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El diseñador sordociego que quiere crear el gran diccionario de lengua de signos

Casimiro Ondo Obiang llegó a España a los 3 años de edad. Su madre, maestra de escuela, prefirió mandarlo a vivir con una pareja española que, al igual que ella, tenía un hijo sordociego. Sabía que si en España el nivel de paro para los sordos es de 75%, en su país, Guinea Ecuatorial, estaría cerca del 100%.

Ella quería un futuro distinto para Casimiro quien jamás ha permitido que el Síndrome de Usher signifique una incapacidad para hacer cosas. De hecho, es técnico superior en diseño y edición de publicaciones impresas y multimedia; estudia animación 3D, juegos y entornos interactivos, y creó en Malabo –capital de Guinea Ecuatorial– un estudio de diseño gráfico llamado Creative Graphic. Además, es profesor de lengua de signos también en Malabo para las personas sordas en el Centro de Cultura Española.

Casimiro ha convertido su discapacidad en motivación y sentido de vida. Busca a través de una aplicación tumbar las barreras de comunicación entre “el mundo oyente” y “el visual”, como él los diferencia.

“Las personas sordas somos personas con una lengua diferente. Es una lengua visual en un mundo de oyentes”, dice. Debido al síndrome que padece tiene una visión de túnel por lo que puede identificar formas (y signos) a una distancia de entre uno y dos metros.

Acompañado de una traductora, llega a la redacción de The Objective con una pequeña tablet cuyo fondo de pantalla muestra el rostro de Salvador Dalí. Desde allí, muestra lo que aún es un prototipo pero que pretende desarrollar con el apoyo financiero de empresas.

Entendernos no fue tan sencillo. Casimiro tiene muy claro en su mente los detalles de su aplicación pero a pesar del profesionalismo de la intérprete, suele suceder que hay detalles finos y conceptos que se quedan fuera. Por ello hemos tenido que mantener contacto a través de correo electrónico para ir aclarando algunas pequeñas dudas que quedaron en el aire. Esa barrera comunicacional que vivimos nosotros dos es lo que en el fondo movió a Casimiro a crear SIGN +. “Se trata de un diccionario para sordos”, expone.

SIGN +, la app que quiere darle significado a la lengua de signos 1

El lema de SIGN + es “comunicar de forma fácil y cómoda”.

No solo traduce, define

Existen traductores de palabras a lengua de signos pero no ofrecen los conceptos o significados de esos signos. Aquí radica la profunda brecha entre los oyentes y los no oyentes.

SIGN + es un app que busca facilitar el acceso de las personas sordas a la lectoescritura, que significa la unión de dos procesos que se encuentran totalmente conectados: la lectura y la escritura. Por lo general, los sordos tienen dificultades para leer y escribir debido a que, durante el proceso de aprendizaje de la lectoescritura, se asocian formas a fonemas. Al no escuchar, esta asociación se ve afectada, así como la comprensión del mundo y la conceptualización de las cosas. A esto se suma que el porcentaje de fracaso escolar y abandono prematuro de los estudios se sitúa en torno al 70% o el 80% en la comunidad sorda, según cifras de la Asociación Provincial de Personas Sordas de Jaén (Aprosoja).

SIGN+ sirve para ordenadores, móviles, tablets e incluso podrá ser adaptada a la televisión inteligente o a relojes inteligentes. ¿Cómo funciona? Primero bajas la aplicación o la conectas al televisor con un dispositivo Rasperri Pi que, entre otras cosas, reproduce vídeo de alta definición.

De modo que si una persona sorda accede a un artículo de The Objective y desconoce el significado de alguna palabra, al clicar sobre ésta, se abrirá de manera automática una pequeña pantalla al lado con un corto vídeo de una persona ofreciendo el concepto en lengua de signos.

SIGN +, la app que quiere darle significado a la lengua de signos

Si la persona no entiende una palabra, tras clicar en ella le aparecerá un vídeo con la persona dando el concepto en lengua de signos.

En el caso del uso de la app para la televisión, si una persona sorda está viendo un programa con subtítulos y le resulta incomprensible por problemas de lectoescritura, la aplicación permitirá la traducción simultánea de esos subtítulos.

Casimiro señala que en los colegios para sordos y sordociegos, te enseñan a escribir y a leer pero no se centran tanto en los conceptos, por eso, en su comunidad se ha llegado a la conclusión de que en los intercambios entre profesionales oyentes y profesionales sordos, los significados de las palabras pueden variar.

 

Adaptar el sistema a nuestras lenguas

Además, no hay una única lengua de signos en todo el mundo, cada país posee una o varias. En el caso de España conviven la lengua de signos española y la lengua de signos catalana, tal y como reconoce las leyes 27/2007 y la 17/2010. Por esto, aunque el punto de inicio de Casimiro es el diccionario de lengua de signos española, quisiera hacer otros en catalán, euskera, vasco y gallego. De modo que su reto es adaptar el sistema a todas las lenguas oficiales de España.

El ecuatoguineano relata que en las escuelas para sordos no cuentan con muchos mecanismos que faciliten el acceso de aprendizaje de la lectoescritura. En España hay tan solo dos centros educativos bilingües para las personas sordas, uno en Madrid y otro en San Sebastián.

A pesar de que los avances educativos en este ámbito son importantes, la generación de aquellos que tienen 40 años o más tuvo una formación más reducida. “La app apunta a ser una estrategia para superar esa brecha de incomprensión y generar un cambio. Quiere ser un punto de inflexión para que, a través de la comunicación, los sordos también puedan vincularse más a profesiones, mejorar su comunicación con familiares y entorno”.

El proyecto fue presentado a la Fundación ONCE para conseguir parte de la financiación y Casimiro está a la espera de una respuesta por parte de business angels (ángeles inversores) al necesitar más apoyo para poder grabar todos los vídeos y replicar el actual prototipo. De encontrar el impulso, esta app serviría no solo en casa o en las escuelas, sino también a muchas empresas que a veces descartan la posibilidad de ofrecer empleo a personas sordas que requieren de intérpretes.

El diccionario de la Real Academia Española de la lengua (RAE) tiene unas 80.000 palabras, sin añadir los americanismos, y en el lenguaje de signos hay unas 30.000 palabras. Para desarrollar el diccionario de sordos se necesitarían unas 150.000 palabras ya que se darán conceptos, no solo los términos individuales, como insiste su creador. ¿La razón de su insistencia? En la actualidad tenemos acceso a apps que traducen palabras a 16.000 signos pero sin ofrecer su definición.

SIGN +, la app que quiere darle significado a la lengua de signos 3

En la actualidad tenemos acceso a apps que traducen palabras a 16.000 signos pero sin ofrecer su definición. | Foto: Wil C. Fry / Flickr bajo licencia de Creative Commons

El lema de Casimiro es “comunicar de forma fácil y cómoda”. Sus preocupaciones son varias: permitir comunicarse a los familiares de niños y niñas sordas, en particular padres y hermanos; que los estudiantes sordos no se queden detrás de sus compañeros por no entender un término en particular; que las personas sordas que trabajan entiendan a sus compañeros y que los compañeros, a su vez, les comprendan. Otro desafío es facilitar que las personas mayores con esta discapacidad entiendan cualquier información, aunque allí la dificultad es doble ya que muchos tienen dificultades para acceder a las nuevas tecnologías. Casimiro está trabajando para que su app sea sencilla de usar, con un diseño de interfaces sin barreras.

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