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Dragones y otros animales que dan miedo

Foto: HBO | HBO

Todo el que ha visto los últimos episodios de Juego de Tronos entendió algo claramente: Nunca, jamás, querría enfrentarse a un dragón… menos a tres. La serie, que lleva años insinuando el poder destructivo de estos seres míticos, desplegó el horror de un ataque de dragón sin limitarse: cadáveres calcinados por cientos, soldados (o muertos) derritiéndose en vida (o en muerte)… un caos horroroso y cruento –no es casual que G.R.R. Martin haya comparado a los dragones con las bombas nucleares- que a su paso sólo deja horror y devastación (quien no lo piense sólo remítase a la cara de Tyrion durante la matanza).

En conclusión: no, nadie quiere nunca tener que vérselas con un dragón. Pero ellos no son los únicos animales/seres fantásticos capaces de generar pavor. En el audiovisual ha habido más de una criatura no humana capaz de poner los pelos de punta. Sí, los dragones generan respeto, pero ¿qué otro animal no querrías encontrarte nunca?

 

 

El tiranosaurio rex y los velocirraptores (Jurassic Park)

Puede que las secuelas hayan sido deplorables (por qué alguien volvería a ese lugar tras la primera película es motivo de disertaciones filosóficas del más alto orden) pero cuando los dinosaurios del Parque Jurásico aparecieron por primera vez en la pantalla del cine, sí eran los buenos, la impresión era inevitable. Aún excelentes como ejemplo de efectos especiales (recuérdese que son de 1993), los dinosaurios generados a través de un descabellado experimento genético están encerrados por muy poco tiempo. Y como bien se ocupa la película de mostrarlo no son animales controlables o dóciles. El ataque del tiranosaurio, el primero, con los niños atrapados en el coche y las linternas, es una secuencia de suspenso y terror como pocas… pero los velocirraptores, más pequeños pero más sanguinarios y mucho más inteligentes, se llevan el premio a la escena que más pánico da: la de la cocina. Estos bípedos dan miedo no sólo por su capacidad de despedazar a sus víctimas en segundos, sino porque son inteligentes e intuitivos. Y ¿qué cosa hay peor que luchar contra un animal prehistórico con dientes y garras descomunales que se adelanta a lo que piensas?

 

 

Los olifantes (El señor de los anillos)

Estos pobres mastodontes se llevan una mala parte de la batalla de los campos de Pelennor. Cuando aparecen, cuando ya Theoden da por ganada la pelea, hacen caer el alma y la esperanza de cualquiera. Con sus enormes alambres de púas atados a los colmillos, su decenas de metros de altura y sus crueles jinetes, los olifantes quiebran las líneas de Rohan en segundos y el resultado es devastador. Sí, aquí no hay miles de soldados chamuscados, pero sí se les ve ser ensartados y tirados por los aires por las trompadas de estos pobres animales sometidos a ser tan barbáricos (nadie se cree que esté en su naturaleza).

 

 

Los fellbeasts de los nazgûl (El señor de los anillos)

Pero si hay una cosa que inspira un pánico inenarrable a los personajes de la saga de Tolkien (y con razón) son los nazgûl y sus monturas. Sí, la verdad es que los jinetes negros son los verdaderos malvados del cuento, pero una vez que pierden a sus perturbadores caballos negros de ojos rojos en la primera entrega, estos espectros optan por unas bestias dignas de sus gritos agudos y su maldad plena. Las fellbeasts son una especie de dragón, sin capacidad de escupir fuego ¡gracias a dios!, con un cuello alargado, dientes afilados y unas garras tendientes a coger soldados y tirarlos desde grandes alturas a horribles muertes. No los adversarios que nadie desea.

 

 

Los bichos (Starship Troopers)

Esta sátira sobre el fascismo se ha convertido en un clásico de culto en los últimos tiempos. La historia es así: los humanos han decidido colonizar otros planetas, en esos planetas hay gigantescos bichos, esos bichos se defienden hasta la muerte contra los invasores. Claro que el régimen marcial de la película pinta a los bichos como seres despiadados y malignos, que atacan a los humanos y deben morir, pero la realidad es que los bichos, capaces de matar sin contemplación, tienen razón de defenderse. Los humanos han llegado a su hogar y han intentado esclavizarlos y asesinarlos. Dan miedo, pero en este caso el corazoncito del espectador está con el monstruo.

 

 

Los gremlins (Gremlins)

Salvo Gizmo, padre de todos los engendros malignos que desatan el caos, los gremlins son los peores seres posibles. Agresivos, crueles y caóticos, esta especie animal bien podría haberse quedado dormida. Pero, seamos honestos, hay algo de responsabilidad humana aquí. ¿A quién se le ocurre comprar un regalo que viene con semejantes instrucciones en una oscura y extraña tienda? Es casi como si quisieran desatar una especie maligna sobre La Tierra. Igualmente se les perdona porque Gizmo, aunque capaz de hazañas letales cuando come o se moja, es uno de los bichitos más adorables que han pisado el cine.

 

 

King Kong (todas las versiones de King Kong)

Aquí pasa lo mismo que con los bichos de Starship Troopers. Sí, nadie querría enfrentarse a este gigantesco gorila (no es un buen plan), pero el pobre Kong está sólo defendiéndose del ataque de un grupo de oportunistas que ven en su captura y tortura la capacidad de hacer dinero. Kong es fuerte, está molesto y puede trepar el Empire State y tirar aviones con la pata, pero en este caso todos queremos que lo haga…. porque salvo excepciones los humanos no quedan muy bien en ninguna de estas historias.

 

 

Godzilla (todas las versiones de Godzilla)

Originalmente una moraleja sobre los peligros de las bombas nucleares (el monstruo es una mutación producto de la radiación), esta enorme criatura marina tiene predilección por caminar a través de ciudades y destruir todo a su paso. Y sí, mata a muchas personas, pero en su defensa muchas de esas personas optan por gritar y quedarse quietas, justo en el camino de sus patas, así que no es tanto su culpa. Godzilla ha tenido varias iteraciones diferentes: desde el malvado ser que representa a la bomba atómica y su poder de destrucción, hasta el anti héroe incomprendido por los humanos. Lo cierto, igualmente, es que nadie desearía que este animal gigante se pasease por su ciudad.

 

 

Los Dragones de Juego de Tronos

Drogon, Rhaegal, y Viserion son los dragones de Daenerys y desde la séptima temporada de la serie de tienen un aspecto más temeroso. El director de la serie, Matt Shakman, en su participación en un panel dentro del festival SXSW afirmaba que “los dragones de este año son del tamaño de los 747”. Shakman también mencionó que Drogon, el más grande del grupo y con el que la descendiente de la Casa Targaryen ha calcinado a varios enemigos, tiene una llama de 10 metros de diámetro.

Basta ver de qué será capaz un dragón de fuego.

Dragones y otros animales que dan miedo 1

Imagen del Episodio 06 de la Séptima Temporada vía HBO.

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