Curso 24, 25 y 26 de mayo

Emilio del Río: «El puritanismo quiere impedir que la creación se desarrolle libremente»

En el próximo curso impartido por The Objective, que tendrá lugar los días 26, 27 y 28 de abril, Emilio del Río impartirá el taller 'La orgía perpetua. Deseo y pasión en la literatura clásica'

Emilio del Río Sanz es profesor titular de Filología Latina y doctor por la Universidad Complutense de Madrid. Además, «como nadie es perfecto», fue consejero en su tierra, La Rioja, y diputado y senador «por esa idea clásica, romana, de compromiso con lo público, con las cosas comunes». Asegura que como lo que más le gusta es escribir y leer, ha escrito «unas cuantas cosas» de investigación y divulgación, como Latín lovers y Calamares a la romana, de divulgación del latín y del mundo romano, con más de 10 ediciones. Además, desde hace años presenta una sección de latín y cultura clásica en Radio 1 de RNE y es director de Bibliotecas y Museos en el Ayuntamiento de Madrid. En el próximo curso impartido por The Objective, que tendrá lugar los días 24, 25 y 26 de mayo Del Río impartirá el taller ‘La orgía perpetua. Deseo y pasión en la literatura clásica’, un curso para todos aquellos que crean que la literatura erótica tiene un papel en sus lecturas.

¿Qué pueden aprender los alumnos en este curso?

Como decía Flaubert y luego titula Vargas Llosa en su libro sobre Madame Bovary, la literatura es la orgía perpetua. Es un curso que tiene que ver con la literatura y con la literatura relacionada con el deseo, la pasión, el sexo. El sexo es una de las cosas que da sentido a la vida. En esta primera parte vamos a hacer un recorrido por los autores clásicos, griegos y latinos, en cuanto a la literatura erótica. Vemos la dos vertientes, por un lado, esa parte de disfrute de la literatura y, por otra, esa parte erótica expresa. Hacerlo ahora mismo tiene un punto de transgresión porque estamos viviendo en una época de un nuevo puritanismo. Los puritanismos no tienen ideología. Ahora mismo no se podría publicar Lolita de Nabokov, y mucho menos hacer una película de esta maravillosa novela. Y, seguramente, Catulo tendría problemas para escribir algunas de sus obras. El puritanismo va condicionando a la condición humana, y lo que quiere es evitar que disfrutemos con la literatura y la creación que tiene que ver con el disfrute intelectual y erótico.

En estos tiempos de puritanismo, ¿hablar de esta literatura erótica es ir a contracorriente?

Sí, por supuesto. Luis García-Berlanga creó La sonrisa vertical. Ahora mismo, en la España del 2021, ¿cómo se recibiría esa colección, que era una colección de literatura erótica? ¿Estaría bien vista? El puritanismo lo que quiere es impedir que la creación se desarrolle libremente y darle un condicionamiento moral a la creación literaria, artística, como si tuviera que estar al servicio de la moralidad.

¿La vida sexual de los romanos era realmente tan diferente de la nuestra? 

Estaban mucho mas desinhibidos que nosotros. Nuestra cultura es una cultura y una sociedad que está tamizada por el cristianismo y el cristianismo es muy moralista y, por tanto, la nuestra es una cultura muy pudorosa con el sexo. No es que los clásicos fuesen haciendo el amor por la calle, pero eran mucho más desihnibidos con el sexo, lo tenían incorporado a su vida cotidiana con mucha más normalidad, con menos pudor y menos puritanismo que nosotros. Y desde el punto de vista de las relaciones homosexuales lo veían con mucha más normalidad que nosotros también. De hecho, en Roma existía el matrimonio homosexual, que en España nos ha costado unos pocos de miles de años recuperar. Marcial, que era un poeta hispano-romano de Calatayud, habla del matrimonio homosexual en varios de sus poemas. Hemos avanzado desde el punto de vista técnico, pero desde el punto de vista de los comportamiento no siempre.

¿Y existía también una doble moral y había tabúes?

La doble moral acompaña también a la condición humana, la ha habido siempre. Ha habido siempre esa tensión cuando el puritanismo se impone sobre la libertad de pensamiento. En cuanto a los tabúes, cada sociedad los tiene. Un tabú que podríamos identificar sería el del incesto. Debemos a lo clásicos la monogamia, la poligamia estaba castigadísima, tanto en Grecia como en Roma.

¿Los hábitos sexuales en Roma se heredan en parte de la cultura griega?

Hay un fondo común mediterráneo a todo ello. Los romanos siguen a los griegos en muchas cosas. Una de las grandes aportaciones de los romanos es el humor, se reían de sí mismos, y una de las grandes muestras de eso es que cuando se iban de prostitutas decían «vamos a hacer el griego». Los vicios los importaban.

¿Qué te parece fundamental a la hora de narrar este tipo de literatura?

Primero, pasarlo bien, la literatura es una forma de vivir otras vidas, que nos enriquezca, que no nos deje igual. La buena literatura no te deja igual, después de leerla no eres el mismo, te ha cambiado, hace que la realidad no la veas de la misma manera. Por eso, lo que es superficial puede vender mucho en un momento, pero no se queda si no hace que a ti te cambie la manera de entender el mundo y de entenderte a ti mismo. Y no digo que toda la literatura tenga que ser erótica ni tener sexo, pero no podemos olvidar que eso está ahí y que reivindiquemos que dentro de la libertad de crear y de disfrutar eso es un elemento importante.

¿Cuáles son los tres mejores libros eróticos de la historia?

Safo es una de las grandísimas autoras de la literatura erótica, también Catulo y Ovidio, al que Augusto exilia por escribir El arte de amar. 

¿Cuál es la diferencia entre la buena literatura erótica y el porno?

La calidad, el valor literario de las obras. En este caso estamos hablando de autores extraordinarios que luego han tenido una influencia enorme en toda la literatura posterior.

Y por último, ¿a quién va dirigido este curso?

A todos aquellos que tienen intereses por la literatura, que tienen curiosidad intelectual por leer algo que no han leído o releer algo que han leído. Que les parece que la literatura erótica tiene un papel en sus lecturas, y que creen que la literatura es la orgía perpetua.