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Distopías más probables e improbables de 'Black Mirror'

Foto: IMDB | IMDB

Este artículo contiene spoilers sobre Black Mirror.

Inteligencia artificial, aplicaciones con todas las funciones imaginables, tecnología omnipresente. Black Mirror nos habla, en realidad, de un mundo que ya conocemos, solo que lo sazona con una conveniente dosis de ciencia ficción y desasosiego. La aclamada serie de Netflix, que el próximo 5 de junio estrena su quinta temporada, ha dado, de momento, 19 episodios más una película. Cada entrega cuenta con un argumento independiente del resto y muestra una distopía inexistente, pero que siempre parece peligrosamente cercana. A continuación, desgranamos cuáles son las tecnologías más probables e improbables de trasladarse a la vida real.

Más probables

El himno nacional (The national anthem)

El capítulo con el que debutó Black Mirror no muestra, en realidad, una tecnología que no exista en la actualidad, solo una desbordante cantidad de extravagancia y mala leche. En este primer episodio, Reino Unido amanece con la noticia de que alguien ha colgado en internet un vídeo en el que la princesa del país le explica a la cámara que está secuestrada y que el rescate que piden sus captores no es dinero, sino que el primer ministro se grabe manteniendo relaciones sexuales con un cerdo y que semejante esperpento se emita en directo en todas las televisiones del país. Más allá de los evidentes obstáculos de seguridad que tendría que burlar el secuestrador, se trata de una de las ideas menos disparatadas de Black Mirror. Y sí, la reacción del pueblo sería probablemente tal y como la retrata la serie.

Toda tu historia (The entire history of you)

El invento es, en apariencia, tan sencillo como práctico: un pequeño aparato implantado detrás de la oreja te permite volver a vivir cualquier acontecimiento pasado ya que graba y almacena las imágenes que captan tus ojos y el audio que perciben tus oídos. El olvido ha caído aquí en el olvido. Que el chisme llegue a funcionar tal como lo presenta la serie, es decir, en forma de implante que interactúa con tu cerebro, es, como poco, improbable. Pero no es en absoluto descabellado pensar en un wearable con funciones similares. Solo tendría que tener una cámara de vídeo, una grabadora de sonido, una memoria de millones de terabytes y andando. Esto no lo hace Google Glass porque no le da la gana.

El momento Waldo (The Waldo moment)

Uno de los capítulos de Black Mirror peor valorados tanto por crítica y público es, en realidad, uno de los más visionarios. Un monigote que no dice más que sandeces populistas e insultos de patio de colegio bañados de humor irreverente se presenta a unas elecciones. Detrás del insolente muñequito, llamado Waldo, está un cómico frustrado. ¿Por qué es visionario? Porque el episodio se emitió antes de la victoria electoral de Donald Trump en Estados Unidos. Recordamos que, entre otros grandes éxitos, el magnate se enfrentó a Hillary Clinton en un debate en el que esta le echó en cara al actual inquilino de la Casa Blanca no pagar impuestos. ¿Su respuesta? “That makes me smart”, algo así como “porque soy muy listo”. Y en Ucrania, el cómico Volodomir Zelenski se hizo el pasado abril con la presidencia de su país. Y, en cuanto a la tecnología que presenta, Waldo no es más que un dibujo animado muy sofisticado.

Cállate y baila (Shut up and dance)

Un jovenzuelo se masturba viendo pornografía en su ordenador. Hasta aquí todo normal. Pero el muchacho no sabía que su ordenador tenía un virus que había grabado el momentazo a través de la webcam y del micrófono. Minutos más tarde, alguien se pone en contacto con él para explicárselo y exigirle que cumpla una serie de órdenes si no quiere que todos sus contactos reciban el susodicho vídeo. Al igual que El himno nacional, toda la tecnología que se presenta aquí existe en este momento. Lo único que falta para que el argumento se haga realidad es una mente suficientemente retorcida. En cualquier caso, ¿quién no ha visto nunca a nadie con una pegatina puesta sobre la webcam de su portátil para que no lo graben, por ejemplo, en las mismas circunstancias que al protagonista de este capítulo?

