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El DCODE reúne a 25.000 personas y vuelve a ser el mejor festival de Madrid

Foto: Victor Lerena | EFE

Fueron 25.000 las personas que se congregaron el pasado sábado 9 de septiembre en el campus de la Universidad Complutense para cerrar el verano en Madrid. El DCODE celebraba su séptima -y más fresca meteorológicamente- edición después de volver a colgar el cartel de sold out, y la expectación era mayúscula. Un festival repleto de cabezas de cartel lograba así hacer olvidar la edición de 2016, tímida tanto en los escenarios como en la hierba.

Los encargados de darle el pistoletazo de salida a la agenda sabática de conciertos fueron los madrileños Miss Caffeina, que en su directo insistieron en agradecer a los asistentes el estar allí a horas tan tempranas. Era la una de la tarde. El grupo responsable del éxito Mira cómo vuelo logró hacer bailar indie -que es lo suyo- e incluso reguetón a los más tempraneros, que eran muchos. Recogió el testigo Iván Ferreiro, quien a la hora de la comida ofreció un aperitivo para lo que seguiría. Sorprendieron, e insistimos en esto, lo pronto que tocaron tan grandes nombres.

 

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Iván Ferreiro durante su concierto en el festival. | Foto: Victor Lerena / EFE

 

Charli XCX llegó ya a media tarde, consiguiendo animar a todos -a pesar del calor que apretaba en el momento- con su sonido pop como la auténtica diva que es. Sonaron grandes temas suyos que no todo el mundo asocia a ella: Fancy, que sacó en colaboración con Iggy Azalea o I Love It, que nació de la mano de Icona Pop. También otros exclusivamente suyos como Boom Clap, Break The Rules, After The Afterparty o Boys. Su energía y entrega fueron incontestables, y su actuación una de las mejores de la jornada, junto a la que llegaría horas más tarde, la de los escoceses Franz Ferdinand. Casi al mismo tiempo que Charli XCX, los franceses La Femme sorprendieron con un enorme directo a unos 23 grados de temperatura, ni frío ni calor.

 

Generaciones enfrentadas

Una vez rebasado el ecuador del festival, con todo el público entregado por lo acontecido y por lo que quedaba por llegar, dos generaciones se enfrentaban. Por un lado, Interpol y Liam Gallagher, y por otro, Franz Ferdinand y The Kooks.

Interpol no decepcionó a los más adeptos, pero tampoco sorprendió a los más jóvenes. Paul Banks, líder de la banda, recuperó por completo y orden estricto los temas de Turn on the bright lights, su disco de debut y mayor éxito que cumple 15 años, dejando para los bises otras canciones de menor renombre. Su “compañero de generación” Liam Gallagher no pudo evitar ser un prisionero de su pasado. Su pasotismo palpable en el escenario no evitó que el público jaleara grandes temas de Oasis -ocho años después de su separación definitiva-, como Morning Glory, Rock’n’roll Star y Wonderwall -con la que cayó mágicamente el sol sobre la hierba de la Complutense-. Si bien esa premeditada indiferencia no evitó el entusiasmo por las viejas glorias, desde luego que no hizo nada por generar lo mismo con sus nuevos temas.

 

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Liam Gallagher durante su actuación en el DCODE. | Foto: Victor Lerena / EFE

 

Tras esta generación de estrellas -a veces estrelladas- del rock, llegaron dos platos fuertes más: Franz Ferdinand y The Kooks. Los escoceses dieron un auténtico espectáculo e hicieron a bailar a gran parte de los 25.000 asistentes al festival. Los grandes éxitos de antaño y los (no tan) nuevos temas fluyeron a la perfección. Con Take Me Out parecía que se caía el mundo. The Kooks, más tranquilos, supieron tocar sus temas más escuchados -y cantados- a la vez que transmitir su nueva identidad más bailable, moviendo a todo el mundo a ritmo de su Bad Habit. No sabemos si son los malos hábitos los que los mantienen, pero el tiempo no parece haber pasado por ellos.

Band Of Horses también pasó por los escenarios del DCODE, confirmando el porqué de su lugar en la cabeza del cartel. A pesar de no tener el estilo musical más festivalero de este mundo, supieron contagiar la verdadera emoción de alguno de sus temas, especialmente de The Funeral, interpretación casi lacrimógena.

De cerrar la noche se encargaron los DJs Elyella, que remezclaron grandes temas que ya pudimos escuchar en directo durante las actuaciones y otros tantos que mantuvieron el listón alto hasta un par de horas antes del amanecer.

Más allá del Mad Cool -que en la pasada edición dejó una gran sombra en su nombre por el fallecimiento del acróbata Pedro Aunión-, el DCODE se ha reconfirmado como el gran festival madrileño. Que sea así muchos años más.

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