Cultura

Diana Navarro: «El flamenco sí está valorado, pero tiene que evolucionar»

Diana Navarro actuará el próximo 3 de marzo en el Teatro Nuevo Alcalá de Madrid para presentar su último trabajo, 'Inesperado'

por Lidia Ramírez

La primera vez que escuché a Diana Navarro fue gracias a mi abuela. Ella tenía alzhéimer. No reconocía a nadie, ni a mi abuelo, ni a mi madre, ni a mis hermanos, ni a mis tíos, ni a mí. No era capaz de asearse, vestirse o comer por sí misma y, mucho menos, de andar o realizar cualquier actividad cotidiana de manera autónoma. Pero lo que sí sabía y recordaba era la música que le gustaba, y eso era la música de Diana Navarro; por eso nos pedía que le pusiésemos una y otra vez, Sola, una de las canciones más conocidas de la artista malagueña. Imagino que así, sola, es como ella se sentía rodeada de tantos ‘desconocidos’ y esta canción le ayudaba a sentirse en compañía.

Diana Navarro no hace copla, ni flamenco, ni saeta, ni zarzuela. Pero lo que canta suena a copla, a flamenco, a saeta y a zarzuela. Todo muy Diana Navarro, eso sí. Porque lo que hace Diana Navarro suena a Diana Navarro. No hay confusión. Con sus acrobáticos melismas y su poesía directa, su voz vuela como un torbellino por encima de una música enraizada en los aires sureños de Andalucía, mezclando lo popular y lo contemporáneo, la tradición y el pop.

«Respeto, estudio y trabajo la copla, la saeta y la zarzuela, pero lo que hago no es puramente esos estilos», nos cuenta la artista, que nos cita en el Teatro Nuevo Alcalá de Madrid, donde el próximo 3 de marzo actuará después de varios meses de apagón forzoso debido a la pandemia.

Así, con un formato a piano y guitarra, esta malagueña de ojos y pelo azabache, repasará toda su carrera con versiones que no ha hecho habitualmente. «Me araño pa’ arriba de las ganas que tengo de cantar en un teatro», nos confiesa la andaluza, que presentó nuevo trabajo, Inesperado, meses antes de la pandemia; e ironiza: «Al próximo disco le voy a llamar ‘Abundancia para todos’». Y es que –¡atención conspiranoicos!–, al anterior álbum lo llamó Resilencia. 

En este punto, Navarro defiende y hace un alegato a favor de la cultura, «olvidada para muchos», en estos tiempos que suenan a soleá: «La cultura no solo ha demostrado que es segura, sino que es ejemplar. No hay contagios. La cultura lo único de lo que te contagia es de más cultura. Y de crecer emocional y espiritualmente», defiende, y agrega emocionada: «Las ayudas gubernamentales no llegan, y yo como artista puedo tener otros medios para mantenerme, pero todo mi equipo técnico, chófer, asistentes, músicos están desamparados. Fuimos los primeros que salimos a dar la cara cuando comenzó la pandemia, nos regalamos a la gente durante el confinamiento para que se sintiesen acompañados y, ahora, estamos olvidados. Que no nos abandonen. Y no lo digo desde la crítica fácil, sino desde la reflexión y la curiosidad. Hagamos algo para que este colectivo no se muera».

Y así será que el próximo 3 de marzo, Diana Navarro se subirá de nuevo a un escenario para seguir emocionando con sus letras sencillas, directas y entendibles que te pellizcan el corazón. Y en la era del reguetón, el trap y los ritmos latinos, la malagueña, que asegura que no es cantaora de flamenco, sino una «eterna aficionada», invita a los jóvenes a escuchar copla y flamenco, un género muy concreto que no llega a todo el mundo «pero que a quien llega lo hace para toda la vida».

–¿La sociedad tiene que hacer un esfuerzo en descubrir nuestra propia cultura y dejar de pensar que el flamenco es algo antiguo o con polvo? –.

–La cultura musical debería enseñarse en las escuelas, pero teniendo en cuenta que han dejado solo 45 minutos semanales de música, imagínate… El flamenco, la copla, la saeta, la zarzuela, el folclore tradicional autóctono de cada pueblo y provincia debería darse y enseñarse.
–¿Crees que el flamenco y la copla están perdiendo el reconocimiento y la relevancia que tuvieron?–.
–No, yo no creo que la copla esté perdiendo reconocimiento. Es como el flamenco o la ópera, la primera vez que la oyes o te atrapa para siempre o te horroriza, por eso animo a la gente a que le dé varias oportunidades, que escuchen a diferentes intérpretes. En este sentido, ofrezco a que vengan a verme a mí, porque hago copla con la visión de una mujer de hoy, de 42 años, que cada día redescubre magistrales obras que no deben perderse y que son cultura de nuestro país. Yo creo que el flamenco sí esta valorado y a la gente le gusta. Solo hay que mirar el fenómeno Rosalía. Ella se inspiró en el cante jondo para hacer lo que hizo, y a los jóvenes les gustó.
–Entonces quizá tenga que evolucionar para que llegue a las nuevas generaciones…–.

–El cante en sí está muy bien construido, pero la estética o como se trasmita sí tiene que evolucionar. Lo mismo que ahora no se lleva expresarse como en el castellano antiguo, pero un poema es un poema maravilloso. Es todo como lo trasmitas. Por eso quizá haya gustado tanto Rosalía, porque ella ha conectado con la manera que hoy día tienen los jóvenes de comunicarse, pero lo que está haciendo es un cante de la Niña de los Peines. Aún así, no a todo el mundo le tiene que gustar. Lo importante es que ni la copla ni el flamenco se pierdan y que se escuchen. Aunque yo no creo que se vayan a perder siempre que haya gente que los amemos y los inculquemos a nuestras generaciones más jóvenes.

Artista multidisciplinar, Diana Navarro, que ahora está «aprendiendo a ser actriz» y nos confiesa que tiene varios proyectos de cine, teatro y televisión, también se pronuncia sobre la polémica de los últimos días: las protestas y disturbios por el encarcelamiento de Pablo Hasél. Y en este sentido, la malagueña, sin perder la elegancia que le caracteriza, confiesa que «el vandalismo que se está es intolerable». De esta forma, la artista piensa que la libertad de expresión en la música tiene que tener algún límite ya que, defiende, «tu sensibilidad termina donde empieza la mía».

Lidia Ramírez

De la tierra de los cinco Califas. Tras años viviendo en directo en la pequeña pantalla, ahora escribo sobre derechos humanos y progreso en The Objective. Siempre a compás.