El doble calvario de Natascha Kampusch, secuestrada durante ocho años y víctima de ciberacoso
Foto: FABIAN BIMMER

Sociedad

El doble calvario de Natascha Kampusch, secuestrada durante ocho años y víctima de ciberacoso

La joven austriaca secuestrada durante su adolescencia padece doble victimización: el daño posterior que sufre una víctima por parte de las instituciones o la sociedad

por Cecilia de la Serna

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Natascha Kampusch (Viena, 1988) fue uno de los nombres propios de la actualidad de mediados de la primera década del siglo XXI. El 23 de agosto de 2006, esta joven austriaca logró fugarse de un secuestro en el que llevaba ocho años metida, desde que tenía solo diez. Hasta ese momento, todos pensaban que desapareció porque había caído en una red de pederastas. Su secuestrador, un hombre de mediana edad que respondía al nombre de Wolfgang Přiklopil, la mantuvo encerrada en una habitación de cinco metros cuadrados sin ventanas y la buscó sin descanso cuando ella se fugó. Finalmente, optó por suicidarse tirándose a las vías del tren el mismo día en que Natascha se escapó.

El caso de Natascha Kampusch conmocionó a Austria y al mundo entero. Ella misma publicó un libro relatando su calvario titulado 3096 días –en referencia al tiempo que pasó secuestrada– y cedió los derechos de la historia para la producción de una película. Hoy, 13 años después y cuando Natascha tiene 31, otro infierno le acecha: el ciberacoso.

Natascha Kampusch en 2013 en la premiere de la película sobre su secuestro. | Foto: Ronald Zak | AP

En una entrevista con el semanario alemán Bild, Kampusch denuncia que el acoso es constante desde que salió de aquel sótano en el que estuvo encerrada ocho años. Asegura que la pasividad de las instituciones derivó en un proceso de doble victimización. No solo tuvo que soportar la exposición mediática, sino que también tuvo que sentir la vergüenza de denunciarlo: «He puesto muchísimas denuncias, pero no pasa nada porque los informes decían que estaba en un área gris. Por ejemplo, si alguien me decía: ‘Muérete’, la Policía lo veía como una sugerencia, no una amenaza directa. En un momento dado, me harté de recurrir a ellos«.

«Deberías haberte quedado en el sótano donde te encerraron»

Los frecuentes ataques que recibe y denuncia ahora Natascha Kampusch, pero que lleva años sufriendo, se ejemplifican con esta frase: «Deberías haberte quedado en el sótano donde te encerraron”.

Ella defiende que la forma en la que tuvo de enfrentar su calvario, que fue la de no ser una “víctima al uso”, rechazando la sumisión y la vergüenza a la que a menudo tienen que rendirse las víctimas de violencia machista, colocó una diana sobre su persona. No solo se ha enfrentado a amenazas, también ha hecho frente a numerosos anónimos que han puesto en duda su versión de lo sucedido, incluso su propia condición de víctima. Muchos la acusan de haber aprovechado el infierno que vivió en esos cinco metros cuadrados para vender una historia que, en definitiva, es suya y sobre la que tiene todos los derechos.

El descrédito por parte de un sector de la sociedad ha sido persistente, algo que la exposición mediática ha propiciado especialmente. No es un caso único. También algunas de las precursoras del movimiento #MeToo en Estados Unidos han tenido que soportar la doble victimización. Primero, por ser acosadas. Después, por contarlo. Incluso en España tenemos un caso muy reciente: el de la víctima de La Manada, sobre quien el Tribunal Supremo admitió que había tenido que soportar este proceso de doble victimización por la existencia de vídeos de su violación que circularon por la red o por los seguimientos a los que fue sometida por la defensa de los acusados.

De la depresión a la lucha contra el acoso

«El acoso online se convirtió en parte de mi rutina. Había días en los que no salía de casa porque todo era demasiado duro». Así describe Natascha en la entrevista con Bild el acoso que ha sufrido todo este tiempo. Todo este calvario derivó en una fuerte depresión. Por eso ahora ha decidido alzar la voz, una vez más, para denunciar las consecuencias de la persecución que ha vivido: «No me quiero esconder. Nunca lo quise. Por eso, en mi libro, quiero poner el foco en este tema y contar a la gente cómo se siente una cuando se sufre ciberacoso».

Portada de Cyberneider: discriminación en Internet, el nuevo libro de Natascha Kampusch. | Foto: Amazon

Cyberneider: discriminación en Internet es el nuevo libro de Natascha Kampusch, cuyo relato espera que sirva para que otras víctimas del ciberacoso se identifiquen y parar uno de los grandes males de esta sociedad interconectada de hoy en día. Lo cuenta ella, que lleva luchando contra el mal dos tercios de su vida.