se comunica tenga tanta importancia. Por eso, un fenómeno como las fake news -o noticias falsas capaces de propagarse velozmente a través del espacio digital- no puede desatenderse. La democracia, en fin, no puede sobrevivir a la sistemática mendacidad de sus actos comunicativos: el troll es
inevitable, pero no puede ser un protagonista del debate colectivo. Si queremos preservar la mala salud de hierro que caracteriza a la democracia, en fin, no queda
más remedio que poner los medios para evitar que cristalice una versión digital de la vieja caverna platónica.

Myriam Redondo

Es importante tratar sobre las noticias falsas porque son un fenómeno con claras implicaciones para el diálogo público. Sin embargo, también es importante no alarmar en exceso sobre ellas y no atribuirles males que no les corresponden.
La desinformación no puede tratarse sólo como un problema de seguridad. Es un problema de seguridad en ocasiones extremas en que se dan numerosos factores concatenados. Pero muchas más veces es un reto político y sobre todo social y educativo. Ese debería ser el prisma.
Por otra parte, estaría bien ir relegando la expresión “fake news”. Lo apuntan algunos expertos internacionales, pues ha pasado a ser un comodín empleado por regímenes autoritarios de todo el mundo para designar aquellas noticias que simplemente no les benefician, que proceden de medios críticos. Ha perdido su sentido original. Un reciente libro de estilo de AP recomendaba explicarle al usuario qué tipo de noticia falsa se está refiriendo en cada caso. Esto es: ¿es propaganda política?, ¿es una sátira?, ¿es un malentendido no intencional? ¿Es un artículo hostil? Cuando Trump habla de “noticias falsas”, ¿a qué se refiere? La sugerencia es especificarlo para que el lector comprenda mejor a qué fenómeno se enfrenta y para que la expresión “noticias falsas” deje de cubrirlo todo como una capa de humo que impide entender lo que está pasando.

 

Máriam Martínez-Bascuñán

Creo que es importante identificarlas y estudiarlas porque están conectadas con un fenómeno que afecta a la calidad misma de las democracias. Yo me centraría en el tema del espacio público como lugar donde deliberamos y decidimos colectivamente nuestro futuro. Está demostrado empíricamente que las fake news profundizan en la balcanización del espacio público o su fragmentación; eso impide que pueda tener lugar una conversación pública. En su lugar, aparecen las burbujas cognitivas, la polarización, la supresión de la distinción entre verdad y mentira por fabricaciones de realidades paralelas que pueden estar en el origen de conflictos políticos como el que hemos vivido recientemente en Cataluña.

 

Nacho Torreblanca

Sin medios de comunicación libres e independientes, la ciudadanía carece de instrumentos con los que controlar el poder y obligar a los políticos a rendir cuentas. Las noticias falsas no son ‘noticias de baja calidad’ que degraden el periodismo, sino intentos deliberados de invertir el vínculo democrático entre los ciudadanos y el poder. Buscan ocultar el poder y hacerlo incontrolable o que los ciudadanos sirvan a otros poderes.

 

¿Y tú? ¿Ya tienes una postura acerca de las fake news? Ven y compártela con nosotros el martes 13 a las 19h en Casa América.

 

La democracia y sus trolls: España y América en la era de las fake news, un debate

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