Egara, tecnología inteligente por y para ciegos
Foto: | Imagen cedida por Egara

Futuro

Egara, tecnología inteligente por y para ciegos

Egara es un mango de asistencia inteligente adaptable a todos los bastones tradicionales para personas ciegas, que evita colisiones dolorosas con objetos por encima de la cadera

por Lidia Ramírez

Desde hace 11 años, Antonio Alarcón padece un glaucoma que le ha hecho perder el 90% de la visión. La vida de este alicantino conductor de autobuses dio un giro de 360º. Sus ojos, su principal fuente de trabajo, ya no le funcionaban. Tuvo que aprender a ser ciego, no le quedaba más remedio.

El servicio de rehabilitación de la ONCE fue el encargado de enseñarle cómo moverse en esta nueva vida en penumbra. Antonio tuvo que aprender a ser autosuficiente, a moverse por casa, a comer, a vestirse y, a uno de sus mayores miedos y retos, caminar solo por la calle con el bastón blanco.

Con una altura de 1.90 metros y más de 100 kilos de peso, el primer día que salió a la calle se sentía «minúsculo». «Yo era un nuevo ciego y mi miedo era golpearme con algo en la cara», nos cuenta Alarcón al otro lado del teléfono. Y es que cuando empezó a utilizar el bastón blanco se dio cuenta de que no podía evitar los golpes por encima de la cadera. Controlaba los pasos y todo lo que sucedía bajo sus pies, pero no podía esquivar otros obstáculos. Y aquí es cuando el ingenio y la necesidad se aliaron para hacer de las suyas.

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Antonio Alarcón. | Imagen cedida por Egara

Todo comenzó en 2013, cuando Antonio Alarcón comenzó a trabajar en Instead Technologies, una empresa de base tecnológica orientada a ayudar a las personas con discapacidad, haciendo labores administrativas. Allí, les comentó a sus compañeros las dificultades de su día a día al no poder detectar aquellos objetos elevados por encima de la cintura e indetectables para él. Entonces se pusieron manos a la obra. El resultado tras años de mucho trabajo ha sido Egara, un mango de asistencia inteligente, adaptable a todos los bastones tradicionales para personas ciegas, que evita colisiones dolorosas con objetos y barreras elevadas, como por ejemplo, ramas de los árboles, toldos o sombrillas. «Cuando haces el barrido con el bastón blanco, si hubiera, por ejemplo, un árbol, tocarías el tronco del árbol, pero no las ramas, ese obstáculo no tienes forma de detectarlo», nos explica Antonio, que asegura que Egara sólo detecta aquellos elementos con los que te vas a golpear, sin dar sobreinformación o información innecesaria que «distraiga» o «agobie» al usuario.

En este sentido, Alarcón recuerda que en el mundo hay 285 millones de personas con discapacidad visual, 39 millones son ciegos y 246 millones tienen baja visión, pero también, “hay una población que envejece cada vez más con problemas como la degeneración macular, y que necesita nuevos soportes de movilidad para mejorar su calidad de vida”. En definitiva, la población necesita nuevos soportes que proporcionen información «más concreta» y efectiva y ayuden a la individualidad. 

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Imagen cedida por Egara

¿A cuánta distancia puede este bastón detectar un objeto?

Egara, que quedó finalista en los Premios Fundación MAFRE, cuenta con tres sensores de ultrasonidos situados en la parte inferior del mango que crean una barrera virtual frente al usuario. Cuando estos sensores detectan un obstáculo, el portador del bastón recibe una señal de vibración en la muñequera que está conectada al mango. Eso sí, hace hincapié Antonio, el mango sólo avisará de aquellos objetos que realmente sean susceptibles de colisionar, discriminando otros que no supongan una interferencia en el camino o que ya hayan sido detectados en el rastreo habitual, evitando, así, advertencias repetitivas, que puedan confundir o crear cierta sensación de agobio. Y esta es la principal diferencia de Egara con otros bastones inteligentes. “Los pocos bastones inteligentes que hoy existen no consideran que el usuario deba centrarse por completo en sus movimientos. Para una persona con deficiencia visual, el oído y el tacto son casi su única vía para recibir información del entorno, y eso es algo que Egara, gracias al sistema de vibración, respeta al máximo”, asegura Antonio desde Instead Technologies.

Un metro setenta es la distancia que necesita Egara para detectar un objeto, esto es, el tiempo que tarda el usuario en dar un paso más, frenar y tocar con la mano el obstáculo.

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¿Dónde conseguirlo?

«La gente se ha interesado mucho. Hay mucha gente que lo quiere conseguir», afirma Antonio, que nos comenta que «está claro que el mundo no está preparado ni adaptado para personas invidentes o con pérdida de visión». Los límites arquitectónicos, los vehículos mal estacionados, las aceras ocupadas ilegalmente con maceteros y carteles y, sobre todo y hace hincapié, las reacciones de los transeúntes que, aunque en general sin malas intenciones, resultan hirientes o molestas. «Soy grande, mido 1.90 y peso 100 kg y no veo. Voy por la calle y no veo quién está a mi lado y a veces puedo golpearlas al cruzarme con ellas y la gente entiende como que le he empujado», relata.
Egara, que estará en el mercado en 15 ó 20 días, sería, sin duda, un elemento más para no privar a estas personas de su individualidad. Pero, en este punto, Alarcón nos confiesa que necesitan financiación para que el coste de estos bastones no se dispare. Antonio es realista: «La situación de la gente no está para desembolsar grandes sumas de dinero. Por ello, estamos esperando a ver si aparece alguna inversión que nos haga poner el mango en el mercado por unos 200 euros», cuenta, y confiesa que ya hay algunos miembros de la Sociedad Española de Baja Visión que se han interesado y quieren vender este producto en sus ópticas.
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Imagen cedida por Egara

 

 

 

Lidia Ramírez

De la tierra de los cinco Califas. Tras años viviendo en directo en la pequeña pantalla, ahora escribo sobre cambio climático y derechos humanos en The Objective. Siempre a compás.