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El pequeño experto en cáncer que creó con 18 años una empresa para ayudar a ocho millones de personas

Eric Matamoros ha fundado Biop AI, una compañía con sede en Londres que utiliza la inteligencia artificial para hacer un diagnóstico precoz del cáncer

Foto: Rodrigo Isasi | The Objective

Eric Matamoros tiene 19 años, una empresa en Londres con la que trata de combatir el cáncer con inteligencia artificial, y una tía peleando con uñas y dientes contra una metástasis.

Se sube al escenario del festival de talento joven Unleash!, lleva camisa blanca y gafas pequeñitas, de las de antes; parece mayor. Dice con aplomo, sin titubeos, que su vida va a estar siempre dirigida a acabar con esta enfermedad. Desgrana su historia con el propósito de empoderar a algunos de los cientos de jóvenes que atienden entre el público. Escuchándolo suena fácil.

Cuando tenía unos cinco años a Eric le contaron que su tía tenía cáncer. “Esto de algún modo hace que te centres, que guíes tu carrera hacia un nicho concreto. Desde siempre me ha fascinado entender la enfermedad y cómo poder curarla y esto es un poco lo que a día de hoy estoy intentando cumplir”, cuenta a The Objective en la zona de prensa del festival, ya alejado de los focos.

Desde ese momento —como si fuera tan fácil, como si fuera tan obvio— Eric se dedica a convertirse en lo que él llama “un pequeño experto en cáncer, un pequeño investigador“. Leía y buscaba, sin parar, por su cuenta, para entender más.

Con 15 años fue uno de los 50 adolescentes catalanes elegidos en el programa Joves i Ciència de la Fundación La Pedrera para desarrollar la vocación científica.

Con 17, se presentó al certamen de innovación de Huawei: Connected Campus Idea Competition. En ese concurso, la multinacional china buscaba entre todos los jóvenes de Europa la mejor idea tecnológica que hiciera avanzar la sociedad. Eric ganó la competición con la aplicación que hoy, dos años más tarde, es el centro de su empresa.

TBM Tumor Classifier —ahora llamada Biop AI— es una aplicación que permite hacer un screening a nivel macroscópico de la piel, con solo una foto tomada con el móvil. Después su algoritmo analiza la probabilidad de que la mancha, lunar o peca estudiada sea un tumor maligno o benigno. Para poder distinguir el nivel de riesgo, Biop AI funciona con cientos de miles de imágenes de tumores que luego analiza y clasifica una inteligencia artificial.

Eric recalca que no buscan sustituir al médico ni dermatólogo sino convertirse en una herramienta complementaria que permita acelerar el proceso y ganar tiempo.

La aplicación tiene un 83% de eficacia y ayuda a cualquier usuario a tener un primer diagnóstico rápido sobre un posible cáncer de piel. “No deja de ser una herramienta para obtener un diagnóstico precoz que hay que complementar posteriormente con el diagnóstico médico”, detalla el joven catalán.

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Funcionamiento del algoritmo de la aplicación en el análisis de tumores. | Crédito: Biop AI

La idea conquistó a Huawei y la empresa llevó en 2017 a Eric a sus oficinas en China para apoyarle en el desarrollo de la aplicación. Allí comprobó que la idea gustaba y funcionaba: “Validé el modelo de negocio”.

“En ese momento tenía 17 años y me sentía casi una estrella del rock, entonces cuando se terminaron las entrevistas, los hubs y todo, vi que era un chico normal que había hecho algo guay, pero que no tenía un verdadero impacto. No tenía producto ni dinero ni equipo. Ahí me di cuenta de que tenía que salir de eso”. 

Entonces, se dedicó de lleno a compaginar los estudios y su proyecto. Entró en la carrera de Bioquímica en la Universidad de Barcelona y, tras la participación en un evento en Reino Unido, reunió un equipo para establecer la sede de Biop Ai en Londres. Ahora son seis jóvenes dedicándose a sacar adelante la compañía. “Me di cuenta cuando tenía 15 años que yo solo no puedo hacer nada si no es con un equipo que sueñe e intente con lo mismo que sueño yo”.

Nos asegura que el estrés —que sí tiene, claro que tiene— le “mola”, es lo que le motiva a mantener una media de 8,5 en la carrera y dirigir una empresa a 1.500 kilómetros de distancia.

“Hemos cerrado una ronda de financiación de 250.000 libras que vamos a destinar a continuar con los ensayos clínicos”, nos cuenta Matamoros. Están colaborando con tres hospitales de Barcelona (el de Sant Pau, Granollers y el de Bellvitge), y están en conversaciones con hospitales en Londres, como el College. El objetivo es desarrollar los ensayos clínicos de manera simultánea en los tres sitios y contrastar y validar el algoritmo.

