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El difícil reto de crear el próximo Catán

Foto: Flickr

Todos conocemos el Monopoly, la Oca y el Parchís, el Pictionary, el Trivial Pursuit, el Party & Co, el Scrabble, el Scattergories, el Cluedo, el Risk o el Catán. Estos juegos han divertido a generaciones, y sus desarrolladores han tenido la oportunidad de ver cómo su trabajo se veía recompensado. No es el caso de la mayoría de juegos, y es que muchos pasan sin pena ni gloria. Si bien es una industria al alza, está menos expuesta al análisis que otras similares, como la del videojuego. La crisis de 2008, de la que todavía vivimos coletazos, propició un boom de esta industria. En el año 2012 el periódico inglés The Guardian llegó a denominar a esta “la época dorada de los juegos de mesa”, asegurando que habían experimentado un crecimiento de hasta un 40% en los últimos años. En este sentido se pronuncia también Jose Jariego, experto en la materia consultado por The Objective, quien afirma que “los juegos de mesa parecen estar viviendo en el momento actual su edad dorada”. “Es un sector que lleva creciendo algunos años a doble dígito”, apunta.

 

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El Monopoly nació como consecuencia de la Gran Depresión. | Foto: William Warby | Flickr

 

No es la primera vez que una crisis económica empuja la industria de los juegos de mesa, por lo que la casualidad pierde frente a la causalidad. El Monopoly se popularizó a la raíz de la Gran Depresión del 29 y el Trivial de la crisis del petróleo de los años 70 del siglo XX. Una forma de ocio barata, que fomenta la diversión en grupo, y que requiere una inversión mínima, es carne de crisis asegurada.

En España la industria de los juegos de mesa pasa por un buen momento. “Nunca ha habido tantas editoriales ni tantos juegos publicados. Las jornadas, eventos, etc. que aglutinan jugadores crecen también constantemente. El juego de mesa ha dejado de ser un nicho de frikis en el sentido peyorativo que tenía la palabra en el siglo XX”, nos cuenta Jose Jariego, que además de ser experto en esta materia es dueño de una tienda especializada en Madrid.

En una industria que funciona de manera notable, hay una serie de incógnitas por resolver: ¿quién diseña los juegos de mesa? ¿Cómo se editan? ¿Qué opciones tiene alguien cuyo sueño sea desarrollar este tipo de juegos? ¿Qué habilidades se requieren?

 

“La mejor escuela para cualquier futuro diseñador es jugar a juegos de mesa y conocer todo lo que se ha publicado y se publica actualmente”

 

“La mejor escuela para cualquier futuro diseñador es jugar a juegos de mesa y conocer todo lo que se ha publicado y se publica actualmente”, acota Jariego. No existe per se ningún grado en desarrollo o diseño de juegos de mesa. Es una actividad puramente creativa, y que requiere altas dosis de lógica, mucha imaginación y, en ocasiones, hasta una sólida documentación histórica.

Hay países que despuntan más que otros en este sector, como en todos. Es el caso de Alemania, donde jugar a juegos de mesa es casi un ritual nacional. Incluso cuentan con dos prestigiosos galardones anuales en la industria. Allí mismo se gestó, por ejemplo, el último gran hit de la industria de los juegos de mesa: el Catán, un referente para todo aquel que sueñe con lanzar un juego de éxito.

 

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Klaus Teuber, creador del Catán, posa con su juego en 1995 tras ser galardonado como juego del año. | Foto: Bernd Kammerer | AP

 

Hablar de Catán es como hablar de Harry Potter. Es el típico ejemplo ‘del ganador se lo lleva todo”, afirma Jariego, quien nos explica que el hecho de “que un juego venda millones de copias es algo que le va a pasar, por definición, a poquísimos juegos y diseñadores”. En España “el mercado crece y por tanto crece todo, el número de editoriales, el número de diseñadores, el número de juegos que se publican. Pienso que sí hay editoriales con músculo como pueden ser Edge o Devir y hay juegos editados en español que se traducen a otros idiomas”, dice Jose Jariego, quien no cree que exista “ninguna barrera concreta por ser español a la hora de triunfar como diseñador”.

La buena salud del sector en España se traduce en iniciativas concretas. Por ejemplo, en la creación y celebración de eventos especializados que sirvan de referencia no sólo a nivel nacional sino a escala global. Madrid cuenta desde el año pasado con Game On, la primera feria internacional de juegos de mesa en España. El evento, organizado por la desarrollara francesa Asmodee, responsable de juegos como Carcassonne, contó en su primera edición con la visita de casi 5.000 asistentes.

 

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Imagen de la primera edición de la feria especializada Game On. | Foto: Game On

 

A la hora de escoger juego, los gustos son tan variados como las personas quienes juegan a juegos de mesa. Los superventas triunfan, como siempre, pero también se establecen nuevas tendencias. “Se publica de todo”, asegura Jariego, quien añade que personalmente percibe “algunas tendencias” que han aparecido últimamente, como los juegos legacy o los que se publican con un modo en solitario o cooperativo.

Internet ha tenido un papel muy importante no solo en el consumo de estos juegos, si no en el diseño y desarrollo de los mismos. Como en cualquier otro sector, a mayor información, más espacio para el despliegue de herramientas y el intercambio entre usuarios. Internet propicia una comunidad como nunca antes se había conocido, y “probablemente es mucho más importante la comunidad de jugadores que una herramienta en sí misma”, dice Jariego. Lo que sí es cierto es que en la red han proliferado una serie de plataformas para diseñar y personalizar nuestros propios juegos de mesa y poder disfrutar de ellos. Ludotipia es una de ellas.

La de los juegos de mesa es una tradición milenaria –ya en el 5000 a.C. se jugaba a los dados– y que une a familias y amigos. Nunca pasan de moda, y se fortalecen en los peores momentos. Diseñar y desarrollarlos es todo un reto para la mente, y por suerte las posibilidades se multiplican gracias, entre otras cosas, a la tecnología. Con mayor número de posibilidades, llega también una mayor competencia y por tanto una ambición de excelencia más notable. Jose Jariego lo tiene claro: “Puedes ponerte en contacto con editoriales o puedes optar por autopublicarte el juego o recurrir a plataformas de crowdfunding como Kickstarter o Verkami. Pero yo sería cauto, el mercado se ha profesionalizado mucho y no vale cualquier cosa. Cualquier diseño debe ser sometido a un intensa fase de prueba, jugarlo muchas veces, con diferentes públicos, etc. para poder empezar a pensar que tienes algo que merezca la pena publicarse”.

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