Caída en picado (Nosedive)

Todos conocemos a la protagonista de Caída en picado. Esa chica obsesionada con likes, comentarios y retuits que solo se relaciona con el mundo pantalla mediante. Para certificar la existencia de ese buenrollismo adolescente que destila el personaje basta con hacer scroll durante 10 segundos por el feed de Instagram de cualquier influencer modernilla. Lo único que hace aquí Black Mirror es presentar una red social verdaderamente siniestra, en la que no solo se valoran las fotos y los comentarios, sino que también se pone nota a las personas. Una media alta sirve para todo, desde tener más facilidades para alquilar un coche hasta obtener acceso a determinados edificios. Vemos, en definitiva, que toda una sociedad ha caído en la trampa de las redes sociales, pero esa trampa no es un futurible: es el presente.

Más improbables

Ahora mismo vuelvo (Be right back)

Una de las realidades más improbables de materializarse sería Ahora mismo vuelvo. Una joven se queda sola después de la muerte de su novio y empieza a interactuar con una inteligencia artificial que imita al fallecido a partir de su huella digital. Inicialmente solo intercambian mensajes de texto en un chat, pero la tecnología se va haciendo más sofisticada y aprende a imitar su voz y, finalmente, su cuerpo. De acuerdo, ya hay plataformas, como Eterni.me, que prometen una vida eterna en el más allá digital, como la versión inicial que aparece en el capítulo, pero no parece que nadie que esté vivo en 2019 vaya a poder acostarse con un robot creado literalmente a imagen y semejanza del cadáver de un ser querido y con capacidad de imitar su sentido del humor.

Blanca Navidad (White Christmas)

Los especiales de Navidad son un clásico de televisión. Especiales de navidad tan perturbadores como este, no tanto. Este capítulo presenta no una ni dos, sino tres historias distintas, aunque entrelazadas. En la primera, un joven torpe con las mujeres contrata un servicio online que le ayude a comportarse en una cita. La segunda muestra un asistente virtual como Alexa o Google Home, pero que en realidad está operado por una copia digital de la consciencia de su dueño. La tercera presenta un mundo en el que se puede bloquear a las personas en la vida real de la misma manera que hoy hacemos en las redes sociales. La primera no es descabellada. Las dos últimas son impensables hoy en día.

San Junípero (San Junipero)

Uno de los pocos capítulos de Black Mirror con final feliz. Pero lo que convierte a San Junípero en remoto no es el optimismo que destila, sino lo irrealizable que resulta la realidad que presenta para la tecnología actual. ¿Una especie de residencia para ancianos virtual en la que estos pueden volver a habitar los cuerpos que tenían en su juventud y a la que podrán mudarse de forma permanente una vez mueran para disfrutar de una segunda vida después de la muerte? Y, más allá del salto tecnológico que habría que dar, hay unos cuantos dilemas éticos que también retrasarían la inauguración de San Junípero.

Cabeza de metal (Metalhead)

El único capítulo de Black Mirror rodado el blanco y negro hasta la fecha, presenta un mundo aparentemente postapocalíptico. Por algún motivo que nunca se explica al espectador, lo que queda de humanidad vive amedrentado por unos robots con forma de perro que dedican toda su energía a cazar humanos. Teniendo en cuenta que el episodio presenta una tecnología asesina, parece improbable que la ciencia actual sea capaz de inventar un aparato tan complejo como esos perros y a la vez pasar por alto el detalle de que la cosa se desmadre.

Black museum (Black museum)

Al igual que Blanca Navidad, este capítulo presenta tres historias fusionadas en una. Cada una es más improbable que la anterior. Ni un aparato para sentir las sensaciones que está experimentando otra persona, ni un implante de la consciencia de otro ni la capacidad de hacer una copia digital de uno mismo y encerrarla para siempre en un holograma parecen realidades inmediatas. Lo más plausible es la sed de venganza de la protagonista. ¿Quién no querría envenenar a la persona que enjaulara la consciencia post-mortem de su padre y lo exhibiera como un mono de feria en un excéntrico circo del crimen?

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