El origen de la bandera madrileña y otras curiosidades para divertirnos en campaña electoral
Foto: Comunidad de Madrid| RRSS

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El origen de la bandera madrileña y otras curiosidades para divertirnos en campaña electoral

«Y en medio del medio, capital de la esencia y potencia, garajes, museos, estadios, semáforos, bancos, y vivan los muertos: ¡Madrid, Metrópoli, ideal del Dios del Progreso!»

por The Objective

Madrid, como región autónoma y en origen, es algo artificial. Porque la Comunidad de Madrid, que alberga la capital de España, es Castilla, a fin de cuentas. Ahora que se acercan unas elecciones autonómicas adelantadas donde Madrid estará –una vez más– en el centro, vamos a repasar algunas curiosidades sobre una región que pasó de provincia a autonomía por gracia de la Transición.

La bandera, diseño de un emblema: Cruz Novillo

El origen de la bandera madrileña y otras curiosidades para divertirnos en campaña electoral

Bandera de la Comunidad de Madrid. | Imagen: Wikimedia Commons

La bandera de la Comunidad de Madrid aparece regulada en el artículo 2º de la Ley 2/1983, de 23 de diciembre, que establece la bandera, el escudo y el himno. Los símbolos, en resumen, tuvieron que inventarse o adaptarse para esta nueva autonomía. Antes de adoptar el rojo carmesí como fondo –aunque no se ponen de acuerdo ni en si es este su color–, era verde e incluía el escudo de las localidades más importantes de la provincia bajo la corona real. La bandera de la antigua Diputación de Madrid fue oficial hasta 1983 y su diseño era, en realidad, muy similar al de las demás banderas provinciales españolas.

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Bandera de la provincia de Madrid hasta 1983. | Imagen: Wikimedia Commons

Con la Transición y la creación del Estado de las autonomías, el verde mutó en rojo carmesí. Al constituir oficialmente la Comunidad de Madrid, se decidió colocar las siete estrellas del antiguo Concejo Madrileño sobre un fondo rojo carmesí, color del Pendón de Castilla, antiguo reino hispánico al que pertenecen los territorios madrileños.

Esas estrellas representan cada uno de los astros de la constelación de la Osa Mayor; así como las cinco provincias limítrofes con Madrid: Segovia, Ávila, Toledo, Guadalajara y Cuenca. Así mataban dos pájaros de un tiro.

El diseño de la bandera, aunque fue concebido por el poeta Santiago Amón, fue encargado a José María Cruz Novillo –escultor, grabador, pintor y diseñador, autor de algunos logos legendarios como los de la cadena COPE, Correos, la rosa del PSOE o el del diario El Mundo, entre otros–. El socialista Joaquín Leguina, primer presidente de la comunidad, fue quien le hizo el encargo a Cruz Novillo.

El himno: un trolleo en toda regla

El himno madrileño es una broma. O eso parece. Habla de garajes, muertos y semáforos. Entre otras cosas. Aquí el texto completo:

Yo estaba en el medio:
Giraban las otras en corro,
Y yo era el centro.
Ya el corro se rompe,

Ya se hacen Estado los pueblos,
Y aquí de vacío girando
Sola me quedo.
Cada cual quiere ser cada una:
No voy a ser menos:
¡Madrid, uno, libre, redondo,
Autónomo, entero!
Mire el sujeto
Las vueltas que da el mundo
Para estarse quieto.

Yo tengo mi cuerpo:
Un triángulo roto en el mapa
Por ley o decreto
Entre Ávila y Guadalajara,
Segovia y Toledo:
Provincia de toda provincia,
Flor del desierto.

Somosierra me guarda del Norte y
Guadarrama con Gredos;
Jarama y Henares al Tajo
Se llevan el resto.

Y a costa de esto,
Yo soy el Ente Autónomo último,
El puro y sincero.
Viva mi dueño,
Que, sólo por ser algo,
¡Soy madrileño!

Y en medio del medio,
Capital de la esencia y potencia,
Garajes, museos,
Estadios, semáforos, bancos,
Y vivan los muertos:
¡Madrid, Metrópoli, ideal
Del Dios del Progreso!

Lo que pasa por ahí, todo pasa
En mí, y por eso
Funcionarios en mí y proletarios
Y números, almas y masas
Caen por su peso;
Y yo soy todos y nadie,
Político ensueño.

Y ése es mi anhelo,
Que por algo se dice:
De Madrid, al cielo.

Al igual que hizo con el diseñador de la bandera, Leguina le encargó el himno de los madrileños a un par de genios. La música, a Pablo Sorozábal Serrano, hijo del compositor de zarzuelas Pablo Sorozábal. La letra, a todo un poeta de renombre, Agustín García Calvo.

El himno salió barato, eso sí. Se pagó por él el simbólico precio de una peseta. La composición de Sorozábal y García Calvo casi nunca se utiliza en actos oficiales, y no sabemos bien por qué, ya que es único. No hay otro himno regional en todo el planeta Tierra que haga uso de la palabra «semáforo».

Algunas curiosidades extra más allá de los símbolos

Que si la bandera, que si el himno, que si la Asamblea, que si el Estatuto… ya nos ha quedado claro que la Comunidad de Madrid es una región con identidad y símbolos propios –un poco impostados, eso sí–. Madrid será Castilla pero alberga la capital de España, y en la capital de España somos muy de récords imposibles.

Por un lado, Madrid es la capital europea más elevada. Y eso sin subir al cielo y hacerle un agujerito para verlo. La Villa –que no ciudad– se sitúa a 650 metros sobre el nivel del mar. A chulos y altos no nos gana nadie.

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Casa Botín. De toda la vida (literal). | Foto: Flickr

La hostelería es importante en Madrid. Lo sabe Ayuso y lo saben el resto de madrileños. El primer restaurante del mundo, la Casa Botín, está aquí. Fue inaugurado en 1725. Casi nada. Esto es conocido. Lo que no saben muchos es que en Madrid también se abrió el primer hotel de España, en 1610, y se llamó la Posada del Peine. Estaba en la calle Postas, muy cerca de la Plaza Mayor.

Para terminar, algo malrrollero: Madrid tiene la (posiblemente) única estatua dedicada a Satanás en todo el mundo. Sí, es el Ángel Caído del Retiro.

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Foto: Sandra Tiemblo | Flickr