The objective

Further

Cultura viral

Cultura viral

Sanders pierde Michigan y Trump recibe al coronavirus en Florida… jugando al golf

Foto: Andrew Kelly | Reuters

Hace una semana todos estaban pendientes de anoche. De la siguiente ronda de primarias en el seno del Partido Demócrata para determinar quién será el rival de Donald Trump en las elecciones de otoño. Hoy esas primarias son un asunto secundario. Con 1.015 infectados por el coronavirus repartidos a lo largo y ancho del país –solo Alaska, Nuevo México, Idaho, Montana, Wyoming, Dakota del Norte, Virginia Occidental, Delaware, Arkansas, Mississippi y Alabama han quedado al margen del apocalipsis– los estadounidenses han cambiado el foco de atención. Escuchar a posibles candidatos presidenciales está muy bien, pero escuchar al presidente parece más importante.

Sanders pierde Michigan y Trump recibe al coronavirus en Florida… jugando al golf 4

Trumpe en una "cena de trabajo" con Jair Bolsonaro en Mar-A-Lago, Florida. | Foto: Tom Brenner | Reuters.

Frente republicano

El problema del presidente –que ha pasado el fin de semana jugando al golf con Jair Bolsonaro en su resort de Florida– es que dice una cosa mientras los expertos que tiene a sueldo sostienen la contraria.

A finales de febrero, por ejemplo, el Donald salió a declarar que los estadounidenses deberían entender el coronavirus “tal y como entienden la gripe”. Sin embargo, unos días más tarde el director del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas, Anthony Fauci, declaró ante el Congreso que la tasa de mortalidad del coronavirus es bastante superior a la de la gripe. Sorpresa: Fauci acierta.

También en febrero, por poner otro ejemplo, el Donald sugirió que tras registrarse los primeros infectados en suelo estadounidense el riesgo de contagio había descendido. Minutos antes, en la misma rueda de prensa, Anne Schuchat, directora de la red de Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, había asegurado que se esperaba un aumento en los contagios. Sorpresa: Schuchat tuvo razón.

Sanders pierde Michigan y Trump recibe al coronavirus en Florida… jugando al golf 5

Anthony Fauci, director del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas, junto al vicepresidente Mike Pence,‬ se dirige a la prensa durante el reporte diario del coronavirus de la Casa Blanca el 10 de marzo de 2020. | Foto: Jonathan Ernst | Reuters.

De hecho, la ola de contradicciones ha llegado hasta el mismísimo vicepresidente. Fue la semana pasada, cuando el Donald declaró ante varios periodistas que cualquier ciudadano que quisiera hacerse un test para ver si estaba infectado no tenía más que pedirlo. Que había tests para todos, vaya. Pero el día anterior Mike Pence, que no solo es el vicepresidente sino también la persona designada por el propio Trump para hacer frente a la crisis vírica, había reconocido que la demanda superaba con creces a la oferta y que no se podía testear a todo el mundo. Sorpresa: Pence… dijo la verdad.

No es que el coronavirus necesite ayuda de nadie para golpear a la economía, pero con un aliado de la talla de Trump el guantazo puede ser de órdago.

Entre medias, y como no podía ser de otra manera, el Donald ha cargado contra el Partido Demócrata y los medios de comunicación, ha puesto en duda los datos de la Organización Mundial de la Salud y ha recuperado lo del muro con México. Ahora, dice, es más necesario que nunca.

Lógicamente, estas performances no le han sentado muy bien a una élite financiera que las percibe como síntoma de las carencias que arrastra el capitán del barco. (La naturaleza de esas carencias es un debate que sigue abierto.) No es que el coronavirus necesite ayuda de nadie para golpear a la economía, pero con un aliado de la talla de Trump el guantazo puede ser de órdago. Además, a la presencia del virus y una gestión esquizofrénica hay que sumar el enfrentamiento que mantienen rusos y saudíes por los precios del petróleo.

“Incluso si los mercados logran estabilizarse, ¿qué pasará cuando la industria de viajes acuse el golpe y los estadounidenses dejen de gastar dinero?”, se pregunta Amber Phillips, del Washington Post. Y añade: “El virus amenaza lo que Trump ha convertido en su bandera electoral: la economía”.

Sanders pierde Michigan y Trump recibe al coronavirus en Florida… jugando al golf

Frente demócrata

El Partido Demócrata, mientras, sigue celebrando primarias estatales para determinar quién se enfrentará a Trump en las elecciones de noviembre.

Anoche votaron Michigan, Missouri, Mississippi, Idaho, Dakota del Norte y Washington. En los dos últimos todavía no ha terminado el recuento pero parece que ha ganado un Bernie Sanders que, sin embargo, no pudo saborear la gloria en Michigan; un estado que ganó contra todo pronóstico hace cuatro años y que muchos observadores apuntaban como fundamental para mantenerle a flote. Allí, en Missouri, Mississippi e Idaho ha sido Joe Biden el victorioso gracias, una vez más, al voto de los afroamericanos (ser vicepresidente de Barack Obama sale a cuenta).

En cualquier caso, aunque Biden acapara ya 823 delegados Sanders cuenta con 663. Y como para ser el candidato presidencial del Partido Demócrata uno necesita hacerse con 1.991 delegados… sí: todavía hay partido.

Sanders pierde Michigan y Trump recibe al coronavirus en Florida… jugando al golf 2

Joe Biden con la senadora Kamala Harris y la gobernadora Gretchen Whitmer en Michigan | Foto: Brendan McDermid | Reuters.

Ahora bien: ¿cómo será ese partido?

Hasta ahora muchos vaticinaban un enfrentamiento a cuchillo entre el candidato centrista, del establishment o como se quiera llamar, y Sanders; un izquierdista consumado que pretende realizar cambios drásticos en la economía estadounidense. Porque si bien Biden cuenta con el apoyo de la comunidad afroamericana, Sanders es el favorito de muchos jóvenes que ven en él a un tipo que no se anda con gilipolleces y que podrá lidiar con la retórica faltona y zascandil del Donald. Que podrá, en fin, devolverle parte de su propia medicina.

Sanders pierde Michigan y Trump recibe al coronavirus en Florida… jugando al golf 1

Bernie en Michigan... ¿despidiéndose? | Foto: Lucas Jackson | Reuters.

Sin embargo, el convencimiento (más agudo si cabe tras la llegada del coronavirus) de que el país necesita una alternativa solvente ha hecho que muchos columnistas progresistas pidan una batalla limpia entre Sanders y Biden. Temen que un enfrentamiento pasado de vueltas espante a los partidarios del candidato perdedor cuando llegue el otoño, que es lo que pasó hace cuatro años, cuando no pocos simpatizantes de Sanders decidieron no acudir a las urnas –e incluso votar a Trump– debido a las náuseas que les provocaba Hillary Clinton.

Noticias en tu inbox

¿Sin tiempo para las noticias? Nuestro equipo de redacción selecciona lo más relevante de la actualidad del día y confecciona para ti una Newsletter diaria que va directamente a tu bandeja de entrada. Suscríbete para recibir las noticias de última hora, los reportajes más fascinantes y las opiniones más razonadas.