Por ejemplo, que los propios dermatólogos con un smartphone hagan las fotografías y Biop AI analice el riesgo de tener un tumor maligno. Después, contrastar el diagnóstico de la aplicación con los resultados de biopsias.

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Crédito: Rodrigo Isasi | The Objective

“El hito final es conseguir la certificación FDA [Administración de Alimentos y Medicamentos de EEUU] que es la mayor a nivel mundial y para eso necesitas mucho ensayo clínico, necesitas tener un producto que sea realmente útil para la sociedad”, explica.

Después, con una mayor ampliación de capital, quieren invertir en servidores, ampliar la plantilla con más equipo tecnológico para lograr que los algoritmos sean más efectivos y abrir más sedes.

De momento, han estado ya en Shenzhen, la ciudad tecnológica de China, buscando inversores para expandir allí la empresa. Con el mismo propósito se van en unas semanas a Silicon Valley. “Vamos a presentar Biop AI frente a Facebook, Google… para que se cautiven del sueño que nosotros tenemos y conseguir que quieran hacer el scale up para abrir una sede allí, que en términos de emprendimiento están más avanzados que en Europa”.

De Amposta a Silicon Valley

¿Cómo ha llegado hasta este punto un joven de Amposta de menos de 20 años? ¿Cómo se empieza en este camino? ¿Cómo se crea una app de la nada? “Un chico de 15, 16 o 17 años no tiene acceso a un laboratorio que pueda utilizar. Aquí en Europa es complicado que te acepten para desarrollar un proyecto, incluso ahora estando en la universidad. Entonces en ese momento pensé cuál era el recurso del que podía tirar. La respuesta es la informática: te permite con solo un ordenador dar rienda suelta a tu imaginación. Entonces en ese momento, que era 2015, la inteligencia artificial estaba muy de moda, era el hub puntero, y fue cuando dije: hostia y si cojo inteligencia artificial, y cáncer, que son mis dos grandes pasiones ahora e intentamos mezclarlo. Quiero además algo que la sociedad pueda utilizar y dije: ‘Pues un diagnóstico de cáncer preventivo'”.

—¿Crees que es difícil salirse del camino pautado?

—Es complicado y a la vez no. Cualquier persona puede decidir salir de esa zona de confort, que es estudiar, y empezar un proyecto empresarial. Lo complicado es tener éxito, porque hay muchas subidas y bajadas. Hay muchas incubadoras o aceleradoras que pretenden que los jóvenes se involucren en este tipo de proyectos. Ahora mismo yo sigo estudiando porque creo que hay que tener un cierto conocimiento antes de emprender. Bioquímica en mi caso. Pero es muy importante que mientras estás haciendo algo académico, puedas llegar a tener el gusanillo y poder emprender.

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Crédito: Rodrigo Isasi | The Objective

Defensor del trabajo a destajo y del networking como elementos esenciales de un emprendedor, reconoce que esta vida laboral suya es una montaña rusa, en la que no dejas de subir y de bajar. “Tienes picos de mucha excitación, que te lo crees mucho, y luego de un día a otro bajas y las cosas no funcionan. El hito para que cualquier emprendedor llegue al éxito es moderar y saber salir de los bajones”. Para eso, este fan de Elon Musk, tiene el mismo antídoto que su ídolo: la pasión.

“Si tú crees en tu proyecto por muchos picos de bajón siempre tiras para delante y eso es lo que me pasa ahora mismo. Hay días que hay más tristeza, las cosas no funcionan, los algoritmos no tiran tanto palante… pero la pasión innata, recordar por qué estamos haciendo el proyecto —y en mi caso yo lo tengo claro: salvar a mi tía y para algún modo ayudar a la sociedad—, eso hace que subas”.

—¿Qué planes mantienes a corto plazo y qué sueños a largo?

—A corto plazo es básicamente poder tirar adelante los ensayos clínicos y obtener la regulación FDA. No es una cuestión de dinero sino de poder ver que en cinco años Biop AI está funcionando y que la gente puede utilizarlo. Y mis sueños a largo plazo siguen siendo los mismo que al principio: poder crear una empresa o múltiples empresas con las que podamos de algún modo erradicar esa enfermedad que es el cáncer.

Puedes ver la entrevista en vídeo con Eric Matamoros después de su participación en el festival Unleash! de jóvenes talentos.

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